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Marrodán, o el rayo que no cesa



En Bilbao, en la biblioteca de Bidebarrieta, se presentó en abril del año 2000 un abultado libro, compilación de compilaciones, de todos los poetas que han cantado a la villa: Alberti, Quevedo, Tirso de Molina, Gabriel Celaya, Gerardo Diego, Gabriel Aresti... y donde se incluye asímismo una larga lista de escritores y periodistas que siguen en el trazado de aquellos, descubriendo la nueva cara de esta ciudad al mundo, pongamos por ejemplo a Iñaki Ezquerra, Pedro Ugarte o José Fernández de la Sota.

El autor de tales recapitulaciones no es otro que Mario Angel Marrodán, poeta portugalujo que compartío conmigo la aventura de Pernía, donde ya salieron a la luz la semblanza de muchos pintores y artistas vascos.
No es sencillo resumir la vida de nadie en un artículo. La dificultad se multiplica cuando el personaje retratado es un crítico desprendido que utiliza los medios a su alcance para promocionar la voz de otros.

Hacia todos tiene palabras de aliento. Así, escribe del pintor Juan Amadeo de Calle Alberdi: "La amplitud vitalista y la inquietud creativa son reflejo de su poderosa personalidad". En el número 28 de Pernía, refleja la grafia floral del valenciano Luis Ruescas, quien, a sus ojos, "hace cátedra de la botánica a través de la pintura".

Y con pátina suavísima, como la de los pintores que retrata, va llenando de color la semblanza de todos y cada uno de los artistas: Rafael Basterra, Chillida, Martínez Taubman, Aldecoa, Pelayo de Olartua y tantísimos otros.

De Mario habló muy bien su buen amigo, el Premio Nacional de Literatura Luis de Castresana: "Mario Angel escribe siempre en poeta... Marrodán todo lo literaturiza, todo lo poetiza y en todo imprime la huella digital de su capacidad transfiguradora".

Lo cierto es que, dándole vueltas a ese afán suyo de rescatar semblanzas, alguien tuvo ¿la feliz idea? de fundar y promover una asociación que recogiera todos los momentos del artista. Meto entre interrogantes lo de la feliz idea, porque hay una controversia suscitada al respecto. Según parece, –así me lo cuenta la poetisa y tertuliana Loli Alvarez– nadie le consultó la idea al interesado. Lo cierto es que el día 21 de Enero de 2002 se constituye en el Palacio Bidarte de Bilbao, la Asociación Poética Marrodán.

Mi correo se va llenando de cartas y propuestas, como aquella donde se nos solicita a quienes hemos editado trabajos de Mario o hemos tenido algún contacto con el crítico, una frase o un texto corto donde se resuma la personalidad y el alcance de su obra para llevarlo a un libro. Pasan los meses, se falla el primer concurso poético que lleva su nombre y en el intervalo que va desde entonces hasta el momento de escribir este artículo, fallece uno de los promotores de la idea, Javier Urquijo, que se prodiga con asiduidad en las tertulias de las televisiones locales y autonómicas.Su mujer Mariví Bilbao Goyoaga triunfa ahora en la serie de Antena 3, “Aquí no hay quién viva”.

Pero vayamos ya a lo nuestro.
En la hemeroteca de este diario se recoge un artículo titulado "Cancionero de Palencia", artículo que no va por buen camino y no logra la alabanza que en un principio se pretendía para Mario que había recorrido con sus versos Palencia de punta a cabo. El libro hace el número 118 de la colección Rocamador y está al cuidado de José María Fernández Nieto.

Pero serán los años, será la experiencia que a uno la vida le va dando y será sobre todo la acumulación de todos estos hechos, lo que alimenta un verdadero y para nada interesado comentario hacia el autor vasco, que se lo ha ganado a pulso por su constancia y generosidad. Ya en el prólogo de este libro que se edita unos meses antes del fallecimiento de Félix Buisán Cítores, redactor jefe de esta casa, cuando yo remitía los primeros artículos sobre la mina y sobre las nieves desde San Salvador, José María Fernández Nieto pone la guinda en el prólogo al escribir: "Caso insólito el de este poeta, que si ya lo es por su fertilidad que no tiene competencia en toda la poesía española, repite serlo al acometer una tarea que nos parece a la vez que noble y ambiciosa por exhaustiva, sonrojante para los que no la hemos cantado, al menos tan amplia, tan generosamente como el gran poeta de Portugalete".

Tomemos al azar algunos versos:

"Armas y ciencia el lema de su escudo.
Capital de Vacceos heredera
guarda ancestral con arma pregonera
honor al campo generoso y mudo...".

"A Palencia, región inolvidable,
fervor le brindo y rindo pleitesía.
Discurre su paisaje y geografía
por rutas de escenario incomparable.

Mario viajó a Palencia en 1989, en concreto a Barruelo de Santullán, donde le esperaba la calurosa acogida de su amiga, la pintora Telvi. Allí me trasladé yo entonces para cambiar impresiones sobre una nueva e importante publicación que deseaba lanzar al aire, subvencionada en parte por el Gobierno Vasco que aceptó mi proyecto, y para la que contaba ya con la presencia de excelentes colaboradores, a los que se sumarían mi buen amigo Victor Corcoba desde Granada y Alfonso Pascal Ros desde Navarra, con los que sigo manteniendo contacto a través de la Web. Aprovecho estas líneas para felicitar doblemente a Alfonso por sus últimos libros: “Iñigo Arista” (Primero de los Vascones) publicado por su editor Segundo Otatzu, de Minzoa y presentado el pasado 20 de Noviembre en una rueda de prensa en el Koldo Mitxelena de San Sebastián) y por su primera incursión en el género infantil de la mano de Hiperion.

Asímismo, los palentinos Félix Buisán, Manolo Bores, Jesús Alonso Burgos, Jaime García Reyero, Arturo Pérez, José Pérez Llorente, Lola Villar Villanueva; el profesor y poeta Alejo F.Valenciano desde Las Palmas, el argentino Rafael Flores que en Octubre de 2000 presentaba en Palencia su novela “Otumba”; Rafael dirigía en Madrid un importante proyecto y nos había deleitado con un excelente trabajo sobre el orígen y las raíces del tango; Juan Manuel García Torres, colaborador del diario Día de Tenerife, el escritor Raúl Guerra Garrido y por supuesto Mario Angel Marrodán que pocos años después presentaba la "Gran Enciclopedia del Arte" donde aparecen reflejados todos y cada uno de los pintores y artistas que tuvieron que ver con el País Vasco.

El autor, ahora tan laureado, me remite una carta a primeros de septiembre de aquel año en la que pide mi opinión "sobre un libro poético, a modo de guía lírica, sobre Palencia, que estoy ahora preparando con denuedo e ilusión, necesitado de cuanto vi en aquel viaje y estancia inolvidable. Es de gran magnitud, no lo olvides (lo olvidé), y muy ambicioso en esa relación tema-contenido. Me gustaría tu parecer, porque quiero hacer un libro palentino hasta en su aparición, vamos, un libro total no hecho hasta ahora..."

Dicho y hecho. Palencia tiene desde entonces un cancionero agradecido, el de un poeta vasco que vino y se llenó de nuestro campo, de norte a sur anduvo, de la montaña al llano. Y puedo jurar que su emoción era sincera, que su canción era sentida, que su canto ha quedado grabado en las entrañas de esta tierra.

Artículo publicado por el autor de este blog en su sección "Impresiones" de Diario Palentino, el 27/12/2003
Para saber más:
La obra en persona de Luis de Castresana, artículo del autor en exclusiva para la revista Pernía.
Cuaderno de Mario Angel Marrodán.





Cuaderno de @Froilán
De la sección del autor "La Madeja", para "Diario Palentino" y Globedia.

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