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Fragmentos de Anatole France

Esta primera parte de la selección de Anatole France, fue realizada por Manuel Lozano en su último viaje a París (noviembre de 2003.) No se citan -ex profeso- las fuentes, con el fin de organizar -desde la elusión y el anacronismo- un sólo texto.

"Y, ¿qué somos nosotros los pájaros?"
(Fragmentos de Anatole France)


Cuando se ve una cosa bella, se quiere poseerla. Es una inclinación natural que las leyes han previsto. Desear con fuerza es casi poseer.
No hay castos; solamente hay enfermos, hipócritas, maníacos y locos.
¿Qué provecho sacan los niños de una ciencia sin método, de una literatura falsamente práctica que no habla ni a la inteligencia ni al sentimiento?
 Habría que volver a las hermosas leyendas, a la poiésis de los poetas y de los pueblos, a todo lo que proporciona la experiencia de lo bello.

¡Ay! Nuestra sociedad está llena de farmaceúticos que temen a la imaginación. Y hacen muy mal. Es ella (con sus mentiras) la que siembra la virtud y la belleza en el mundo.
El arte de la guerra consiste en ordenar las fuerzas de tal modo que no puedan huir.
El bien público está formado por un buen número de males particulares.
Entonces, como no estudiaba nada, aprendía mucho.
Sabemos Marcos -dijo Nicias-, que tu Dios creó al mundo. Aquello fue, por cierto, una gran crisis de su existencia. Pues él existía desde una eternidad, sin haberse decidido a crearlo. Pero, si he de ser justo, reconozco que se encontraba en una situación de las más dificultosas. Tenía que permanecer inactivo para permanecer perfecto, aunque fuese aquello una imperdonable imprudencia en un Dios perfecto. Pero dinos, Marcos (agregó Nicias), cómo se las arregló para crear el mundo...

La historia no es una ciencia, es un arte. En sus aciertos interviene siempre la imaginación.

La independencia del pensamiento es la más orgullosa aristocracia.

La nada es un infinito que nos envuelve; venimos de allá y allá nos volveremos. La nada es un absurdo y una certeza; no se puede concebir, y, sin embargo, es.

La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante
permanece tranquilo en el centro de la estancia.

Llamamos buenas costumbres a las costumbres habituales; malas costumbres, a aquéllas a las que no
se está acostumbrado.

Llamamos peligrosos a los que poseen un espíritu contrario al nuestro, e inmorales a los que no profesan nuestra moral.

Los niños imaginan con facilidad las cosas que desean y no tienen. Cuando en su madurez conservan esa facultad maravillosa, se dice de ellos que son poetas o locos.

No hay gobierno popular. Gobernar es crear descontentos.

Sólo las mujeres y los médicos saben cuán necesaria y bienhechora es la mentira.

Una necedad repetida por treinta y seis millones de bocas, no deja de ser una necedad.

Levantando entonces la cabeza, vio en las paredes de la habitación pinturas que representaban escenas risueñas y familiares. Aquello era obra muy antigua y de exactitud maravillosa. Había cocineros que soplaban el fuego, con los carrillos hinchados; otros desplumaban gansos o cocían trozos de ternero en las marmitas. Más lejos, un cazador llevaba una gacela asaetada en sus hombros. En otra parte, los aldeanos se ocupaban en sembrar, segar y cosechar. Bailaban mujeres al compás de las violas, las flautas y el arpa. Una joven tocaba la tiorba. La flor de loto brillaba en sus cabellos negros, delicadamente trenzados (...) Y Pafnucio, luego de contemplarla, bajó los ojos y preguntó a la voz:    
-¿Por qué me mandas mirar esas imágenes? Representan sin dudas la vida terrena del idólatra cuyo
cuerpo reposa bajo mis pies, dentro de un féretro de basalto negro. Recuerdan la existencia de un
muerto, y, a pesar de los colores vívidos, son las sombras de una sombra. ¡La vida de un muerto!
¡Oh vanidad!

-Muerto está, pero vivió -replicó la voz- y tú morirás sin haber vivido.

Desde aquel día, no tuvo Pafnucio un instante de reposo. La voz le hablaba sin cesar. La tañedora de tiorba fijaba sus ojos en él, a través de sus largas pestañas. También le habló: -Mira: soy misteriosa y bella. Ámame;
cura en mis brazos el amor que te atormenta (...) Ámame, amigo; cede.
Como adversarios declarados no he tenido más que a los hagiógrafos.
¿No has oído hablar de los Acwin y de los Dióscuros? Los Acwin entre los indios y los Dióscuros entre los Helenos, representaban los dos crepúsculos...

Ya lo gente desaparecía -como oleada sombría- por los vomitorios.

"Esta es, caballero, la historia completa de la batalla de Fontenoy".

-Les confieso -le dije-, que ni Voltaire lo hubiera hecho tan bien.
-Bien que lo creo -contestó el guardia francés. Pero, ¿quién era Voltaire? Un burgués, sin duda, que nada entendía de la guerra. Tengo mucha sed. Hazme traer un vaso de cerveza.

Y, ¿qué somos nosotros los pájaros? Una nada, un mundo.

 







Cuaderno de Manuel Lozano en nuestra revista Pernía
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A veces nos ocurre

A veces nos ocurre
que vamos por la calle
mirando los vestidos
de cosas con zapatos,
liando la tramoya
del circo del cerebro,
siguiendo la garrucha
del trole del tranvía,
leyendo las portadas
de pésimos poemas...
El viejo - ya sin prisa -,
el necio que vocea,
el niño que se emboba
mirando golosinas...

A veces nos ocurre,
-ya digo-, nos ocurre
que vamos por la calle;
a veces nos ocurre
que, sin salir de casa,
tiramos del cerebro,
cerramos la ventana
y vemos ese film
del mundo de la calle:
La nalga por el Metro,
el guardia con su pito,
el ruido de la moto,
que llega por la esquina...

Todo lo vemos, todo,
y sin salir de casa.

Antonio Matea Calderón


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Somos peces fabricando anzuelos

La voz y la poesía de Ana Pérez Cañamares 
Colaboradora de diversas revistas literarias, fue finalista del premio "La Sonrisa Vertical" y ha sido Premio Gloria Fuertes, Radio Juventud y Pluma de Oro y recientemente el Premio Blas de Otero-Villa de Bilbao con su obra "La suma y los restos". 


Escribo porque mi madre no escribía; escribo porque no tengo jardín ni perro y vivo en un lugar sin mar; escribo porque mi voz y sus ecos me hacen compañía; porque soy un laboratorio y quiero difundir los resultados de mis experimentos; porque, siempre, después de analizarme, levanto la cabeza y observo dónde me coloca lo que he visto, y esto también tengo que escribirlo; escribo para decir “yo también” o para preguntar “¿tú también?”. Escribo para saber si tengo que perdonarme, pedir disculpas o exigir responsabilidades. Escribo para ser agradecida y también para cagarme en todo lo que se menea. Escribo porque sé hacer otras cosas, pero ésta es la que elijo y la que siempre me espera. Escribo para rescatar aquello en lo que quiero creer, lo que no puedo olvidar; para salvar mi voz del barullo. Escribo porque entiendo a Virginia Woolf, a Anne Sexton, a Sylvia Plath, pero yo quiero sobrevivir y seguir escribiendo. Escribo porque quiero que se sepa con qué fuerza lo intenté, y con qué fervor lo intentaron otros. Para hacer del fracaso un lugar habitable. Escribo para no dejarme invadir y colonizar. Escribo para ser la primera en acusarme de falsedad o hipocresía o cobardía, antes de que lo hagan los que se fortalecen acusando a los otros. Escribo porque no sé gritar sin quedarme afónica. Escribo porque una palabra precisa me aparta de la confusión. Escribo para llegar al lugar donde las dudas ya no son defensas ni huidas, sino brazos abiertos a los cómplices. Escribo porque a mi ansia de comprensión sólo la calma y la humaniza la constatación de sus límites. Escribo para encontrar utilidad a las heridas. Para que mi hija conozca lo que no supe o no me atreví a explicarle a la cara. Escribo porque los momentos en que escribo nunca son iguales entre sí, y me salvan de la rutina. Escribo porque la belleza no sólo consuela, sino que, además, es lo único que me permite mirar el dolor cara a cara. Escribo para que lo propio y lo ajeno se disuelvan. Escribo porque lo escrito es el disfraz más honesto y más cercano a la piel que conozco. Escribo para no dar nada por sabido.

TANTAS 

Yo, que he sido tantas
que tantas veces he alquilado
mi nombre y me lo han devuelto
vacío o maquillado o roto
desde aquí digo
que volveré a ser tantas
como prendas tengo en el armario
pero que nunca volveré a pensar
con qué traje gustaré más
ni siquiera si mi desnudez
puede resultar embarazosa.

..........................................................

Escribo sobre mí
porque yo
soy cualquiera.

..........................................................

LAS PIEDRAS

Durante las vacaciones
recogemos las piedras
que el mar nos regala.
Son las piedras con las que luego,
en el invierno, reconstruimos
las ruinas de nuestras guerras.
No solo les pedimos
que resistan.
También que nos recuerden
que el mar existe.

(De Alfabeto de cicatrices)

..........................................................

Somos pueblo
Hasta aquí hemos llegado.
No aguantamos más.

..........................................................

Hace mucho que no escribo poemas. Lo que hago es reescribir el libro que me acompaña desde hace más de una década. Es el libro de la maternidad, el libro que agarro o que se agarra a mí, y que algún día tendré que soltar.  Ha pasado ya por casi una decena de versiones.
La última se llama: Otro flanco abierto. Y comienza así:

Nosotras las madres
acarreamos un planeta
al que la gravedad corona
con el satélite del ombligo.
Mes a mes vamos siendo globos
cada vez más anclados al suelo.

Ni cuando soltemos el lastre
la tierra nos dejará ya ir.
Quedaremos presas
de una belleza tan profunda
como un mensaje en clave.

No es la vida lo que engorda:
es el misterio. El misterio reclama
su espacio y nosotras
ya irremediablemente madres
lo amamantamos con celo
a demanda suya.
..........................................................

Añadir leyenda

Ana Pérez Cañamares (1968) nació en Santa Cruz de Tenerife. Licenciada en Filología por la Universidad Complutense de Madrid. En el año 2007 publicó su primer libro de poemas, La alambrada de mi boca (Baile del Sol), cuya segunda edición apareció en el 2009. En la misma editorial se reeditó su libro de relatos En días idénticos a nubes, y publicó su segundo poemario, Alfabeto de cicatrices (segunda edición, 2013). En 2012 vio la luz Entre paréntesis (Casi cien haikus), con la editorial La Baragaña y en 2013 Las sumas y los restos, “V Premio de Poesía Blas de Otero- Villa de Bilbao 2012”, publicado por la editorial Devenir.

Otras publicaciones

  • Roberto en el armario. Qué mala suerte tengo con los hombres. Obligado, Clara (ed.) . Madrid: Catriel, 1997. Cuentos.
  • Última voluntad. Cuentos para leer en el metro. Obligado, Clara (ed.) . Madrid: Catriel, 1999. Cuentos.
  • El caye. Lavapiés: Microrrelatos. Madrid: Opera Prima, 2001. Cuentos.
  • La amiga de mamá. Por favor, sea breve. Obligado, Clara (ed.) . Madrid: Páginas de espuma, 2001. Cuentos.
  • Adrianes y tristezas. Historias de amor y desamor. Obligado, Clara (ed.) . Madrid: Trivium, 2001. Cuentos.
  • John Wayne cabalga sobre el arcoiris. Maldito amor mío. Lima: Signo Tres, 2002
  • En días idénticos a nubes. Madrid: Mileto, 2003. Cuentos.
Imagen vista en: Ya lo dijo Casimiro Párker

El blog de Ana Cañamares
El alma disponible

Para saber más
www.espacioluke.com/
portal.uned.es/
pikaramagazine.com/
escritoras.com/escritoras/
latribu.info/poesia/

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Juan López de Ael



Dirige y presenta esta selección
Alfonso Pascal Ros
Premio a la Creación Literaria del Gobierno de Navarra 2012.


El artista en estado puro


En Juan López de Ael (Quintanilla San García, Burgos, 1951) si fue antes el Poeta o el pintor poco me importa. Fue anterior sin duda, por encima de ambas disciplinas, la talla de persona. Indudablemente, pintor y galerista, su nombre está unido a los pinceles desde la cuna y a muchos que le conozcan les sorprenderá esta faceta suya de poeta discursivo. Porque como poeta visual su obra, amplia y de calidad contrastada, no voy a descubrirla ahora. Tantos años hace que conozco a Juan, con menos trato por mi parte que el que quisiera porque uno no es muy dado a las relaciones sociales entre artistas (huyo de cenáculos y camarillas como de la mala lluvia), me permiten y me obligan a decir que es una de las personas más entrañables, sensibles, artistas y auténticas que conozco. A quienes tengan la oportunidad les invito a disfrutar del número 12 de la revista “Texturas” (Vitoria, 2003), dirigida por la siempre diestra mano de Ángela Serna, donde multitud de amigos le rinden homenaje fiel, aunque todo lo que hablen y hable yo sea menos merecido que sus méritos. Amigo de sus amigos, enamorado de tanto (Oteiza, Lisboa...), cuántos artistas que se inician le deben mucho. Más de uno alguna vez debería recordarlo aunque a él le avergüence. Los poemas de Juan que les traigo a estas páginas pertenecen a su libro “Sentado en el borde de un vaso”, que ha visto la luz por el acierto de Arte Activo Ediciones en Vitoria, ciudad donde reside, este mismo año de 2003.

Alfonso Pascal Ros
Barañáin, 2 de diciembre de 2003

________

Paisaje

Cobalto
Rojo Venencia
Verde botella
Y una pizca de blanco
En bermellón fundida.
Paisaje cotidiano
Amarillo trigal
Y al fondo un negro perla
Entre violetas que en grises
Va tiñendo de azules el paisaje.
El ganado regresa a los corrales.
Sonido de cencerros.
Son las diez de la noche,
El día está vencido.
Mi corazón es un grillo invisible
O un croar en la charca.
Allí a lo lejos
Mis párpados se cierran.


P O E S Í A
@Alfonso Pascal Ros, para la revista "Pernía", Barañaín, Octubre de 2003
@Revista Literaria Pernía, Nueva Época, 2010. Edita y dirige: Froilán de Lózar


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Rafael Flores

Rafael Flores es Argentino y reside en Madrid. Es autor de "En una caja oscura"(Nuevo Sendero, Madrid, 1981);"Conversaciones con el Buho"(Editorial Orígenes, Madrid 1984); "Con la caracola en el oído" (Editorial Orígenes, Madrid 1985).
Flores fue redactor y colaborador de la revista "Margen" y posteriormente han aparecido varias colaboraciones suyas en periódicos como "El Norte de Castilla" y "El Mundo". Rafael Flores, que nos explicó en "PERNÍA" " Los letristas del Tango ", trabajo cuya  entrega también puede degustar el lector en este blog, presentó en Palencia a primeros de Noviembre de 2000 su novela "Otumba", con prólogo de la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos, discurso de Baltasar Garzón al recibir el premio "Leónidas Proaño". Otumba -según manifestaciones del autor- es un país imaginario, situado en cualquier lugar de Latinoamérica. Merece mención especial trambién el ensayo sobre el poeta maldito  Arthur Rimbaud , que fue publicado en el número 21 de Pernía.

Con los pies en al agua

En esta ciudad llena de anhelos
y dulces recovecos alados,
los gatos conviven con las palomas.
Venecia agoniza,busca el mar.
Centauros y sirenas habrá hoy
en sus calles que yo no he visto;
nidos de madréporas,
según las aguamarinas enormes que venden en las tiendas.

Bichos raros acostumbrados al agua
y que preparan un futuro esplendor de mar.
A ninguna ciudad se parece Venecia,
y se hunde todos los años, siempre se hunde.
¿Se hundirá antes que nosotros?

@Número 14, Noviembre de 1986

La mañana, después de dormir noche 

La calle. Búsqueda de palabras.
Pocas cosas, una espalda desnuda,
un niño golpeado por su mamá, los periódicos.
Gente en plan verano.
Es como si fuera a venir alguien,
lo esperamos todos.
¿Vendrá? ¿Quién?
Buscamos la tarea habitual,el estilo que nos encarrile la vida.

Como si nos olvidáramos de esperar,
pero seguimos esperando.

@Número 9, Junio de 1985 Edita y Dirige: Froilán De Lózar


Ver también

El tango

Nuestra amistad con Rimbaud


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Nicanor Parra, o la antipoesía


Durante 50 años, la poesía ha sido el paraíso del tonto solemne.


En 1935, Nicanor Parra (Premio Cervantes en 2012), funda junto a unos amigos la Revista Nueva en la Ciudad de Santiago de Chile. Dos años después, publica su primer poemario, "Cancionero sin  nombre", una obra que luego decidió marginar del resto de su obra. En 1948 aparecen sus primeros antipoemas, en la antología de Hugo Zambelli "13 poetas chilenos". 
Ya en Inglaterra, este físico y poeta estudia a  Pound, Eliot, Blake, Kafka y Donne, cuyas lecturas le van revelando nuevas técnicas.

Al respecto de su obra "Poemas y Antipoemas" declara: 
Bauticé los Poemas y antipoemas posteriormente. Había comenzado a escribirlo en 1938, pero sólo di con el título en 1949 o 1950, en Inglaterra. Andaba rebuscando por una librería cuando me fijé en A-poèmes, libro del poeta francés Henri Pichette. ¡De modo que la calificación de «antipoema» se había empleado en el siglo XIX —aunque probablemente los griegos ya la usaran! En cualquier caso, el término me vino a posteriori; o sea, yo no escribí la obra de acuerdo con una teoría completamente articulada desde el principio...

EPITAFIO


Yo soy Lucila Alcayaga
alias Gabriela Mistral
primero me gané el Nobel
y después el Nacional.

A pesar de que estoy muerta
me sigo sintiendo mal
porque no me dieron nunca
el Premio Municipal.

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Hay dos maneras de refutar a Neruda:
una es no leyéndolo, la otra es leyéndolo
de mala fe. Yo he practicado ambas,
pero ninguna me dio resultado.


Señoras y señores, yo no soy un nerudista improvisado. El tema Neruda me atrae vigorosamente desde que tengo uso de razón, no hay día que no piense una vez en él por lo menos. Lo leo con atención, sigo con asombro creciente su desplazamiento anual a lo largo del zodíaco, lo analizo y lo comparo consigo mismo, trato de aprender lo que puedo. También le he dedicado algunas cuartetas en momentos dramáticos de su vida consagrada por entero a la causa de la humanidad, he convivido con él durante años, en calidad de vecino de barrio, de discípulo, en calidad de visitante esporádico. Más aún, hemos intercambiado objetos prácticos y simbólicos: un Whitman contra un López Velarde, una cerámica de Quinchamalí contra un poncho araucano, un reloj de bolsillo contra un jardín de siemprevivas, mariposas, etc. Todo lo cual me da derecho, creo yo, para considerarme un nerudista fogueado.

Sin embargo, reacciono como neófito, perdóneseme la sinceridad, mi estado de ánimo es el de un bachiller en Humanidades que acaba de obtener una audiencia con el Rector de la Universidad y que en su nerviosismo juvenil olvida hasta los puntos de la tabla. Tartamudeo y me pongo afónico. Me siento completamente en blanco.

Para entrar en materia voy a leer una poesía que dediqué a Neruda en 1952 a raíz de su regreso del destierro. No es buena, pero sirve para formarse una idea de la devoción y el afecto que siente el autor por el héroe de su poema.

SALUTACIÓN A NERUDA


Yo sólo quiero saludar al noble
Peregrino de cincuenta países.
Unos vean en ti
Al colibrí transfigurado en rifle
Al pez espada, al pájaro polar
Al gladiador a caballo en un cisne,
Vean entre metáforas surgir
Al escritor con su lápiz en ristre:
Yo saludo al obrero de la paz
Al leñador de los bosques de Chile.
Otros impartan órdenes absurdas
De quemar alamedas y jardines
Para impedir que crezca la semilla
Que tu palabra cálida transmite;
Allá ellos, el pueblo alguna vez
Los tocará con el dedo meñique.
Hagan vibrar sus hélitros amargos
Los insectos que parecen violines;
Yo solamente vengo a saludar
Al mensajero de la patria libre.

Amigo fraternal
¡Cómo hubiera querido recibirte
Con un chuico de vino de Chillán
Y con un ramillete de copihues *
Pero sólo te puedo festejar
Con corazones y con caras tristes
(Tú sabes bien lo que ha pasado aquí)
Con naufragios, incendios, con eclipses
Con derrumbes en Lota y Coronel
Y con un cielo coronado de buitres!

Imagen: Gobierno de Chile - commons.wikimedia.org
www.nicanorparra.uchile.cl/

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Desescombro


Tal vez la labor primordial del poeta debiera ser pararse allí donde el resto pasa de largo e intentar después demostrar que mereció la pena hacer un alto en el camino, que todo es eternizable bajo la armadura de unos versos.
Podría decirse que el poeta realiza una tarea de desescombro sobre cuanto le rodea que busca permanentemente -y más allá de lo inefable- el brillo semioculto del asombro, para ponerlo de la mejor manera que sabe, a disposición del personal.
Desescombro sobre desescombro, al fin y al cabo, es este libro, porque a la faena que me he referido -la más importante- se suma la de entresacar de toda mi obra aquello que entiendo más fulgía y era digno de ponerse en las manos de un lector, de un buscador de luces, como yo mismo me siento. No en vano es mi primera publicación en materia poética.
Ahora sólo espero que a ti también te alcance el destello, la catarsis con que su contenido fue engendrado.


La noche


XXXII Premio de Poesía "Divendres Culturals" de 2015

Ha vuelto a oscurecer tras el espejo
Cae la tarde en tu rostro, hay poca luz en tus ojos,
y el azogue no miente.
Has llegado hasta aquí demasiado temprano,
los atajos te hicieron perder el camino
y ahora no sabes en dónde te encuentras.
Buscando el añil de lejanos recuerdos
vas haciendo memoria de cuanto perdiste
y la vida no cuadra de lo poco que queda.
No cuentas con nada que avale la apuesta
y quien tienes enfrente conoce tus mañas.
Lentamente se ha ido el color de tus sueños,
lentamente ha encogido la piel de tu alma,
aunque parezca tan breve
como un breve chasquido.
Y piensas en algo que valiera la pena
el dolor que produce tener que pensarlo,
y pretendes tiznar de frágil tu memoria
para echarle la culpa cual si fuera de otro.
Tal vez haya un motivo que te ayude a quererte
y puedas vestir tu interior de domingo
para darte un baño en la luz
de esas fotos tan viejas
que en tus manos se esparcen.
Miras atrás, pero sabes que nunca
volverás con tus pies a pisar esa senda.
Mientras, sigues sentado, pensando en tu suerte,
viendo, sin moverte, cómo llega el futuro,
esperando un velero qeu acude al rescate.
Pero mucho más rápido, aun sin darse a la prisa,
al espejo que miras va llegando la noche.


___________


Javier Castrillo Salvador nació en Guardo (Palencia) en 1962. Fue Cofundador del Grupo Literario Almueza en la Universidad de Valladolid, donde colaboró en diferentes eventos literarios. Alterna esta temprana afición con la música. Ha grabado dos discos con su grupo Dispersos y dos más junto a su amigo Jesús Prieto "Pitti". Actualmente lleva por los escenarios, su proyecto "Poetas en ruta", donde versiona poemas escogidos de la literatura hispana.  
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Donde se quiebra la mirada de un nosotros



Apágame tu beso mordido por tus labios,
enciéndeme este tacto con tu poros, con tus lívidos suspiros,
reviéntame ese elixir de tu carne en mis costados,
acósame de nuevo mordiéndome la sombra,
que encima de tu sombra
estará mi boca buscándote la boca.

..........

“¿Te dije que hoy tenías mi amor hasta las nubes?".

..........

Pones el pecho: tú pecho o mi pecho,
¡no importa!; nuestro pecho.
Ni el aire ni el cielo escucharán latidos,
pero la misma sangre contemplará la luz
que hace brillar a nuestros ojos.

..........

Te contemplo… Y admiro, embebido,
las líneas de tu imagen y la sombra
que ataja la expresión más permanente.

Hacia tus ojos miro. Sobre tus manos bebo.
El trigo derrama tu corazón al viento
y espigas tu mirada en espera de la mía.

Y te contemplo, como el ave mira al aire
y le da un beso con sus alas
para que le abra paso con su alma.

..........

¡Cuídese usted de mí y de mi boca,
y de mis brazos y mi tacto y de mis ojos,
pero sobretodo de mis besos!

De mi libro: Hilada a mi corazón la quiero.

..........

¿De qué besos estás hecha, pedacito de dulzura,
que no acabo nunca de saciarme?

De mi libro: Hilada a mi corazón la quiero.

..........

Leo sin ataduras tu rostro:
naces siempre de un beso
y en sinfonía de sonidos.
Lo que tú no hablas, lo escucho.
Lo que tú no dices, lo miro.
Y eres, entonces, más linda
que todas las palabras
que emergen de mi pecho.

..........

Escucho que el paisaje es una voz endurecida
donde se quiebra la mirada de un nosotros.
Y yo creo en nada,
solamente en el pájaro y su senda,
en su vuelo hacia el encuentro de un pétalo
que hace temblar a la mirada,
porque el cielo se escribe con tus ojos.

(Del libro: Niños de la calle)

..........

Un día de estos, en tu boca,
no cualquiera, en tu boca,
en ese beso ardiente,
no sé por qué, pero en tu lengua,
quiero decir, que no en cualquiera,
sino en tu boca,
diré que todavía
me sabes a ese sueño
de gloria y fantasía.

..........

Me gusta perder la libertad a veces:
que me estrujes, me aprietes con tus brazos,
me fuerces con tus ojos, me trinches con tus labios.
Entonces mi libertad me sabe a tu lengua,
y me hago nube y voy volando.

..........

Al levantarme aquella madrugada
imaginé un diminuto sol sobre tu piel despierta,
y me dediqué largas horas  a mirarle
para ver como salía del oriente y se ocultaba por tu espalda.

........

Vestido de sorbo de café, de mi alrededor de hechizo,
busco tiempo, y me descubro idéntico azul
-pudor de algún abrazo, de alguna palpitación que me domina.
Quiero ser... y corro: descanso constelado.
Me pongo la corbata de palabra circunstancial
para que resalte mi destino,
para descifrar parvadas, o líquenes en mi memoria,
o adorados buques sobre mi sobra estridente.
Te veo... Y es entonces que el rubor se me cuela a la camisa,
abro el alba, cocino un pan de beso y aleluya,
incorporo el amanecer a la cuchara del azúcar.
Te veo y despiertas... Te miro... Te quiero.
Y en eso se me pasa todo el día.

..........

Usted me instaura, me zozobra, me aja,
me desempolva, me restituye, me reajusta,
me torna y difumina.

¡Mire usted cómo me gusta,
que yo amoldo mi ser a su caricia!

..........

Me escapo hacia tus párpados abiertos
-¡Ay, ese cielo de aves y perfumes!-.
Juntas todas tus miradas y las pones en mi taza a que las beba,
y me encierro adentro de tus párpados abiertos.
Me abrazas… y te abrazan mis ojos entreabiertos.
La mesa entibia un té de manzanilla que ha visto brotar su flor de entre los musgos.
Levantaré tus brazos. Los dormiré conmigo.
Los miraré junto a la flor y entre los musgos.
¡Ay, esos brazos de aves y perfumes!
Cerraré los ojos para escaparme hacia los tuyos.
¡Ay, esos brazos de párpados abiertos!

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Nacido en la ciudad de México. Con estudios en Antropología Social y una Maestría en Sistemas de Computación. Como escritor inició su carrera a finales de 2005 y desde entonces ha publicado más de 20 libros.

Para saber más, en nuestro blog
Un manifiesto en la voz del mexicano Salvador Pliego | Curiosones invitados

Bajarse libro gratis:
Salvador Pliego

Imagen: Revista Literaria Pluma y Tintero

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Rizos de aulaga

Isabel  Medina, nació en Hermigua, La Gomera (Islas Canarias), pasando luego a residir en Güimar y más tarde en Granadilla de Abona (Sur de Tenerife), donde ejerce su profesión de maestra.
Desde muy joven trabajó en la radio, combinando después con el estudio, la escritura y la enseñanza.
Entre sus obras: "Cánigo de ausencia", "Cuentos canarios para niños", "Chácaras de silencio" y un interesante libro titulado: "Iniciación a la literatura canaria".


Rizos de aulaga
Toda erizada de picos
duros, llenos de tiempo,
con sabor a tierra yerma,
con sabor a boca seca.
Aulaga de tierra pobre
con sed de justicia y agua,
aulaga de malpaíses
que tristemente se clava.
Dicen que mi pelo negro
es un aulaga africana.
Me alegro.
Es bueno que se parezca mi pelo
como un aulaga,
a mi tierra triste y seca
de sed, de justicia y de agua.

De "Cánigo de Ausencia"

@Número 33 de Pernía, 1988. Edita y Dirige: Froilán de Lózar


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Revelaciones necesarias

Marco Tulio Mena, nació en Turrialba (Costa Rica).Desde muy joven se inclinó por al arte de las letras. En el momento de su presentación en "Pernía" tenía dos obras poéticas inéditas:
Revelaciones necesarias, 1980 - Raíces sobre Tierra, 1984,
Ha publicado en importantes revistas y periódicos nacionales, formando parte del Grupo Literario "Terra Mostra" de Costa Rica.


"Marco construye lirismo auténtico, "entre tantos heridos, entre tanta muerte, que no se detiene..." y lo hace con fe entre las alas de la blanca poesía. Bien vale la difusión de su obra, nuestro reconocimiento y aplauso".

Victor Corcoba


Revelaciones necesarias

Estas calles desoladas
con su angustia de siempre,
nada cambia el ropaje
que oculta su muerte.

A esta hora,
la multitud corre
con los pies descalzos
sin llegar a la vida.

Y sólo se escuchan las bocinas
contaminando el aire,
este aire que pesa tanto
que nos aplasta el alma.


@Número 11, Agosto de 1985; Edita y dirige, Froilán de Lózar

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Gloria Fuertes, ¿qué será de las cosas cuando el hombre se acabe?



Gloria Fuertes nació el 28 Julio 1918 en el barrio madrileño de Lavapiés. 
No sé por qué razón, siempre nos inclinamos a destacar la obra de los autores más reconocidos por los medios de comunicación y por la Academia, minusvalorando la voz de aquellos escogidos autores que también nos emocionaron en algún momento, "islas ignoradas", como bien hubiera calificado la autora de ese libro de poemas publicado en 1950 y que ya desde los quince años recitaba sus poemas en Radio España de Madrid. Gloria Fuertes siempre se definió como una "autodidacta y poéticamente desescolarizada", aunque uno aprende de verdad cuando se mete de lleno en este laberinto de la vida... con la guerra, con el hambre, con el dolor, con el amor.
Y nos descubre un mundo infantil e inocente desde donde se acerca con humor e ironía al cúmulo de historias que a diario nos ocupan e inquietan.
De su obra destacan los libros "Poesía ignorada" (1950), "Aconsejo beber hilo" (1954), y "Poeta de guardia" (1980). Aquí les dejo, entre los Grandes, como grande que la considero también, poemas y pensamientos de esta mujer auténtica a la que curiosamente dedicaron sus miradas y críticas importantes hispanistas norteamericanos como Sherno, Browne y Andrew Peter, siendo escasa y casi inexistente el reconocimiento de su país.  Camilo José Cela reconoció en su día la injusticia cometida con Gloria Fuertes, a la que denominó «la angélica y alta voz poética a la que los hombres y las circunstancias putearon inmisericordemente».

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¡Los poetas amamos a la sangre! A la sangre encerrada en la botella del cuerpo, no a la sangre derramada por los campos, ni a la sangre derramada por los celos, por los jueces, por los guerreros; amamos a la sangre derramada en el cuerpo, a la sangre feliz que ríe por las venas, a la sangre que baila cuando damos un beso. Cantamos al amor. A lo fresco. A lo puro.

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Alto profundo es esto que nos une, esto que nos devora y que nos crea; ya se puede vivir teniendo el alma cogida por el alma del que esperas.

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Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos, que al corazón le llega poca sangre.

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¿Quién dijo que la melancolía es elegante? Quitaros esa máscara de tristeza, siempre hay motivo para cantar, para alabar al santísimo misterio, no seamos cobardes, corramos a decírselo a quien sea, siempre hay alguien que amamos y nos ama.

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Presiento que me quiere quien no puede quererme.

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A veces quise no soñar contigo, y cuanto más quería más soñaba, por tus versos que yo saboreaba, tú el rico de poemas, yo el mendigo.

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Las Cosas
Las cosas, nuestras cosas,
les gustan que las quieran;
a mi mesa le gusta que yo apoye los codos,
a la silla le gusta que me siente en la silla,
a la puerta le gusta que la abra y la cierre
como al vino le gusta que lo compre y lo beba,
mi lápiz se deshace si lo cojo y escribo,
mi armario se estremece si lo abro y me asomo,
las sábanas son sábanas cuando me echo sobre ellas
y la cama se queja cuando yo me levanto.
¿Qué será de las cosas cuando el hombre se acabe?
Como perros las cosas no existen sin el amo.

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En vista de lo visto me desvisto, me desnudo a mí misma y me mantengo, me encanta este tener lo que no tengo.

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Nací Para Poeta O Para Muerto
Nací para poeta o para muerto,
escogí lo difícil
-supervivo de todos los naufragios-,
y sigo con mis versos,
vivita y coleando.

Nací para prostitutas o payaso,
escogí lo difícil
-hacer reír a los clientes desahuciados-,
y sigo con mis trucos,
sacando una paloma del refajo.

Nací para nada o soldado,
y escogí lo difícil
-no ser apenas nada en el tablado-,
y sigo entre fusiles y pistolas
sin mancharme las manos.

Soy como esa isla que ignorada,
late acunada por árboles jugosos,
en el centro de un mar
que no me entiende,
rodeada de nada,
sola sólo.
Hay aves en mi isla relucientes,
y pintadas por ángeles pintores,
hay...


wikipedia
www.frasesypensamientos.com.ar/
http://www.literato.es/

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Mari Carmen Pernas


Nació en la provincia de Lugo el 23 de Enero de 1954 y cursó Estudios de Técnico de Empresas Turísticas en la ciudad de León.
En la presentación que hace de ella otra autora que ya subió a esta sección, Gío de Ray, explica cómo María del Carmen se interesa especialmente por la literatura infantil y por los escritores encuadrados en el movimiento denominado  "Realismo mágico" que viene de América del Norte y que se  ha consolidado a través de la América Latina.
Esta escritora nos recuerda a otros dos trovadores leoneses: María Azucena Modino y Julio Llamazares.
Colaboradora de numerosos diarios y revistas, ha obtenido numerosos galardones entre los que recordamos: IV Consurso de Cuentos de la Casa de Cultura de Ciñera (León), 1985; el Primer Premio del Concurso de la Asociación Provincial de Libreros (1986), el primer premio del V concurso Nacional de Literatura SJD (1988), el Primer Premio de San Valentín de RCE de León (1987)...


Palabras para Victor

Cuando el dulce regazo de la tierra
sea un nido vacío abandonado
en los renglones de la escarcha...
Cuando ya no encontremos meteoritos
con memoria de estrellas,
ni pétalos de rosa,
o abalorios de lluvia en los
cristales del tiempo...
Cuando caminemos por un valle de cenizas
surcado por pájaros de hielo,
y nuestra estirpe clame
desde el reino estepario del olvido...
Cuando la sementera de las guerras
haya dilapidado la semilla de las flores,
y la parca venga a pintar
nuestros espejos de invierno...
Cuando el molino inexorable
del tiempo perdido
desgarre en jirones los recuerdos...
Aún quedarán los poetas
para vestir la nada con sus versos.

@Número 33 de Pernía, 1988. Edita y Dirige: Froilán de Lózar

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De aquellos mares, estos sueños


Alfonso Pascal Ros, premio 2012 a la Creación Literaria por el Gobierno de Navarra.


VII

Mi ventana favorita es esa
que no tiene importancia
y se abre como todas
para dar pena en su sitio.
Por esa ventana también te amo.
Como un hombre sentado,
tampoco alcanza nada
que no puedan lograr otros cristales.
Tiene la anchura de tu y yo
y la misma altura
pero no la de uno solo.
Sabe encogerse entonces,
cuando nota no sé como que alguien falta
o que hay alguien asomado
que no sabe mirar por ella.
No necesita un patio
que le conceda validez.
Ni siquiera necesita
que un muro la contenga.
Aunque está en el aire,
sin una red debajo,
podemos confiados
asomarnos sin caernos.

XII

Como hombre atormentado
cambia de golpe los poemas
que escribe de golpe.
Cree que así cambia su vida
y el sino que la rige.
Temblándole la mano
donde escribió odio escribe amor
tratando inutilmente de evocarlo.
Sobre un nombre que borra escribe otro
para afirmar que el primero está olvidado
y sólo el nuevo cuenta.
Cambia un verso o más
y el título que llevan esos versos.
Sabe que lo logrado así
es seguir con su tormento
y contradecir la nueva aspiración.

Al fin y al cabo
esas palabras que ha quitado
las sentirá pronto en otro sitio
si no lo siente ya.

El atormentado desea romper eso
que vive más tiempo con él.
Es el hombre
que sólo rompe unas palabras
porque ignora
el modo de romper con su dolor.


Volúmen 505 de la Colección Adonáis
15 de Octubre de 1993







Ver también en nuestro blog: Principio de Pascal, el hombre
Sección del autor en Curiosón:  Cuaderno de Alfonso

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Delmira Agustina, en un raudal potente y rumoroso



Delmira Agustini
( 1886 - 1914 )
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A finales del siglo XIX, en 1886, nace en Montevideo, en el seno de una familia burguesa descendientes de alemanes, franceses y porteños, Delmira Agustini que con 16 años publicará su primer poemario: "El libro blanco".
Tres años más tarde aparecen "Cantos de la mañana" y "Los cálices vacíos" con lo que sorprende gratamente a la sociedad de aquel momento., elogiada por Rubén Darío y otros intelectuales de su tiempo. A los 22 años conoció a Enrique Job, relación que termina en matrimonio, un matrimonio que sólo dura veintiún días, aunque la pareja vivirá una truculenta relación con posterioridad a su ruptura, como extraños amantes, a escondidas, hasta que una tarde, nadie ha sabido explicarlo, él la mata y posteriormente se suicida.

Boceto inconcluso    
A veces, cuando el amado y yo soñamos en silencio,
-un silencio agudo y profundo como el acecho
de un sonido insólito y misterioso-
siento como si su alma y la mía corrieran lejanamente,
por yo no sé qué tierras nunca vistas,
en un raudal potente y rumoroso...

Ceguera
Me abismo en una rara ceguera luminosa,
un astro, casi un alma, me ha velado la Vida.
¿Se ha prendido en mí como brillante mariposa,
o en su disco de luz he quedado prendida?
No sé...
Rara ceguera que me borras el mundo,
estrella, casi alma, con que asciendo o me hundo.

Explosión
¡Si la vida es amor, bendita sea!
Quiero más vida para amar! Hoy siento
que no valen mil años de la idea
lo que un minuto azul de sentimiento.

Mi corazón moría triste y lento...
Hoy abre en luz como una flor febea.
¡La vida brota como un mar violento
donde la mano del amor golpea!

Hoy partió hacia la noche, triste, fría...
rotas las alas, mi melancolía;
como una vieja mancha de dolor

en la sombra lejana se deslíe...
¡Mi vida toda canta, besa, ríe!
¡Mi vida toda es una boca en flor!

Vida
      Vengo a ti en mi deseo
      como en mil devorantes abismos, toda abierta
      el alma incontenible . . .
      ¡Y me lo ofreces todo! . . .
      Los mares misteriosos florecidos en mundos
      los cielos misteriosos florecidos en astros
      ¡los astros y el mundo!
      . . . Y las constelaciones de espíritus suspensas
      entre mundos y astros
      . . . Y los sueños que viven más allá de los astros,
      más acá de los mundos


amediavoz.com/agustini.htm
www.damisela.com/
www.biografiasyvidas.com/
wikipedia

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Interpretaré en el corazón el gran proyecto de mi existencia



Tanto tiempo mi vida
en tus manos
y yo, en silencio.
Tanta libertad en el viento
silbando por las veredas
y yo, en silencio.
Tanto silencio escondido
en tu boca
y yo muriendo
como noche abierta
en tus ojos
y como fuego tallado
en tus corneas.
Un cilicio es ungüento inocuo
de aquello que te sigue los pasos
ilesos.
Tanta extrañeza contiene tu nombre
y yo, en silencio muriendo.

.....................

(...) A veces pienso que te mantengo por respeto a la literatura.
Hubiera hundido tu cabeza de papel en el barro hasta ahogar tus letras de abominable metal...

...........................

Quien necesite de los templos
para orar, que allí lo haga,
y venere sus rituales
y adecente sus pecados
de mayor a menor
como dogma de su conciencia.
Pero en virtud de esta soledad
que me acompaña,
prefiero frecuentar
los verdes del olivo
y la aridez de esta tierra
que llaga el surco
con el dolor de las manos,
al entregarme...

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Aun en el afán de querer ser libres, vamos forjando nuestras propias cadenas, y es a través de nuestra
finitud que iremos descubriendo las llaves esa gloria.

....................

Era yo disperso y prolongado.
Cauto al caminar.
Alegre, lisonjero,
dueño de la calle que me lleva
y de los puentes.
Era yo experto.
Ahora nada entiendo.

....................

En un pedestal de cristal se juega la hegemonía de la insolencia inmensurable, la fugacidad
desmemoriada de los corruptos al impune desafio insolidario.

...................

De tus ojos concibo
un vuelo de palomas
en mi estómago,
un crisol que guarda
mil esencias que
sobre ti me hablan
cada vida de mis días.

.....................

A veces el tiempo se ralentiza tanto que parece estar quieto.

......................

No quiero cendales negros
anunciantes de fría muerte
pegados a la frágil lengua
de salical púrpura y barro.
Ni baldes de efluvio sumiso
para regar los nidos de cielo
en las alas de los pájaros,
pináculos del vuelo llano.
No quiero mármoles necios
en los poyetes de mi puerta,
ni goznes que sean obstáculo
al asomarme a los balcones.

.......................

Hoy dejo de interpretar la vida según mis prejuicios y carencias. Interpretaré en el corazón el gran
proyecto de mi existencia.

Entrada de Antonio en Curiosón Invitado
Pedacitos de Antonio

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Agurtzane


Miarritze, (Lapurdi), Euskal Herria, 1958.

Doctora en psicopatología. En el momento de contactar con nuestra revista, desarrolla investigaciones por EEUU, donde reside. Trabaja en diferentes medios audiovisuales. Ha realizado guiones radiofónicos para Emisoras privadas.
Animadora del colectivo feminista "Root of the women". Imparte conferencias por América, Canbadá y Europa. Traduce o escribe en euskera, inglés, francés y castellano.

Autora de Arrainontzi: Acuario, además de diversas obras de ensayo, poesía o crítica, sin editar en aquellos momentos.



"Vivir sin tregua y morir en defensa propia.
A eso aspiro".
(Sigmund Pasek)


Dejemos a un lado
el festín del fingimiento
congelando palabras

Las manchas de tedio
en los pulmones

Brazos sin memoria
ciñendo esqueletos apolillados
y con el pan de la soledad
en los inquietos bolsillos
partamos a saciar
un miligramo el hambre
de nuestro universo
interior
insaciable
maniáticamente
indigerible.

***

"Solamente odio una cosa: tener que odiar".
(Andros Karman)


Los astros se desvisten lentamente
como cuerpos abiertos a la vida
apean sus partículas de estío
en la estación más próxima.

Fallecen las horas entre bastidores
sin poder denunciar a sus verdugos
Gillotinas sobre los aleros
señales de humo por las uñas
escalofríos en los labios
Olores fétidos remueven la espuma
alguien corre veloz y veloz lo desploman
antes de alcanzar la barricada
Burbujas de calicanto en el aire.

***

La experiencia vale un cojón.
A falta de ellos
patriarcales y extasiosos
latigazos de experiencia

Pernía, número 29, Verano de 1987


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Noche rasa en Castilla

Y medito a las horas
tranquilas de la noche.
Jaime Gil a Antonio Colinas

Noche rasa en Castilla

Sales al campo raso
en noches poderosas
de invierno
y escuchas el mensaje
de las estrellas.
Te entregas al secreto
y a la leyenda:
conoces hermosas historias
que eternamente viven
en el conjuro
de las constelaciones.
Lo que hay de eterno en tí
late en tu pecho,
se hace murmullo en tus labios.

¡Y qué poco te falta
para llorar!

Tan alta es la emoción
que en el dominio del silencio
formulas un solo deseo:
¡que no te falten
nunca los sueños
ni las noches abiertas!

Manolo Bores


La Busca

Iré al río de la montaña más blanca.
Y me bañaré intensamente
para dejar el polvo
que cubre mi color y mi alma.
Lavaré mi camisa
de tantas y tantas palabras sucias
y la pondré al sol
para que blanquee en ánsias.
La pondré sobre cardos
para que seque la humedad
de tantos y tantos alientos falsos.
Y así, limpio de arenas ajenas,
de mugres de manos extrañas,
podré emprender el camino
que todos soñamos
con la cabeza alta.
el andar tranquilo
y la sonrisa intachable

Jaime García Reyero


Otoño

Tejido de rocío
gotas perladas
encaje de hadas
que se engarzó.

Otoño otra vez.

Mañana...
dulce de membrillo
manzanas asadas
tapices de nacar
y el rumor del mar

Palidece el trébol
tocado de malvas
la nieve de escarcha
jugará en el viento
con vuelo fugaz.

Y el musgo recoge
terciopelo pardo,
los verdes de antaño,
los frutos vacíos
de un invierno amargo.

Recuerdos de ayer
gotas de rocío,
mi gorro amarillo...
Todas esas cosas
dejé en el vacío.

Lola Villar Villanueva

Poetas palentinos en el número 14 de Pernía, especial "Poetas Por España".
Revista Pernía, edita y dirige: Froilán de Lózar.



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Que me quiten la voz

Miro arriba y no hay nada

Ni frutas en los árboles
La bola se revuelve
No brillan las estrellas
En medio del silencio
Hay un verso colgándose
De nadie sabe dónde
Ni a quién irá a parar
Los estambres se cierran
Se recogen los líquenes
Bostezan los informes y
aburridos sintagmas.
Nada es de ley aquí
Las normas lo son todo
Si comienzas el llanto
Ya no puedes parar
el caos que llega.
Si aún quedan esperanzas
hay que cavar muy hondo
para alcanzar a olerlas.

Carmen Centeno
De "Quejas y Batallas"
Ediciones Habibi
Marzo-Abril de 1984


Que me quiten la voz

Que me quiten la voz,
los amigos que me quedan,
el movimiento.

Que me quiten la luz de media tarde,
la presencia y la música
de todo lo que amo.

Que me quiten
la sensación de vivir en libertad,
pero que me dejen
respirar,
soñar contigo,
acariciar tu piel y tus instantes.

Ángel Herrero Cabezón
I Premio Marciano Zurita de Poesía
Exmo. Aytº de Palencia

Poetas palentinos en el número 3 de nuestra revista.
@Pernía, Número 3, Diciembre de 1984. Edita y dirige: Froilán de Lózar.

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Pablo Neruda: Para que nada nos separe que nada nos una


Nace el 12 de julio de 1904 en Parral, Chile. 
Muere el 23 de septiembre de 1973 en circunstancias dudosas.

Gabriel García Márquez le consideró el poeta más importante del siglo XX. Hablamos del chileno Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, más conocido como Pablo Neruda, nombre que utilizó a los 13 años en su primera aparición como escritor, en un artículo publicado en el diario "La Mañana", titulado "Entusiasmo y perseverancia". Neruda, nombre tomado del poeta checo Jan Neruda, fue un destacado activista político, diplomático y militante comunista, que vivió algún tiempo en el exilio.
En 1953 recibió el Premio Stalin de la Paz, más adelante nombrado como Premio Lenin de la Paz y en 1971 el Premio Nobel de Literatura.


Sube a nacer conmigo hermano.
Dame la mano desde la profunda
zona de tu dolor diseminado
.....................................
Dadme el silencio, el agua, la esperanza.
Dadme la lucha, el hierro, los volcanes.
Apegadme los cuerpos como imanes.
Acudid a mis venas y a mi boca.
Hablad por mis palabras y mi sangre.

....................................

Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso, ¡qué soledad errante hasta tu compañía!
Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera.
A nadie te pareces desde que yo te amo
El fuero para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan.
Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida.
Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos.
Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas.
Y si no das más, tan solo encuentra lo que hay en tus manos, piensa que dar amor nunca es en vano. Sigue adelante sin mirar atrás.
Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños.
Cuando el amor es algo real e incontrolable; nos entra un miedo indefinible e intolerable, por que así debe ser o así debemos ver; que no hay nada igual a el.
No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón.
No hay disfraz que pueda largo tiempo ocultar el amor donde lo hay, ni fingirlo donde no lo hay.
Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar que amarte.
Dice hecatón: te descubriré un modo de provocar el amor sin filtro magico, sin hierbas, sin ensalmos de hechicera: si quieres ser amado, ama.
No cambies el afecto por el defecto... Y no juzgues sin antes haber escuchado... La justicia no es mas que la igualdad de pensamientos...
Me cansare de llorar, me cansare de pensar en ti, me cansare de sufrir; pero de lo único que no me podré cansar será de amarte cada dia así.
El amor es como una guerra, fácil de iniciar, difícil de terminar, imposible de olvidar.
El amor verdadero, el amor ideal, el amor de alma, es el que sólo desea la felicidad de la persona amada sin exigirle en pago nuestra propia felicidad.
Cuando hay verdadero amor no hay distancia.
Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.
Encontrar el verdadero amor, es como querer contar los granos de arena en el mar; si lo encuentras, nunca lo dejes ir; si lo haces, el tiempo no alcanzará para arrepentirte de haberlo hecho.

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© Imagen retocada de Chema Barragán.

Fuentes consultadas:
http://www.neruda.uchile.cl/
www.proverbia.net/
mundifrases.com/
literato.es

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Antonio Machado



Después de tantos y tantos fastos conmemorativos del 98, quiero sin embargo resaltar, a modo de pequeño homenaje, la fecha del 22 de febrero, en que se cumplirán setenta y siete años de la muerte de aquel poeta al que Unamuno denominó “el hombre más descuidado de cuerpo pero el más limpio de alma”.


Fue un miércoles de ceniza, y ocurrió en Collioure, un pequeño pueblo de la costa francesa cercano a la frontera española. Había llegado un mes antes, el 28 de enero, procedente de la guerra de España y aunque iba herido de muerte, su mal no estaba tanto en el cuerpo como en su alma de republicano y de demócrata convencido que veía extinguidas todas las esperanzas de triunfo. Pasó la frontera a pie porque la ambulancia en que viajaba con algunos familiares y amigos se averió en el camino, entre otros miles de españoles que iban al exilio, entre el frío exterior y la tristeza de ver perdido para siempre aquel “nuevo florecer de España” con el que se había atrevido a soñar. En uno de sus bolsillos encontraron arrugado un papel en que había escrito su último verso, teñido de nostalgia: “Estos días azules, y este sol de la infancia”.

Y es que efectivamente, la infancia de Machado había estado llena de sol y de días azules: había nacido en Sevilla en julio de 1875 en el Palacio de las Dueñas, en el seno de una familia de tradición progresista y liberal (su abuelo paterno había sido profesor en la Institución Libre de Enseñanza y gran amigo de Giner de los Ríos, y su padre, folclorista y escritor que firmaba con el seudónimo de “Demófilo”, había sido excomulgado por su liberalismo anticlerical).

Mal estudiante, Machado acabó tarde sus estudios de Bachillerato y por ello tuvo que conformarse años más tarde, muertos ya el padre y el abuelo, con ser profesor de francés en el Instituto General y Técnico de Soria. Aunque su juventud estuvo llena de teatros, de bohemia, de varios viajes a París y algunas traducciones de francés, el contacto en 1907 con la ciudad de Soria y a través de ella con el paisaje y las gentes castellanas, dejaron una huella profunda en el poeta, que trazará una y otra vez cantos llenos de amor hacia aquellas “tardes tranquilas” junto a las grises tierras que baña el Duero. En Soria también encontró el amor en la persona de una niña de quince años, Leonor Izquierdo, con la que se casó en 1909; pero la felicidad duró poco, porque Leonor enfermó durante una estancia del matrimonio en París, y en agosto de 1912 murió sumiendo al desconsolado esposo en una terrible etapa de la que sólo años más tarde logró recuperarse. De nuevo en Andalucía, el Instituto de Baeza fue segundo destino como profesor aunque su corazón quedó para siempre entre los cerros plomizos que circundan la ciudad soriana, y cuando paseaba por los campos de su tierra, “bordados de olivares polvorientos”, se sentía inevitablemente “solo, triste, cansado, pensativo y viejo”. Fue entonces cuando se interesó por la Filosofía hasta el punto de matricularse en la Universidad Central de Madrid y obtener la licenciatura en Filosofía y Letras. En su deseo de acercarse a la capital, donde estaba su familia, pasó al Instituto de Segovia en 1919 y más tarde, al recién creado  Instituto de Enseñanza Media “Calderón de la Barca” de la capital.

En sus últimos años, un nuevo amor vino a ilusionar la vida del poeta. Se trataba de una escritora casada, Pilar de Valderrama (Guiomar), a la que veneró Machado desde el primer momento; pero la guerra los separó, marchando ella con su familia a Portugal y enterándose de la muerte de Machado por las noticias de la radio...

En cuanto a sus ideas, siempre estuvo en la base de las mismas la profunda convicción de que cada uno debe trabajar para hacerse un lugar en la vida; su famosa identificación de la vida con un camino individual e inexcusable que cada cual debe recorrer después de haberlo trazado, está presente en todo cuanto escribió.

“España inferior que ora y embiste  
cuando se digna usar de la cabeza”, 
esa “España de charanga y pandereta,  
de espíritu burlón y de alma quieta” 

Con el tiempo su postura se radicalizó, tal vez ante tantas y tantas injusticias sin solución, y sus anatemas contra esa "España", son un desesperado intento de llamar a la acción a esa otra España joven a la que tanto admiró Machado, la España “del cincel y de la maza”, “implacable y redentora” en la que estaban, junto con el trabajo y el pensamiento, las claves del progreso en su opinión (“la patria no es el suelo que se pisa, sino el que se labra”). Por otra parte, su profundo amor a España le impidió halagar a los españoles y vio con profundo pesar el desprecio con que en nuestro país se consideró siempre el desarrollo científico y cultural, así como los grandes interrogantes sobre la existencia.

El Desastre del 98, hecho aglutinante para los miembros de la que será llamada Generación del 98, hizo mella en Machado al igual que en el resto de los componentes del grupo y lo mismo que a ellos, le sirvió de acicate para reflexionar sobre los vaivenes de la política española. Su conciencia crítica ante los males de la patria no hará sino ir aumentando con el tiempo.

Influido por el Modernismo en su juventud, publicó en 1903 su primer libro, “Soledades”; pero la huella de Rubén Darío fue desapareciendo ante la fórmula personal que poco a poco se iba adueñando de su poesía, en la que ya siempre predominó el fondo sobre los revestimientos formales:

“Ni mármol duro y eterno, 
ni música ni pintura,  
sino palabra en el tiempo”. 

En el Prólogo de su primer libro afirmaba Machado que “no hay poesía sin ideas”, y fue precisamente una poesía profunda cargada de ideas la que desde entonces escribió: en 1912 “Campos de Castilla”, reflejo de su contacto con tierras castellanas; en 1924 “Nuevas Canciones”, en metros y estrofas andaluzas; además, el “Cancionero apócrifo de Abel Martín y Juan de Mairena”, y su colaboración en alguna obra de teatro con su hermano Manuel: “La Lola se va a los puertos”, “Julianillo Valcárcel”...

A aquel hombre humilde, solidario, humanísimo y profundo, inteligente, pobretón y desaliñado, de fino humor, que consiguió ser respetado por todos y por todos entendido, que ha sido y seguirá siendo figura de leyenda, nuestro humilde recuerdo teñido de gratitud, a los setenta y siete años de su muerte.





Sección para "Curiosón" de Beatriz Quintana Jato.


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