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Migajas


Sembrar nuestra pequeña parcela en el camino, procurar no pisar lindes ajenas, respetar opiniones, aprender de quienes hicieron de su existencia sin pretenderlo un espejo donde poder mirarnos un día, intentar no herir susceptibilidades y reconocer nuestros errores cuando nos equivocamos. Pedir perdón cuando lastimamos  los sentimientos de quienes queremos y de quienes nos son ajenos, tragarnos las lágrimas para no preocupar, defraudar, ofuscar, dar lástima, importunar...

Y el resto,  lo que queda después de naufragios, tempestades a penúltima hora e inesperadas tormentas de pedrisco que arrasan con casi todo,  ser poco menos que invisibles. Nos conformamos entonces con unas migajas que quedaron de aquel banquete  con mantel de un blanco deslumbrante, vajilla de días de fiesta, copas lustrosas y cubertería de plata.  Nos resignamos... quienes estén dispuestos a hacerlo. Lo que tenemos es nuestro hasta el final, en cantidad y calidad; no hay un tiempo de Vivir y otro para ser espectador. Hay una Vida  que espera ser vivida con fruición, con mayúscula, en las dosis que cada uno de nosotros elija, apurando hasta la última gota. El paso lo ponemos nosotros mismos y nuestras circunstancias, pero perder la ilusión no debería ser opción en ningún caso. Siempre queda tanto por Vivir, por recibir, pero sobre todo por dar, un día más, un minuto más, un instante, aunque sea tan, tan pequeño que quepa en una gota de lluvia. No son migajas. Es el resto de nuestra Vida.

© Imagen: Shaila PM.



De la sección de la autora para "Curiosón". 
"Mi dios de las pequeñas cosas" ©-Margarita Marcos 2017


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Solo una playa



Playa de Ceannabeinne, en la costa norte de Sutherland, a unos pocos kilómetros de Durness, en las Tierras Altas escocesas. La playa también es conocida como Traigh Allt Chailgeag ( Playa del Arroyo del Duelo y la Muerte ). Su nombre cuenta la historia de una anciana que cayó dentro del arroyo que desemboca en esta playa y se ahogó. En ese momento el arroyo de Allt Chailgeag estaba crecido y el cuerpo de la anciana fue arrastrado hasta la orilla.
El resto del mundo no suele apreciar las playas escocesas. Sin duda el mal tiempo habitual en cualquier época del año no facilita la tarea de hacerlo, pero la imagen fue tomada en uno de esos días en que de repente el cielo concede una tregua por sorpresa  y brilla sobre esta parte de nuestro mundo increíblemente hermosa.

© Texto y Foto: Margarita Marcos.



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Patrimonio histórico en riesgo

PUENTE ROMANO DE ROJADILLO


Muchas son las noticias que ocupan minutos en los informativos de radio y televisión provinciales, páginas en los periódicos locales sobre la magnífica tarea que realizan las instituciones de la provincia o de la Junta en procurar conservar y promocionar nuestro Patrimonio histórico y artístico. Sin embargo, me van a permitir que les hable de ese otro Patrimonio que queda al margen de La Olmeda, del Camino de Santiago o del Canal de Castilla, sin duda alguna valiosísimo tanto desde el punto de vista patrimonial como histórico. Yo les voy a hablar de ese otro patrimonio que no se vende turísticamente y que por lo tanto no es rentable en términos económicos que, al parecer, es el último fin de la conservación y recuperación del mismo.

Verán ustedes. Yo no soy técnico, ni experto en esta materia, pero lo que sí soy  sobre todo es  amante a ultranza del Patrimonio que alberga esta tierra nuestra  que se va despoblando lentamente, dejando nuestros pueblos y sus pequeñas joyas patrimoniales a merced del olvido, de los elementos o de los desalmados y aprovechados que lo mismo se llevan a casa un capitel  románico extraído  casualmente o no de algún pago -donde consta documentalmente la existencia anterior de un monasterio, cuyos últimos vestigios se muestran en el MAN de Madrid o en algún museo americano-, que se llevan un sillar desprendido de algún templo por el que solo los pocos habitantes del pueblo donde está ubicado se lamentan, o aparece en alguna fachada o pared de casa nueva o restaurada una metopa, o una columna, o un sepulcro de piedra que el arado ha sacado a la luz y  que se utiliza como abrevadero en un corral. Esto a grosso modo.

Hoy les hablo de una de esas pequeñas joyas olvidadas, el Puente Rojadillo, en  el término de Salcedillo, en nuestra Montaña Palentina, aunque yo les confieso que prefiero  el  camino que partiendo del límite con Cantabria  desde Valberzoso, llega hasta él sobre los restos de la Calzada Romana de los Blendios, que partiendo desde Pisoraca  ( la actual Herrera de Pisuerga ) llegaba hasta la costa cántabra en Portus Blendium ( Suances). El camino es un jardín botánico en primavera y un pequeño paraíso en otoño. Mis palabras ya les aseguro que no le hacen justicia. Después de un kilómetro y medio de paseo aparece el puente sobre el río Camesa, un puente de ojo único apoyado sobre la roca viva del lecho del río. Casi dos mil años de Historia en vías de hundimiento por uno de sus lados, con sillares desplomados, desaparecidos, y sus entrañas al descubierto. Y ya saben ustedes eso de que “Mal que no mejora, empeora “. Una vez más va a ser verdad. Esta primavera el deterioro es más que evidente. Por encima  pasan quads, motocicletas de cros, y no sé si algún otro tipo de vehículo capaz de transportar los sillares que faltan, porque digo yo que evaporarse no se evaporan, ni el río los arrastra. El caso es que allí no están, a excepción del que ha caído sobre una de las márgenes del río. Seguro que si el puente estuviese en territorio cántabro, el tema estaría resuelto hace tiempo. No hace falta más que comprobar el estado de los tres puentes romanos sobre el Camesa del vecino Valle de Valdeolea.

Y así están las cosas. Ahora recuerdo que el certamen fotográfico convocado por la Diputación el año pasado lo ganó precisamente una imagen del Puente Rojadillo, así que las autoridades provinciales deberían estar ya al tanto del estado lamentable de  esta joya patrimonial digna de aparecer en la Lista Roja de patrimonio de Hispania Nostra a no mucho tardar. Y si no , al tiempo.
Las fotografías que ilustran el texto fueron tomadas apenas hace dos semanas por Fernando Maisterra durante uno de nuestros paseos hasta el puente. Vean y juzguen. Las imágenes valen más que todas mis palabras.

© Reportaje gráfico: Fernando Maisterra.



De la sección de la autora para "Curiosón". 
"Mi dios de las pequeñas cosas" ©-Margarita Marcos 2017


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Los últimos custodios


¿Alguna vez nos hemos preguntado qué pasará el día no tan lejano cuando los custodios de nuestro Románico rural, los que tienen en sus casa las llaves que abren cada uno de los pequeños templos de nuestra Montaña Palentina tengan que devolver las llaves porque el tiempo no perdona y la mayoría de ellos y ellas ya son personas de edad?.¿Quién querrá ocupar su lugar, recoger el testigo de una tarea por la que no se recibe más que una pequeña cantidad de dinero meramente testimonial durante los meses de verano, en todo caso insignificante e insuficiente para la valiosísima labor que realizan?. Seguramente algunos de quienes lean estas líneas se habrán acercado a alguno de estos templos, habrán encontrado la puerta cerrada y se habrán vuelto de vacío. Sin embargo, en los pequeños pueblos siempre hay alguien que sabe quién tiene la llave, y esa persona abre encantado la puerta de la iglesia o la ermita de su pueblo. Al fin y al cabo es legado de sus mayores y será el legado de sus hijos y nietos. Es el patrimonio todavía vivo del que algunos se llenan la boca cuando hablan como una de las soluciones para evitar el despoblamiento tan doloroso que sufren nuestros pueblos. ¿Qué vamos a ofrecer a los pocos jóvenes que queden en nuestros pueblos para que continúen con la labor de los Custodios del Románico?. No hablo de los puntos neurálgicos turísticos, ni de fundaciones, ni de conventos, ni de monasterios. Hablo de nuestras raíces, de nuestros orígenes, de nuestra Historia. Hablo del dueño del bar de Perazancas, que te deja la llave de la ermita de San Pelayo solo con tu palabra de devolverla cuando termines la visita, o la del alcalde de Matalbaniega o Matamorisca, o el de Revilla, y de tantos otros a quienes una llamada de teléfono es suficiente para acudir, sea la hora que sea, a abrir las puertas de sus templos a quienes lo deseen. Dignificar la labor de los custodios con un salario justo parece una utopía, sobre todo si la apertura del templo no es una fuente de ingresos. Lo del amor al arte es mera pose mediática .

Me temo que no tardando veremos qué sucederá. Al fin y al cabo en esta tierra que solo recibe promesas y que vive de milagro ya estamos acostumbrados a callar y echar la llave desde fuera. Y, sin embargo, siguen diciendo que la nave va…

@Imagen: Necrópolis de Corvio, por José Luis Estalayo



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"Mi dios de las pequeñas cosas" ©-Margarita Marcos 2017


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A punto de...



Siempre estamos a punto de algo o de mucho más.

A punto de tirar la toalla, de rebelarnos, de estallar, de llorar, de decir lo que pensamos, de soltar amarras, de ser nosotros mismos, de abrir las ventanas y gritar, de dejar la rutina y Vivir como si no hubiese un mañana.
A punto de sentirnos con fuerzas, de ya no puedo más, de ser valientes, de perder los papeles, de encontrar un motivo, de la gota que colma el vaso, de hacer realidad las buenas ideas, de soltarnos la melena, de que nos importe un pito el qué dirán, de romper cadenas, de concedernos una tregua.
A punto de perdonarnos, de levantarnos el castigo, de dejar de sentirnos culpables, de dejar de culpar al otro, de no dejar pasar las oportunidades, de no ser cobarde, de pensar en nosotros mismos sin sentir remordimientos...
A punto de decir "hasta aquí  he llegado”, del ¡ya está bien! , de pedir explicaciones en vez de justificaciones. A punto de cambiar lo que nos desdibuja, lo que nos incomoda, lo que nos hace infelices y nos amarga la existencia, de decir lo que sentimos sin tener miedo a equivocarnos o a que nos rompan el corazón otra vez . Siempre a punto de estrenar las alas y volar, aunque nos den miedo las alturas o la libertad.
Nos da miedo sentir, Vivir con los cinco sentidos, dejar de imaginar y hacer los sueños realidad.
Está a punto de Amanecer, de rasgarse el cielo para que pase la Luz,  a punto de empezar un nuevo día, de que el futuro sea presente y el presente sea pasado. Y es un regalo…

@Imagen: Dereck



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"Mi dios de las pequeñas cosas" ©-Margarita Marcos 2017


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The Old Man


El punto más alto de la península de Trottenish en la Isla de Skye es The Storr ( 719 metros ). Justo delante de esta colina rocosa con vocación de montaña aparece The Old Man, un enorme pináculo monolítico modelado por la erosión. Es un paisaje impresionante de aspecto lunar que ha aparecido como telón de fondo en varias películas a lo largo de los años. La imagen está tomada desde el otro lado de Loch Leathan en un día de este mes de febrero de clima inusualmente despejado y sobre un paisaje espectacular de cielos azules que se reflejan sobre las aguas cristalinas.

Texto: Margarita Marcos
Imagen : Derek 

 


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Me duelen las palabras


Nos rodeamos de cosas tan poco duraderas y resistentes al paso del tiempo y de las modas que cuando algo realmente valioso  a pesar de lo diminuto e insignificante de su apariencia pasa por nuestras manos no somos capaces de reconocerlo.No tiene etiqueta, no tiene precio, no puede sustituirse por otro modelo de última generación tan pronto como nos cansemos de ello o no podemos compararlo. Tenemos porque los demás tienen, no porque lo necesitemos y nosotros no queremos ser diferentes, marginados en una sociedad  que consume y se auto fagocita porque todo es fungible, sustituible, perecedero o renovable.

Pasan por nuestros ojos amaneceres irisados de violetas y rosas entrelazados con grises que no necesitan más música que escuchar a nuestro propio corazón. Vivimos instantes de belleza única  que se instalarán para siempre en nuestra memoria y se convertirán en nostalgia. Respiramos bocanadas de aire  que nos recuerdan aromas y olores de la infancia, de un día especialmente feliz, de un momento en que cerramos los ojos para poder atrapar una imagen para siempre y ser capaces de memorizar una sonrisa, un abrazo que acompasa  corazones y sentimientos. Escuchamos una canción que habla de que el tiempo es viejo y ladrón, el amor oro puro y breve y se nos eriza la piel y, si me apuran, hasta el alma. Sentimos , sentimos en plural y nos empeñamos en vivir con minúsculas, ignorando  atardeceres tintados de rojo coral y de bandadas de vencejos ruidosos que sobrevuelan las tardes serenas  de verano.

Qué quieren que les diga. Me duelen las palabras, las mías y las de quienes nos precedieron en experiencia y oficio, las de aquellos que escribieron para que nada humano nos fuera ajeno y, sin embargo, nunca hemos estado más lejos de todo lo que nos debiera humanizar.




De la sección de la autora para "Curiosón". 
"Mi dios de las pequeñas cosas" ©-Margarita Marcos 2017


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Castillo de Ardvreck sobre el lago Assynt


Castillo de Ardvreck
Escocia

Decía Sigmund Freud que existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo. Personalmente creo que hay algunas más, una de ellas disfrutar de las pequeñas cosas, de los pequeños momentos, viviendo intensamente cada minuto de nuestras vidas, y disfrutando de lugares mágicos como el de la presente foto de Derek, el castillo de Ardvreck ( siglo XVI ) , sobre el lago Assynt en Sutherland, en el noroeste de las Tierras Altas de Escocia en una preciosa tarde de verano.El envoltorio vacío del castillo al borde del agua es el punto de fuga de un paisaje en 7 planos envueltos en la tenue luz del atardecer a manera de sutil velo que difumina el paisaje, además del reflejo del castillo en el lago.


Texto: Margarita Marcos
Fotografía , Derek , un crack y un sabio.



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Me falta una página esta noche


Ángel Petisme es uno de los poetas españoles contemporáneos más interesantes y especiales. Compagina su oficio de poeta con el de músico, y se define a si mismo como " ministro de la felicidad " e " hijo del cierzo ". Este es uno de sus poemas más sensibles. Cuando lo leo parece que escucho música de fondo; es casi la letra de una canción. Probad a leerlo en voz alta con música de Miles Davis de fondo.
" Podremos dejar de vernos
durante años luz, millones de años luz,
pero en mi corazón hay una cala de aguas turquesas
con un cartel que pone: Reservado a tu nombre.
Podrá separarnos la sospecha,
el orgullo, incluso la vanidad;
es así por lo que los amantes
una tarde se dejan de buscar.
No necesito verte para sentirte.
Contemplo una piscina iluminada
y me baño en tus ojos.
Oigo todos los vientos del mundo allá afuera
y son un buen play-back para tus palabras:
Te quiero de lejos, te quiero de lejos.
Miles Davis me habla de ti,
Donald Fagen me cuenta de ti.
Hojeo la prensa de atrás hacia adelante,
parece que hay una vacuna ya inventada,
pero manda la pasta de los laboratorios …
Tú y yo estamos enfermos de otra cosa.
No necesito el teléfono para oír tu voz.
Creí haber leído todos los libros
pero me falta una página esta noche."




De la sección de la autora para "Curiosón". 
"Mi dios de las pequeñas cosas" ©-Margarita Marcos 2017


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Apasionarse por lo que merece la pena


Apasionarse por lo que merece la pena, desdibujar los límites de nuestro horizonte a pesar de saber que con un poco de mala suerte todo el esfuerzo será inútil, pero sintiendo que al menos lo hemos intentado y no hemos permanecido de brazos cruzados esperando a que todo se desintegre y luego lamentarnos de que nadie hace nada, que no nos escuchan, que quejarse es inútil, que hay batallas perdidas de antemano y que para qué gastar las energías que debemos dosificar para seguir culpando a los demás de todo lo que no nos gusta a la misma puerta de casa.

Presentar batalla a ese enemigo invisible que es el silencio y que tanto eco tiene en los que no se acuerdan más que de nuestra gente y nuestra tierra cuando necesitan de nosotros para seguir haciendo
más profundo el hoyo en el que la indiferencia ya nos ha concedido nuestro lugar a perpetuidad si no le plantamos cara.

No dar por perdidas esas pequeñas escaramuzas que no hemos empezado ni siquiera a pelear todavía, dejar de hablar de nosotros mismos como si todo estuviese perdido, de hacer la tarea más fácil a quienes les da lo mismo lo que no es suyo y no les duele.

Aprender a defender lo que es nuestro porque solo nosotros sabemos lo que representa para nuestro futuro y el de nuestra gente. Mirar hacia delante convencidos de que somos nosotros y solo nosotros quienes decidimos quién debe pelear a nuestro lado y por nuestros intereses, sin dejarnos llevar por la apatía de la desesperanza.

Actuar , en definitiva. ¿Quién dijo que sería fácil?. Y, sin embargo, duele y mucho ver que la técnica bien aprendida de agachar la cabeza y poner en práctica la Ley de Don Concedo les está dando muy buenos resultados a quienes se aprovechan de nuestra indiferencia. ¡Y después nos extrañamos de que de aquellos polvos, vengan estos lodos…!



De la sección de la autora para "Curiosón". 
"Mi dios de las pequeñas cosas" ©-Margarita Marcos 2017


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Playa de la Bahía de Sandwood



Sutherland
Escocia

Mañanas de belleza, descanso y serenidad. No importa dónde nos lleve el viento, o el Destino, o nuestras circunstancias; siempre quedan en nuestra retina vívidas imágenes que nos reconcilian con nosotros mismos.
La superlativamente bella e inmaculada playa de la Bahía de Sandwood, en Sutherland, noroeste de Escocia, es uno de esos lugares que te deslumbran para siempre. Adoro la serena transparencia de sus aguas verdes y los paseos a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando solo el vuelo de las gaviotas compite con el batir sereno de las olas contra la arena.

Texto: Margarita Marcos
Fotografía , Derek , un crack y un sabio.


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Cuando nada es seguro, todo es posible

Vivir a base de certidumbres, de tener la seguridad de que todo está en su sitio y de que vivimos instalados en esa cómoda rutina que da por sentada la mayor parte de las cosas que esperamos de los demás y que se espera de nosotros, resta emoción a la Vida, la despoja de ese pequeño toque de imprevisibilidad, que hace que alguna mañana se vea de pronto sacudida por una llamada largo tiempo esperada y que nunca pensaste que llegaría, por un encuentro casual en la calle con esa persona que un día fue parte de tu vida y que, aunque ya no esté en ella, te abraza con fuerza cuando la acera por la que ambos caminamos no es lo bastante ancha para eludir el saludo, y te agradece que te pares y sonrías  mientras os miráis a los ojos; por esas peonías que sabe que te encantan y que antes de salir de casa ha cortado del jardín para ti  y que te entrega con un escueto “Acabo de recordar que te gustan“; por escuchar una canción que hace tiempo que habías olvidado y que cantaste muchas, muchas veces en voz alta y que ahora te provoca una sonrisa enorme mientras intentas recordar cuándo fue la última vez que la cantaste y con quién. Porque a lo mejor, solo a lo mejor, a alguien no le cuesta decirme hoy que me quiere. Pero es igual; tal vez le cueste decirlo, pero a mi no, así que lo haré yo. No quiero que llegue el día en el que no haya nada que decir, porque cuando sabemos que nada es seguro, todo es posible, y eso ya es una promesa, pequeña e imprevisible, pero lo es.




De la sección de la autora para "Curiosón". 
"Mi dios de las pequeñas cosas" ©-Margarita Marcos 2017


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Mi dios de las pequeñas cosas IV



Apasionarse por lo que merece la pena , desdibujar los límites de nuestro horizonte a pesar de saber que con un poco de mala suerte todo el esfuerzo será inútil , pero sintiendo que al menos lo hemos intentado y no hemos permanecido de brazos cruzados esperando a que todo se desintegre y luego lamentarnos de que nadie hace nada , que no nos escuchan, que quejarse es inútil , que hay batallas perdidas de antemano y que para qué gastar las energías que debemos dosificar para seguir culpando a los demás de todo lo que no nos gusta a la misma puerta de casa.

Presentar batalla a ese enemigo invisible que es el silencio y que tanto eco tiene en los que no se acuerdan más que de nuestra gente y nuestra tierra cuando necesitan de nosotros para seguir haciendo más profundo el hoyo en el que la indiferencia ya nos ha concedido nuestro lugar a perpetuidad si no le plantamos cara.

No dar por perdidas esas pequeñas escaramuzas que no hemos empezado ni siquiera a pelear todavía, dejar de hablar de nosotros mismos como si todo estuviese perdido, de hacer la tarea más fácil a quienes les da lo mismo lo que no es suyo y no les duele.

Aprender a defender lo que es nuestro porque solo nosotros sabemos lo que representa para nuestro futuro y el de nuestra gente. Mirar hacia delante convencidos de que somos nosotros y solo nosotros quienes decidimos quién debe pelear a nuestro lado y por nuestros intereses, sin dejarnos llevar por la apatía de la desesperanza.

Actuar, en definitiva. ¿Quién dijo que sería fácil? Y, sin embargo, duele y mucho ver que la técnica bien aprendida de agachar la cabeza y poner en práctica la Ley de Don Concedo les está dando muy buenos resultados a quienes se aprovechan de nuestra indiferencia. ¡Y después nos extrañamos de que de aquellos polvos, vengan estos lodos…!




De la sección de la autora para "Curiosón". 
"Mi dios de las pequeñas cosas" ©-Margarita Marcos 2017


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Mi dios de las pequeñas cosas III

Una sola palabra para definir todo un concepto. 
La conocí por primera vez en un idioma que no es el mío y me enamoré de ella. 
Y así sigo desde entonces, en perpetua Serendipia…


Tal vez sea la casualidad el seudónimo de Dios cuando no quiere firmar o tal vez no sea más que una cuestión del Destino, al que yo me empeño en escribir con mayúscula, en este imprevisible y sorprendente peregrinaje que es la Vida. Todo parece tener su causa, su efecto y su significado. Dejar que el azar cumpla su misión no parece opción. Todo debe estar planeado.

Están quienes se pasan la vida buscando, no les preguntes a quién, ni qué, ni por qué. Simplemente esperan el objeto de su búsqueda, sea el que sea. Otros, sin embargo, dejamos que la vida o el Destino nos sorprenda, que nos permita emocionarnos de vez en cuando, que deje de lado lo previsible, la rutina de intentar entender sin sentir y de probar a mirar con los ojos cerrados, cuando la realidad es que si no vivimos con los ojos abiertos de par en par, la vida pasa de largo por tu puerta. Y apostamos por la casualidad, por sorprendernos al abrir los ojos una mañana y ver en medio de nuestro camino lo que antes ya estaba pero no habíamos visto. Ese encuentro repentino, no buscado y sorprendente tiene un nombre: Serendipia. Una sola palabra para definir todo un concepto. La conocí por primera vez en un idioma que no es el mío y me enamoré de ella. Y así sigo desde entonces, en perpetua Serendipia…




De la sección de la autora para "Curiosón". 
"Mi dios de las pequeñas cosas" ©-Margarita Marcos 2017


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Mi dios de las pequeñas cosas II

Leo mientras la lluvia de principios de marzo desplaza a la luz de los tímidos rayos de sol que, hasta hace unos instantes, se filtraba a través de los leves visillos blancos de la ventana e iluminaba las páginas del libro que tengo entre las manos. Al otro lado de los cristales , en el jardín , los magnolios comienzan a desplegar sus hojas para dar la bienvenida a la Primavera.



Febrero ya no es más que un recuerdo de cristales empañados , perezosos amaneceres bajo la suave calidez de las sábanas blancas, atardeceres de reconfortantes tazas  de té que hacen revivir los manos de ateridos dedos al amor de la porcelana caliente , y la falsa luz de las farolas atreviéndose a desafíar a las tempranas sombras.

Leo  mientras  el silencio y la melancolía invaden el último rincón de la habitación, y el pensamiento ya vuela con  palabras ancladas para siempre en  finitas líneas impresas cuyo eco silencioso permanecerá en mi memoria para siempre.

Y mientras leo , al otro lado del cristal  las gotas de lluvia se deslizan por los cristales en una danza improvisada de  desmañadas piruetas  que distraen la mirada de las páginas del libro y hacen que se pierda en el vacío junto al jardín donde los magnolios ,  silenciosos  y blancos  como las páginas en blanco de los libros que aún nadie ha empezado a llenar de voces, de risas , de soledad, de felicidad, de pasión , de poesía o de amor, han comenzado a vestir  sus ramas. Será por eso que los libros también son promesas de Primavera.



De la sección de la autora para "Curiosón". 
"Mi dios de las pequeñas cosas" ©-Margarita Marcos 2017


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Mi dios de las pequeñas cosas I

  • Son los únicos objetos que conozco a los que la edad no castiga con el rancio olor a viejo. Sabia Naturaleza, o Providencia, o como quieran ustedes llamarlo.




Algunos de los libros de las estanterías de casa huelen a vainilla, como las librerías de viejo. Son los que conservo desde hace más tiempo, los que han mudado de color. Son mis libros amarillos, los libros a los que regreso de vez en cuando, a los que soy fiel a pesar de los años, de los suyos y de los míos; libros con los que empecé a amar la lectura y que me acompañan desde entonces en este viaje alucinante que es el conocimiento. Ahora son amigos y forman parte de mi vida. Son mis amigos melancólicos.

  Hojeo sus páginas con la delicadeza y la ternura que merecen los objetos que amamos, procurando que ninguna de las más hermosas palabras que atesoran se desprendan de sus páginas y emprendan vuelo como las bandadas de estorninos al atardecer en las  cálidas tardes de verano. Regreso a ellos los días de lluvia amarilla, cuando la realidad, a veces tan cruda, se las arregla para hacerme un nudo en el pecho, justo encima del corazón, y la nostalgia pide a gritos la presencia de un amigo fiel en el que encuentro compañía y sabias palabras. Transito por sus páginas con la seguridad de que sus líneas son mi casa, parte de mis raíces y el lugar donde todo empezó y me gustaría que terminara.

Cierro los ojos delante de las estanterías y aspiro profundamente el aroma a vainilla que emana de la lignina descompuesta del papel después  almacenado  durante mucho tiempo. Son los únicos objetos  que conozco a los que la edad no castiga con el rancio olor a viejo. Sabia Naturaleza, o Providencia, o como quieran ustedes llamarlo. En ellos habitan Ahab y su obsesión  por Moby Dick, David Copperfield y Mr Micawer, el taimado y amargado Mr Scrooge, el Capitán Nemo y su Nautilus, Jane Eyre y su tristeza y fortaleza, los poemas de Campos de Castilla, la poesía de mis amados León Felipe y Antonio Gamoneda, Aureliano Buendía y su soledad…

Libros amigos que han ido ampliando mi visión del mundo y me han hecho comprender a veces hasta lo incomprensible. ¡Y ahora huelen tan bien!...



De la sección de la autora para "Curiosón". 
"Mi dios de las pequeñas cosas" ©-Margarita Marcos 2017


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NUESTRO PERIÓDICO

Montaña palentina: Belleza y Arte

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