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Rafael Alberti, in memoriam

Hace algún tiempo, repasando los archivos, me encontré con los artículos de Rafael Alberti, que bajo el subtítulo de “La arboleda perdida”, este pintor/poeta del Puerto de Santa María (Cádiz) publicaba en “El País” a mediados de los años ochenta. En ellos recordaba su viaje por el exilio: 24 años en Argentina, de donde sale disparado al tercer allanamiento de su casa; y 17 años en Roma, donde recuerda los procedimientos del grabado: el aguafuerte, la punta seca, la xilografía, el linóleo, la litografía y el grabado sobre plancha de plomo.


Este pintor/poeta, “alumno al sol que de la mar se ufana” –pintorcillo por las playas y castillos, suspendido en preceptiva literaria–, como él mismo se definió al ser nombrado “doctor Honoris Causa” de la Universidad, lleva a cabo lo que para críticos y académicos representa una riquísima producción poética.

El poeta nace –creo yo–, no se hace en las escuelas. Puede ayudarle la formación académica a conocer otras técnicas. Pueden entroncarle los estudiosos dentro de una generación, la suya, la del 27, y observar en su poética cierto contenido iconoclasta, pero la rima brota del propio sentimiento. Para el autor es necesario que aquellos versos casen sin acudir a los libros de estudio ni a la métrica. Nace así, tal vez, su propio canto, su lenguaje urbano, ayudado también por la experiencia de encontrarse en todas parte con poetas y escritores que le adulan, de verse sacudido en su huída por la persecución y la dura realidad de otros paises.
“Hoy las nubes me trajeron
volando, el mapa de España.
¡Qué pequeño sobre el río,
y que grande sobre el pasto
la sombra que proyectaba!.
En una entrevista concedida al diario “Alerta” a finales de 1989, el poeta declara: “Estando exiliado en Buenos Aires, después de la segunda guerra, me lancé a pintar. Sobre todo, a pintar el signo y la palabra. Yo quería pintar la poesía”.

Señala el prolífico escritor Manuel Vázquez Montalbán que “los viejos trovadores no mueren ni mienten nunca”. Y para Paco Ibáñez, cantautor, el trovador es alguien tan especial y comprometido con su entorno como es la voz y la palabra. Y del conocimiento y el sentimiento humano nace la poesía.

De joven, en mi pueblo natal, un hombre me reprochó duramente por mencionar en una ocasión a Pablo Neruda. Y después, con los años, recorriendo biografías, he comprobado que los poetas también se han visto sacudidos por los regímenes más autoritarios. Muchos murieron por exponer una historia que sólo años después conoceríamos. Es probable que en los libros de texto de aquellos años grises falten hojas y autores que de algún modo se descubrieron luego.

No quiero ver en el autor un animal político. La política le llevó quizá por derroteros que llenaron de melodía su extensa obra. Es probable que si la vida le diera otra partida, hoy acudiera a la Universidad para luchar contra la injusticia desde otras siglas diferentes. Su mayor obsesión, más que ganar la guerra, fue salvar la pintura del Museo del Prado, salvar la obra de la que bebió, retenerla para narrarla finalmente como poeta. Este marinero deja primero el bachiller para pintar el mundo, deja el mundo después para pintar su poesía y, por último, deja grabado a fuego sobre nuestra memoria el verso, la leyenda, el epitafio:
“Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera,
llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de vela”.

© Imagen: Rafael Alberti, "Apuntes de lengua"






Cuaderno de @Froilán
De la sección del autor "La Colmena", para "Diario Palentino" , 1999.

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Un luthier en la montaña

Parece que el inventor del violín fue Andrea Amati, de Cremona, allá por el siglo XVI. Le siguió la familia Bergonzi. Luego se fueron sucediendo Luthiers de Milán, de Venecia, de Nápoles. A principios del XIX se hizo muy famosa la escuela de luthería francesa de Mirecourt, donde sobresalió la familia Vuillaume. 



Froilán De Lózar

En mi peregrinar por la red he visitado a Ricardo Alessia, un luthier argentino que inauguró su taller en 1989 y cada día se enfrenta a desafíos importantes e impensables. También he sabido de Carlos Arcieri, colombiano que vive y trabaja en Nueva York y que es considerado uno de los más destacados luthier de la actualidad y de Antonio Manjón, un luthier de Badalona que se define como artesano de la música y que expone en Alemania, Belgica, República Checa...

¡Cuánta gente se mueve por el mundo! Gente que vale, gente que, como los canteros levantaban las catedrales en la Edad Media, seleccionan con mimo su barniz, lucen y reparan los instrumentos para que vuelvan a sonar en otras manos, con otras melodías.

Ilusiona encontrar en muchas partes del mundo a estos tañedores y organólogos que, como sus antecesores del Medioevo, procuran ir avanzando peldaño a peldaño para lograr esa excelencia musical que todo el mundo ansía.

Obedece esta pequeña incursión en el curioso universo de los luthiers, al impulso que recibo de Marta Redondo, desde Aguilar, visita a uno de los pocos artesanos que elaboran violas y violines en España y que ha venido a instalar su taller en el bello rincón palentino de Ruesga.

Iñaki Pérez,  le cuenta a Marta que para elaborar un violín, se suele emplear 200 horas y que una de las cosas más importantes a tener en cuenta es el arco con el que se tocan, a veces más costoso que un violín, realizado con madera de "Pernambuco" y con pelo de caballo, preferiblemente de Mongolia.
Como la música es esencial para las gentes, los artesanos se hacen imprescindibles. Aprovecho para felicitarle por su proyecto y por elegir este lugar para llevarlo a término.

De la sección "La Madeja" en Diario Palentino





Cuaderno de @Froilán
De la sección del autor "La Madeja", para "Diario Palentino" y Globedia.

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La esperanza de Antonio



"La esperanza es patrimonio de los hombres, cuando todavía sus almas andan ligadas a sus cuerpos".

Antonio Alamo Salazar
Antonio triunfó con todos los rigores y con todas las pautas que la fama le impuso. En estos años y, debido a mi intensa actividad literaria, me he carteado con su esposa y me he adentrado en el estudio de alguno de sus libros.

Era alcalde de la villa Jesús Juez. Antonio Álamo acudía como pregonero y yo era el invitado para cerrar aquella jornada con unas canciones de la tierra. Entre los asistentes estaba Felipe Calvo [1], por cierto, escandalizado por un poema que se me ocurrió hacer público aquel día. Yo recibí la noticia en el escenario, unos minutos antes de salir a escena. La alarma y el estupor se había corrido entre los asistentes, aunque nadie se marchó como habían prometido. Recuerdo que, Francisco de Celis [2] al que me unía una buena amistad, me había ayudado a reproducirlo en un colegio de monjas, unas horas antes. Lo habíamos repasado varias veces, para tratar de corregir en lo posible todas las faltas y creo que la reacción nos sorprendió a ambos. No se trataba de una poesía normal, lo confieso, pero tampoco buscaba la polémica. Era un tema llamado "De otros mundos", donde se hacía un recorrido en la figura de la amada a través de la muerte. De ese poemario inédito, sólo he presentado este tema a concurso y tuvo suerte: logró unos años más tarde el II Premio Internacional "Diego de Losada", en Rionegro del Puente (Zamora). Pero dejemos eso.

Parece que la actuación de Antonio nos devolvió la calma a todos. Era la primera vez que asistía a uno de sus recitales poéticos y era, lo supe cuatro meses después, al filo de la Navidad, la última. En los días posteriores a su muerte, el "Diario Palentino"[3], que él dirigía se llenó de esquelas y de lágrimas. A todos nos había conmovido la noticia. Yo escribía desde la oficina de San Salvador unas letras precipitadas. No decían nada de provecho. Se limitaban a hacer pública una noticia que ya conocíamos, la muerte de un poeta, sin asomo de nada... No suelo hacerlo, pero me he arrepentido muchas veces de haberle negado a Antonio Álamo un artículo en condiciones y que hoy, unos años después, trato de enmendar para Palencia. Si he de ser sincero, temo que ahora tampoco pueda conseguirlo, porque el tiempo ha borrado aquella cálida sonrisa. Sólo quedan sus palabras impresas (que es mucho, claro), que es todo para quienes tuvieron la oportunidad de compartir con él la vida. Quiero recordarle ahora que su periódico, el nuestro, no está recargado de artículos para su nombre, para su estampa de escritor, para sus hondos versos a esta tierra a la que dedicó su gran esfuerzo, sin olvidar nunca su infancia en Alba de Tormes y el estudio conciezudo sobre santa Teresa de Avila.

No voy a referirme a su carrera de maestro, ni siquiera a su título de periodista, ni a sus tareas en "La Voz de Palencia", ni al desempeño de la corresponsalía para diferentes medios y Agencias, ni a todos los cargos, que fueron tantos los que desempeñó, en diferentes Asociaciones y provincias...Voy a referirme, sencillamente, al hombre, al poeta. Su voz ha sido una constante afirmación. En sus versos estaba contenida la más grande admiración sobre Palencia.

"Sed ardorosa, para la que no ha faltado la hiel y el vinagre de promesas huecas" 
 ¡Cómo le duele a Castillasu Palencia! 
¡cómo pesasobre Palencia Castilla 
llevando la cruz a cuestas!

Pero sobre la luz de Antonio, casi lo dice todo José María Fernández Nieto: [4]

Si veis, tal vez, un corazón en offset
con sangre del diario y de emisora,
si veis, alguna vez, un tallo erguido
promulgando un capullo bondadoso,
si veis un paladín de la hermosura
intentando vencer con sus abrazos
no lo dudéis jamás: se llama Antonio.

Antonio estaba muy lejos de nosotros. Lo peor es que nosotros estábamos muy lejos de Antonio. Él habló de nuestras leyendas, de nuestros "rollos", de nuestros pantanos, pero siempre queda una laguna de cosas que ignoraba, por eso, precisamente, por los kilómetros. No obstante, dejó escrito:
"Lebanza es un lugar de auténtica maravilla en todas las estaciones del año".
"Vale la pena, pues, echarse geografía arriba, desde Palencia, para contemplar y vivir esa zona de excepción, donde el suelo castellano se presta a un pintoresco y caprichoso coqueteo".
Voy a tratar de poner fin a este pequeño recuerdo (más sabroso que aquellas letras esbozadas deprisa al amanecer de aquella negra navidad), con tus mismas palabras. Decías tú, Antonio:
"No se podía hablar de esperanza hace unos lustros. Estas gentes de nuestro campo son maestras en el entender y en captar la sal de las promesas; esta tierra es sabia en tales cosas". 
En el año 81, cuando yo remitía mis primeros artículos a su diario, me hablaron bien y mal de Antonio. De Antonio se podía hablar mal por una cosa: por decir la verdad, siempre tan molesta para algunos. Y se podía hablar bien de Antonio por todo pero, fundamentalmente, porque dijo la verdad con todas las consecuencias en un tiempo difícil. Y por eso triunfó en nuestro recuerdo.
Con todos los significados que el triunfo conlleva.
________

(1) Felipe Calvo, era catedrático
(2) Francico de Celis, era párroco de Cervera de Pisuerga.
(3) Antonio habia obtenido más de 100 premios literarios, fundamentalmente poéticos y una Pensión de Literatura de la Fundación "Juan March". Había conseguido el Premio Nacional de Literatura con un trabajo sobre "Santa Teresa de Jesús". Era director del "Diario Palentino" y de la revista "Vida joven".
(4) Del libro de Fernández Nieto, "Galería íntima", premio Ciuda de Palma, 1971.

Antonio Álamo Salazar (Pozaldez, Valladolid, 1 de noviembre de 1921 - Castellanos de Moriscos, Salamanca, 23 de diciembre de 1981) fue un periodista, poeta y escritor español, cronista Oficial de Palencia y de Alba de Tormes (Salamanca) y Académico de número de la Institución Tello Téllez de Meneses desde el 20 de marzo de 1962. También fue Director del Diario Palentino - El Día de Palencia de 1977 a 1981.





Cuaderno de @Froilán
De la sección del autor "La Madeja", para "Diario Palentino" y Globedia.

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135 aniversario de Diario Palentino

Cuando los responsables de “La huella Románica” se pusieron en contacto conmigo para que diera una charla sobre los canteros en tiempos del románico y acepté, la introducción versó sobre las páginas de este diario que ahora cumple 135 años.

En el 135 aniversario de Diario Palentino



Algunos tienen una memoria prodigiosa, yo no puedo vanagloriarme de eso, a pesar de haber escrito centenares de artículos, pero sí recuerdo, como si fuera hoy, cuando mi padre, concluida la jornada, iba dándonos titulares e, incluso, cuando algo le gustaba de manera especial, lo leía en voz alta.
Aquello incentivó de alguna forma mi deseo de contar la historia de mi tierra que ya comenzaba a verla seca de atenciones, llevando como testigo la obra de arte de su iglesia, cuando todavía el Románico era un tesoro escondido y nadie se había fijado con detenimiento, salvo los escasos cronistas que contaban sus gestas, en las montañas y los valles que nos acompañaron siempre.

Precisamente, atendiendo a las efemérides, el diario palentino tenía corresponsal en Vañes y el día 13 de abril de 1920 escribe sobre la fiesta del árbol en aquel lugar, pocos años antes de que el pueblo se construyera más arriba, anegado Villanueva por las aguas del pantano de Requejada en 1940, y cuyo retablo de su iglesia de San Martín fue trasladado a la de San Pantaleón, de Camasobres.

De aquella fiesta se habla también en Areños unos años más tarde, donde se nombra entre los asistentes al médico Don Marcial de la Hera.

En mayo de 1927 el cronista se refiere a la feria de la Ascensión, en Cervera de Pisuerga, y habla de otra canción que todavía suena, en la que los labradores calculan que el precio del ganado ha bajado un 10 por ciento.

El 12 de noviembre de 1932 se inaugura la escuela en el pueblo de Lores.

Un año más tarde se abre la escuela en Casavegas, pueblo que pertenece entonces a Redondo, donde hablan de una habitación gratis para el maestro que se nombre.

Otro de los asuntos que nos lleva preocupando tantos años, el de la incomunicación en los inviernos, tiene cumplidas referencias en nuestro diario y donde el corresponsal hace alusión a un vecindario contrariado porque el temporal anulará las próximas ferias.

Fue tan riguroso el invierno siempre en estos predios, que el 19 de marzo de 1934 el corresponsal pone sobre la mesa una carta de los vecinos de la montaña, después de cuatro meses incomunicados:
"En estas condiciones vivimos dos mil habitantes en un grupo de pueblos pequeños y nuestra riqueza es bien reducida; unas praderas que yacen ahora sepultadas bajo un manto de nieve y cuya hierba, recogida en el verano, sirve para sostener en el invierno 2600 cabezas de ganado vacuno y 7000 de ganado lanar."
"O nos protege el Estado o en caso contrario que declare inhabitables las alturas superiores a 1000 metros, suscribiéndonos a sus habitantes en el ejército de los sin trabajo, con derecho a subsidio de paro. Queremos una justicia y una protección igual para todos los españoles y para todas las manifestaciones de la riqueza nacional."

Cada corresponsal y colaborador, procura meterse en la piel del momento que le toca vivir y, es evidente que, no somos los únicos que hemos cantado y llorado con la situación de nuestra tierra; que hay momentos de estupor y desánimo; que nada se logra si nadie se mueve; que algo provoca siempre un cambio cuando alguien da la voz y lo promueve, sin más interés que el de valorar con justicia esta bella tierra que heredamos.

Y desde luego, hay que hacer un canto a quienes dieron voz y forma a este diario que hoy cumple 135 años, uno de los decanos de la prensa regional, uno de los decanos de la prensa del mundo.





Cuaderno de @Froilán
De la sección del autor "La Madeja", para "Diario Palentino" y Globedia.

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La más bella canción, el libro



Aunque se vive una historia paralela, la del diario cada domingo, y aunque en el diario se trabaja con mucho mimo, el libro es el hijo verdadero donde se han cuidado los más pequeños detalles.
Es un hijo de mucha gente que fue tomando notas sobre su historia, sobre su situación, sobre su estado.
Pueblos vivos que mueren. Pueblos muertos que viven en la memoria de la gente. Gente que vuelve preguntando por ellos, sus ojos como goznes que chirrían al albrirse en el umbral de un tiempo ya caduco.
El viajero que llega hasta estos rincones de silencio, no entiende los lamentos, ante esta sinfonía de la naturaleza donde todo huele y sabe a vida, a vida de verdad, a vida auténtica.

Por fin
¡Mi tierra hecha canción!

Montaña Palentina
... La más bella canción...

Pueblos-Lugares-Turismo-Historia-Arte

Un libro que en pocas palabras
te contará todo lo que debes saber
para conocer esta tierra mágica.


Froilán de Lózar-Editorial Aruz
Julio de 2016



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Memorias de un pastor trashumante

TERCERA EDICIÓN

Jesús Fernández cuenta en las memorias su llegada a nuestros puertos en el año 1946 [208]. Hace alusión a las buenas condiciones que reunían los terrenos para ovejas y pastores. Puertos amplios y abundantes.
Habla de sus visitas frecuentes al pueblo de Lores, donde entablaron buenas amistades con mozos y mozas. Cuando hacían el camino de vuelta en octubre, pasaban en este pueblo la primera noche. Tenían el compromiso de dormir con el rebaño en el Prao del Toro, con el objeto de abonarlo. Era alcalde de Lores en aquellos años Claudio Romero, quien les obsequiaba con una suculenta cena en el bar de Teodoro. Y después de la cena, a rondar por el pueblo.
Al día siguiente tenían que continuar viaje hasta la Venta Urbaneja, donde esperaban al rebaño que bajaba de Los Redondos, hasta reunir unas dos mil doscientas cabezas. Otra noche la pasaban en Cervera, donde no había, dicen, ni baile, ni ronda, ni mozas. Así hasta dejar atrás Cantoral para internarse en los páramos, donde no abundaba el pasto y tampoco había frutos que guardar. Más adelante Villaherreros, Abia de las Torres, Villalcázar de Sirga y Villoldo, donde les espera trabajo, pues los labradores de aquel lugar no respetaron la cañada [209]. El oficio de pastor era duro y sacrificado. En los caminos dormían siempre al sereno, con lluvias y heladas; con calor sofocante o frío intenso.
Los puertos de Pineda
En Pineda existen varios puertos: Las huelgas y el hospital, propiedad de la Sociedad de Ganaderos de Piasca (Cantabria); los puertos de Cortes y las Cárdinas, que pertenecen a ganaderos particulares de Cantabria, lo mismo que la Dehesa de Arbejal y Picorvillo; la Dehesa de Resoba pertenece a la Junta Ganadera de Resoba; el puerto de Secarro lo comparten, de un lado, la junta vecinal de Caloca y Vendejo (Cantabria) y, de otro, la junta vecinal de Lores. Los pueblos de San Salvador y Lores conservan también puertos comunales en Pineda. Asimismo, los ganaderos cántabros han venido explotando los terrenos de la Abadía de Lebanza, que pertenecen al obispado de Palencia, y los puertos de Polentinos.
     La Sociedad Civil Particular La Ganadera de los puertos de Pineda posee cinco puertos unidos en una sola finca de 1.947 hectáreas en la vertiente norte del Curavacas. Otro tanto ocurre con los puertos de Picorvillo y Reculera, hoy propiedad particular de un vecino de Cantabria. Antes de la desamortización estos puertos pertenecían desde tiempo inmemorial a una comunidad formada por 25 pueblos de La Pernía y 17 de Liébana.
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[208] Fernández Rodríguez, Jesús, “Cañada arriba, Cañada abajo”, Biblioteca Popular, 2007
[209] Se denomina “Cogida” a la cañada que no ha sido respetada por la reja del labrador, incumpliendo la normativa de la Mesta. Los Reyes Católicos desarrollaron una intensa política para favorecer a la cabaña transhumante. Reforzaron la organización y la dotaron de instrumentos jurídicos necesarios para que se cumplieran las obligaciones y privilegios que aquella había implantado.

"Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería".  
Editorial Aruz, 2ª Edic, Julio 2009.
Un exhaustivo estudio de la historia, las tradiciones, los personajes, las leyendas y las anécdotas de los pueblos que se encuentran entre Cervera de Pisuerga y el Puerto de Piedrasluengas. El libro recoge el trabajo de investigación realizado en los últimos 30 años por el autor perniano Froilán de Lózar.
Gremio de Editores de Castilla y León, Octubre de 2011

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Memoria de Bulnes

Aparejados a la puerta de una de aquellas casas, dos mulos aguardan la orden para emprender la marcha que los llevará a la población de Arenas. A su lado, un cabrito montuno, que una vez sacrificado servirá para el cuajo del queso de Cabrales. Estamos en Asturias, en un lugar de Asturias donde todo funciona a base de sacrificio y resignación.



Así, los retoños de haya y las ramas de inabio que se utilizan para las chimeneas, los piensos que necesitan las caballerías, los utensilios y alimentos que precisan los hombres, el médico, las escuelas y los demás servicios, todos vienen y a todos se acude cuando el dolor o la necesidad aprietan, por un mal camino lleno de terraplenes. Los políticos asturianos, después de muchos años divagando, comprendieron que allí hacia falta un poco de justicia, un poco de igualdad, un poco de todo, que casi todo era lo que les faltaba a esta gente montañesa. Y le encargaron al Consejero de Fomento que pusiera manos a la obra. De esta manera nació el proyecto de la carretera que entonces arrastra la polémica. Se trata de unir Poncebos con Tielve, y un túnel de casi dos kilómetros que conectaría Tielve con el puente de Colines. La noticia en su día fue una especie de bomba. La gota de esperanza que reposaba en los ojos de aquellos montañeses se hizo más grande.




Pero no sabían que se pondría en movimiento un carro de gente para luchar contra el proyecto haciendo realidad una frase que Guillermina le lanzó al reportero: “A veces pienso que deberían dejar esto como está para escarnio de la humanidad”.

Quienes desde esta lado de la línea se quejaban porque la carretera de su pueblo era casi un camino, se quedaron impresionados cuando encontraron entre las páginas de su diario, un conjunto desordenado de casonas de piedra, con techos de pizarra. Ningún otro camino puede compararse con aquel que serpentea el río Tejo, en Bulnes, una población que llegó a tener cincuenta y dos vecinos. A quienes allí viven les separa hora y media de la civilización, un camino de piedras y tierra, entre barrancos y cañadas, que han de tomar casi a diario para seguir viviendo. “Con nosotros ha habido siempre una falta de atención absoluta –le cuenta Marcelino al periodista– un montañés nacido en los praderíos del Terenosa. Y añade: “Pero porque no se cuente eso no quiere decir que no exista. No vamos a estar revolviendo el dolor, pero ahí está, en nuestra vida”. Nadie mejor que quienes lo sufrieron sabe lo que duele la herida. Se suscitaban aquí dos teorías: la del progresista de ciudad, que no concibe cómo a estas alturas hay un pueblo incomunicado en mitad de los Picos de Europa y la del aldeano incrédulo que, a su edad, lo último que esperaba era un camino de alquitrán. Y a la par, se barajan dos impedimentos: el de los ecologistas, que estimaron el daño medioambiental en 85391 metros cúbicos de escombros y, por consiguiente, la destrucción de un paisaje; y el de los vecinos, que pese a rezar a diario para que se haga realidad el ascensor o la carretera, frente a todas las vicisitudes que pasaron, reconocen que viven felices en la soledad de aquellos montes. Y miren ustedes, los ecologistas llegaron a proponer el realojamiento de los vecinos fuera del valle, que no merece la pena invertir 800 millones para comunicar a nadie, si con ello se rompe la disciplina del paisaje. El ecologista está para salvar la tierra. Los hombres que se salven solos. Aunque desde hace algunos años, la política de los ecologistas está contagiando a mucha gente, (que lo veo aceptable y bueno en muchos casos), ahí quedan ejemplos denigrantes para las generaciones venideras, como el caso vivido recientemente en Canadá, donde se niega el asilo a una tripulación china y, en cambio, la sociedad protectora de animales y un alto porcentaje de particulares ofrece dinero y alojamiento a la perra que venía con ellos. No recapacitan que con su idea, se rompe una forma de vida asumida por los montañeses, rodeados de un paisaje que cuidaron y en el que sólo aspiran, como cualquier pueblo del mundo, a crecer dignamente .

©Froilán de Lózar para la sección "Fin de Siglo" en Diario Palentino. 26/9/1999.

©Imágenes: Shaila PM

@De la sección de Froilán de Lózar "Crónicas Fin de Siglo", para Diario Palentino, 2000




Cuaderno de @Froilán
De la sección del autor "La Madeja", para "Diario Palentino" y Globedia.

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El baluarte y poblado de Peñas Negras

TERCERA EDICIÓN
Por su ubicación fue el baluarte defensivo que adquirió más importancia. Los castros de Peñas Negras, ubicados en “el alto de las matas”, se avistan desde las afueras de Cervera. Nuestros estudiosos encuentran en el centro de estos cantiles restos de terrazas artificiales, preparadas con el fin de dar horizontalidad al terreno, y en la parte superior un gran cono de derrubio formado por una ingente cantidad de piedras que pudieran pertenecer a una construcción derrumbada y hundida [74].

Este baluarte fue la capital del alfoz (territorium) homónimo del Condado de Liébana, cuyo dominio abarcaba toda la cuenca alta del Pisuerga que está por encima de él. Al situarse en unos escarpados riscos sobre el valle fluvial del mencionado río poseía un importante valor estratégico para la salvaguarda de razias de su alfoz, y de los valles de Liébana y Polaciones [75]. Con el tiempo Peñas Negras pasó a ser una población estable asentada bajo las pétreas murallas del antiguo baluarte [76]. Afirmaba Matías Barrio y Mier en el romance La despoblación de Carracedo:

No hace muchos siglos
un pequeño pueblo hubiera,
situado al pie de un castillo
muy famoso en esta tierra
y del cual ya ni señales
ni apenas recuerdos quedan. [77]

Para Carlos Estepa, el concepto de alfoz se utiliza, por un lado, en el sentido de pequeña demarcación y, por otro, como circunscripción englobadora de un territorio. El profesor hace mención a varias comarcas que, sin denotar una unidad política y, o, administrativa, comprendían diversos alfoces. Y cita los casos de Pernía y Treviño. En 1175 se sitúan en Pernía varios términos, entre ellos el de Perapertú, lo que sorprende cuando se determina allí la existencia de un alfoz en Santullán [78]. Aunque Aguilar persigue el sometimiento de otros lugares, otros alfoces de la Pernía como Piedras Negras, Mudá o “Resova” terminarán constituyendo la merindad Liébana-Pernía, que estudiaremos en el apartado correspondiente.

Sin embargo, poco después comenzó su decadencia por pérdida de su valía estratégica, consecuencia a su vez del avance de la reconquista y el consiguiente alejamiento del invasor árabe. Su declive se acentuó a partir del siglo XII, por el establecimiento de las merindades en detrimento de los condados [79]. No habiendo más constancia de esa localidad finalizada la Edad Media, cabe pensar que su despoblación definitiva fue consecuencia de la Peste Negra.

_________________

[74] Gonzalo Alcalde Crespo, o. c., p. 335

[75] El Privilegio de los señores condes Don Alfonso y Doña Justa a la Abadía de Lebanza, del año 932 y La donación de una casa en Bergaño por Mª Fernández y Rodrigo González, su marido, a favor de Pedro Sebastián Abad y los que habitaban con él en la abadía de Lebanza, del año 1165 (cf. Laureano Pérez Mier, «El condado de Pernía. Beneficios que en la Edad Media reportó el señorío temporal de los obispos». Semana «Pro Ecclesia et Patria». Conferencias pronunciadas en los días 3 al 6 de septiembre de 1934 en el salón de actos del Seminario Conciliar de Palencia. Palencia 1934, pp. 201 y 206).

[76] Adán Basterra, Vicente: “Como población propiamente dicha se refiere en varios documentos de mediados del siglo XIV: en el Libro becerro de las presentaciones de la diócesis de León (año 1468), copia literal del desaparecido Libro Antiguo (siglo XIII) (cf. José Antonio Fernández Flores, art. cit. p. 474) y en el Libro Becerro de las Behetrías (cf. Gonzalo Martínez Díez, o. c., p. 564; debiéndose advertir que este autor, en un comentario que hace en esa misma página, sitúa Piedras Negras en lugar distinto al propuesto en este estudio: «Despoblado en un coto redondo, perteneciente a Cervera de Pisuerga (Pal.) a 3.900 m. al Norte, en un portillo entre dos de las Peñas Negras, las de cota 1304 y 1284, portillo que es llamado todavía Portillo de la Iglesia: también es llamado el pago Los Corrales, aunque no se han conocido corrales ni chozas, sin duda por los antiguos casares del despoblado, que linda con la raya entre el coto redondo y Arbejal. Mapa 1/50.000; latitud 42º 53' 55'', longitud 0º 48' 45'' [sic]»).

[77] González Lamadrid, Antonio art. cit., p. 180.

[78] [151] Estepa Diez, C, "El alfoz Castellano". AHN, Aguilar de Campoo, 1648/6 

Por ejemplo, en 1203 (AHN, Becerro de Aguilar, fol. 37r), en tanto que también documentamos su tenencia y castellum, AHN, Aguilar de Campóo, 1650/4, 1650/18, etc., por esos años. El de Resova consta en 1178, a propósito de Polentinos in alfoz de Risoua, J. González: Alfonso VIII, II, y,. 489.

[79] Cf. Julia Montenegro Valentín, Santa María de Piasca. Estudio de un territorio a través de un centro monástico (875-1252). Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Valladolid, Valladolid 1993, pp. 147-152 y 230-233.



"Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería".  
Editorial Aruz, 3ª Edic, Julio 2014.
Un exhaustivo estudio de la historia, las tradiciones, los personajes, las leyendas y las anécdotas de los pueblos que se encuentran entre Cervera de Pisuerga y el Puerto de Piedrasluengas. El libro recoge el trabajo de investigación realizado en los últimos 30 años por el autor perniano Froilán de Lózar.
Gremio de Editores de Castilla y León, Octubre de 2011

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Los secuestros de la Agrupación Picos de Europa

Los guerrilleros más conocidos de esta Agrupación fueron los célebres Juan Fernández, Juanín, y Francisco Bedoya, que operaban por la zona de Vega de Liébana. Para los palentinos tenía algunos matices de personaje legendario. Según diversas fuentes que aseguran que actuó en Palencia, un cuñado suyo fue pastor en Pineda, de donde fue desterrado [441]. Lo cierto es que algunos miembros de esta agrupación operaron en La Pernía, sin hacer propaganda política y sin tener contacto con el pueblo. Se limitaron exclusivamente a realizar secuestros y pedir rescates.


Gran sensación causó el secuestro de los hermanos González Tejerina, propietarios de la fábrica de harinas de San Salvador de Cantamuda. El secuestro de Benito se produjo a finales de los años cuarenta y para su liberación pidieron un millón de pesetas. A José le secuestraron el 6 de junio de 1951. Los dos pagaron el rescate y fueron liberados. Luis García Gutiérrez, cabo de la Guardia Civil en la localidad, cuenta cómo se desarrollaron los hechos:
“A Benito fueron a buscarle a casa, llamaron a la puerta y preguntaron por él. Como no se encontraba allí en ese momento, fue enviada una criada a buscarle a la Venta Campa y cuando apareció se lo llevaron. Después de secuestrarle se dirigieron hasta el puente de Orbaneja y de allí siguieron hasta Tremaya. Llegaron al molino de Sopeña y allí entraron con Benito y atracaron al molinero Valentín González, llevándose un cerdo y toda la comida que pudieron. Desde allí se fueron al monte” [442].
“Sobre las doce horas del día 6 de julio de 1951, don José González Tejerina, vecino de San Salvador de Cantamuga, se dirigía acompañado de su socio Jerónimo Landeras, a la mina Lucinda, sita en término municipal de Redondo, con el fin de visitar los trabajos que se llevaban a cabo en la misma, en cuyo momento fueron sorprendidos por tres individuos que, encañonándoles con armas de fuego, les dieron el alto y la voz de “manos arriba” y, previo un cacheo les ordenaron que les acompañaran, lo que realizaron bajo la amenaza de las armas, parándose seguidamente y entregando uno de los desconocidos un pliego en blanco con un sobre a don José González y obligándole a escribir a sus familiares las condiciones que le dictaron y en las cuales señalaba la forma en la que habría de realizarse el rescate, negándose en principio, pero como fuera amenazado de muerte, se vio obligado a escribir dicha carta, la que entregaron al Jerónimo Landeras para su destino, pero seguidamente obligaron a éste a que buscara al chófer del sr. González Tejerina, a quien dieron la carta con la advertencia de que tuviera sumo cuidado y prudencia, si es que apreciaba la vida de su amo, despidiendo a continuación tanto a éste como a Jerónimo Landeras, y llevándose consigo, bajo la amenaza de las armas a don José González Tejerina, teniéndole por los montes hasta las once de la noche del día siguiente, en que previa la entrega de un millón de pesetas, exigido en la carta aludida, fue dejado en libertad, habiendo resultado ser dichos desconocidos Juan Fernández Ayala, ‘Juanín’, Santiago Rey Roiz y José Marcos Campillo Campos, que se encuentran en ignorado paradero” [443].

También por aquella época se produce el secuestro del hijo de ‘Cuca’, nombre con el que era conocido un popular contratista de madera de Celada de Roblecedo. La idea original de secuestrar al padre fue sustituida por la de capturar al hijo, ya que dedujeron que el padre podría conseguir más fácilmente las trescientas mil pesetas que pedían de rescate.
Otro de los secuestros que se produjeron en aquella época fue el del indiano Benigno Ferreiro, que ya hemos comentado en el espacio dedicado a Piedrasluengas.

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 [441] Alvarez, Pedro: Juanín, el último emboscado de la postguerra, manufacturas Jean, Santander, 1988; Cicero, Isidro: Los que se echaron al monte, Tantín, Santander, 1977.
[442] Casas Carnicero, Angel: El maquis en la montaña palentina.Según el auto de procesamiento firmado en Cervera el 23 de abril de 1956, se acusa del secuestro de José González Tejerina a Juan Fernández Ayala, ‘Juanín’, y se procesa por la misma causa a Santiago Rey y a José Marcos Campillo.
[443] Copia literal del auto de procesamiento, aportada por el prestigioso gabinete de abogados Mier, de Barcelona,  para este libro.


"Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería".  
Editorial Aruz, 3ª Edic, Julio 2014.
Un exhaustivo estudio de la historia, las tradiciones, los personajes, las leyendas y las anécdotas de los pueblos que se encuentran entre Cervera de Pisuerga y el Puerto de Piedrasluengas. El libro recoge el trabajo de investigación realizado en los últimos 30 años por el autor perniano Froilán de Lózar.
Gremio de Editores de Castilla y León, Octubre de 2011

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Camárica

TERCERA EDICIÓN
En el esbozo histórico publicado por “Altamira”, se hace alusión a las ciudades cántabras que menciona Ptolomeo: Orgenomesco y Moroica, de las que nada se sabe; Concana, cuyo emplazamiento coincidiría con Santillana del Mar; Octaviolca, en las proximidades de Mataporquera; Vadinia, situada al nordeste de León, tal vez en la zona de Riaño-Cistierna y los discutidos emplazamientos de Vellica y Tamárica.



Laurentino Ruesga, autor de numerosos e interesantes trabajos sobre nuestra tierra, en los que me fijo para una nueva lectura de la historia, al hablar de Julióbriga, acude a la cita que del mismo lugar hace González de Echegaray en su libro “Los Cántabros”, y donde parece dejarlo localizado definitivamente.

Unos historiadores sitúan a Vellica en Álava, otros en Medina de Pomar. A.Shoulten, en su libro “Los Cántabros y Astures y sus guerras con Roma (1934), hace referencia a Monte Cildá, junto a Olleros de Pisuerga, precisamente, la opción por la que se decanta Laurentino en este breve ensayo, profundo conocedor de la historia y el devenir de estas comarcas.

Pero no se detiene ahí la duda sobre su ubicación. El Padre José M.Solana, sugiere su emplazamiento en el curso alto del Río Pisuerga, en torno a Peñalabra.

El Padre Sota, identifica en 1681 Camárica con Camargo, simplemente por su similitud fonética.

Pero ni la opinión de E.Flórez, que sitúa Camárica en Velilla de Guardo, por la descripción que hace Plinio de las “Fuentes Tamáricas”, y que parece la más correcta, deja sentados los ánimos de otros investigadores.

En 1872, M.Assas, en su “Crónica de la Provincia de Santander”, basándose en un documento del Cartulario de Santo Toribio, identifica Camárica con Cambargo, en Liébana.

Dice Laurentino que esta teoría no tuvo muchos seguidores. Pero estimo que no importa el número de seguidores. Importa la duda que se crea. Sucede que, en la lucha tenaz de quienes pretendemos contar al mundo nuestra importante historia, no hay fuentes seguras, no puede decirse esto fue así y aquí pasó; puede llevarnos a la duda un investigador que, versionando su tesis en cualquiera de las fuentes a las que todos acudimos en busca de caminos más o menos seguros, aporte alguna prueba nueva apoyada en hallazgos e investigaciones posteriores.

Las estelas funerarias encontradas en Ruesga, utilizadas como piedra de construcción en la antigua “casa del diezmo”; Las estelas romanas de Resoba, donde se lee la letra CAM; la tábula de bronce hallada en Dehesa de Montejo, en cuya placa aparece la palabra CAMAR y, sobre todo, el importante castro cántabro encontrado en Santibáñez de la Peña, van aportando datos significativos e inequívocos que nos van acercando un poco más a la verdadera historia.

Para Peralta Labrador, que hace la lectura de tan importante descubrimiento, Camárica se encuentra en el entorno de Cervera de Pisuerga, lo que da pie a considerar en serio la teoría de Shoulter, que sitúa a Vellica en el Monte Cildá. Para los historiadores no es plausible la idea de situar tan próximas entre sí dos ciudades cántabro-romanas.

Pero todos estos estudios y divagaciones, ante la ausencia de una investigación más rigurosa, para nada dejan asentada definitivamente la historia que no vimos.


"Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería".  
Editorial Aruz, 3ª Edic, Julio 2014.
Un exhaustivo estudio de la historia, las tradiciones, los personajes, las leyendas y las anécdotas de los pueblos que se encuentran entre Cervera de Pisuerga y el Puerto de Piedrasluengas. El libro recoge el trabajo de investigación realizado en los últimos 30 años por el autor perniano Froilán de Lózar.
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Románico erotico

Relieves y esculturas de parejas copulando o en posturas claramente provocativas. Tal profusión de esa iconografía nos lleva a la pregunta de rigor: ¿qué significado tienen ese tipo de escenas sexuales en una iglesia? 




Daniel Fernández se hizo eco de ello al escribir la historia de Cervera y ahondando ahora en la historia de estos pueblos para un próximo libro, me encuentro con la pila bautismal de Rebanal de las Llantas, donde unas serpientes aparecen mordiendo los senos de las mujeres, en lo que algunos estudiosos califican como símbolo por excelencia del pecado de la lujuria.

Pero hasta las escenas más subidas de tono pueden alcanzar otro significado, ya que, en la tradición clásica, como bien exponen otros estudiosos, las serpientes bebían de los pechos de la madre tierra.

.../La población está bien al tanto de ésto, pues no hay intimidad en los hogares y la privacidad es relativamente imposible, de ahí incluso que, entre las escenas, aparezcan también sirvientes y alcahuetas observando el acto sexual de la pareja.

Esta muestra, que no es ajena al resto de Europa, ni al resto del mundo, en diferentes épocas de la historia, nos llevan a buscar una explicación. Algunos lo sugieren como una lectura para el "analfabeto" mundo rural, de manera que les quede claro que aquello les llevará al infierno.
Otros entienden las imágenes como una invitación a procrear en tiempos de guerras y pestes. La iglesia, que va ganando poder, necesita gente que pague impuestos para llenar de dinero sus arcas; es mas, quienes se inclinan por esta motivación, están convencidos que muchos campesinos compraban su perdón con el dinero. A más población, más pecadores y más ingresos.
Las sugerencias son múltiples y algunos especialistas lo interpretan como la libertad total de la que disfrutaban los canteros a la hora de plasmar sus obras.

Jaime Nuño, uno de los historiadores que más ha ahondado en este apartado, explica que para interpretarlo correctamente es necesario conocer los doctrinarios eclesiásticos de la Edad Media.

Quiero aclarar que yo lo he pensado y lo he visto escrito después, a medida que me adentraba en textos de historiadores y blogueros. ¿Se tomaron la licencia los propios canteros para exponer el erotismo en el mismo lugar donde se castigaba el sexo con el infierno? Nuño, director del Centro de Estudios del Románico, hace alusión en una entrevista a Risus Paschalis, una costumbre que se mantuvo en Alemania hasta el siglo XVIII, y donde un clérigo, borracho de alegría por el hecho de la Resurrección, se masturbaba delante de los fieles, lo que provocaba, como en todas las épocas de la historia, el rechazo de unos y el beneplácito de otros.

Tal vez, como ocurre hoy mismo en todos los órdenes de la vida, aquello que para unos era prohibitivo y escandaloso, era moneda corriente para otros. Los canteros se convertían en una especie de cronistas que mostraban la noticia allí donde más se predicaba contra ella; salvo excepciones, donde eran los propios predicadores quienes se manifestaban sexualmente., como diciendo, esto no está bien, pero un día es un día.

Ta vez buscando con el acto la polémica, para que se visitase más a menudo el templo, como ocurre ahora con los diarios que no venden y se agota la edición con una noticia escandalosa.

Otras versiones hacen alusión a una especie de estímulo para procrear, por la necesidad permanente de repoblación en estos apartados lugares. En cualquier caso, los maestros canteros, dejaron su interrogante en las iglesias hace 800 años, cuando todo era distinto, hasta los sentimientos sobre los que tratamos de divagar ligeramente, cuando llegamos a un templo tan mentado y encontramos como silenciadas aquellas esculturas, que sirven de vehículo en los lugares donde tanto poder se concentraba y donde tantas injusticias se cometieron a través de los tiempos.






Cuaderno de Froilán de Lózar
De la sección del autor "La Madeja" en Diario Palentino, Noviembre de 2014
Artículos completos en nuestro blog "Orígenes".


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Barrio y Mier, Anexo (y V)

Anexo al ensayo 
"La Aventura política de Matias Barrio y Mier"


Froilán de Lózar

"
Antonio Balbuena nació el mismo año que Matías, el 29 de Octubre de 1844 (último de nueve hermanos) de una familia montañesa rural, en Pedrosa del Rey, entre Guardo y Riaño, “lugar donde nadie podía ser vecino sin ser noble” –como él mismo escribiría después.

Estudió latín en Riaño y en 1859 ingresa en el Seminario de León, donde obtiene un brillante expediente en los tres cursos de Filosofía y Teología. 

Publica versos en el “Eco de León”, “El Esla” y “El anunciador”. En 1865 deja el seminario y llevado por su vocación periodística funda “El Fénix” y “Pero-Grullo”. En 1867 se traslada a Madrid para estudiar leyes en la Universidad Central. Valbuena se descubre en los periódicos como monáquico carlista, polemizando desde “La Libertad”, “El Imparcial”, 
“Las Novedades” y “La Nueva Iberia”.

En 1870 se traslada a Vitoria. En el verano de 1877, al regreso del segundo exilio, dirige en Bilbao “La Voz de Vizcaya”, que las autoridades acaban suprimiendo. A finales de 1878 comienza a colaborar en el periódico carlista “El siglo Futuro”, de Nocedal, y durante cinco años escribe la celebradísima sección "política menuda”. En 1883 hace el gran descubrimiento de los ripios. Y alcanza su mayor prestigio y popularidad al colaborar en los “Lunes del Imparcial”, periódico liberal, polemizando con M.Silvela.

Les he trasladado a ustedes la historia de este leonés, por la gran cantidad de datos que le acercan al nuestro: Estudia Filosofía y Derecho. Pasa por las mismas universidades, entre ellas, la Universidad libre de Vitoria, la primera del País Vasco, levantada en el siglo XVI, donde sólo se enseñaba Derecho, Filosofía y Teología y de la que Matías fue Rector. Defiende desde la prensa las lecturas carlistas, las mismas que Barrio y Mier defenderá desde el escaño. Procede de una familia montañesa y cuando definitivamente se retira a Pedrosa, entrega sus obras a beneficio de su pueblo. "Don Antonio de Valbuena —escriben Juan Pedro Aparicio y José Mª.Merino en “Los Caminos del Esla”— es el hombre que todo lo tuvo, inteligencia y dones, y murió pobre como los santos”. En 1922, para ayudarle en su penuria, la Diputación le nombrará “Cronista Oficial de León”.[22]

Y por citar alguno más, conscientes de que nos olvidamos de otros muchos, citaremos a Blasco Ibáñez, fundador del diario republicano “El Pueblo”, y autor entre otras obras de “La barraca” y “Cañas y barro”.

El cuentista vasco Antonio de Trueba (1819–1889) rescatando en sus relatos el ambiente rural. 

Luis Coloma (1851–1914) jesuíta y defensor de la Restauración Borbónica. El novelista Manuel Fernández y González (1821–1888), autor de “Los desheredados”. El anticlericalista Jacinto Octavio Picón (1852–1923) y José Ortega Munilla (1856–1922), cubano de nacimiento y periodista influyente de su tiempo, padre del filósofo José Ortega y Gasset. Nos alargaríamos demasiado de la función que en este momento pretendemos, si abordásemos todas y cada una de las personalidades que vivieron en su tiempo; que pensaron, escribieron y gobernaron en nuestro país, antes de que él ocupara las aulas o defendiera las ideas de su partido desde la oposición. Pero es obvio que, lo mismo que nosotros recibimos el pensamiento y nos sentimos influídos por los autores de nuestro tiempo, nuestro político y jurisconsulto, por su enorme capacidad de trabajo, conociera también y juzgara muchas de las obras de los autores que atrás he mencionado.

Repasando sus discursos, uno advierte que, salvo en contadas ocasiones, Matías apenas interrumpe a los compañeros, sacrifica su vida en aras de la política carlista y defiende en su exposición las ideas que le marcan desde niño, además de sus padres, su tío materno, Celestino de Mier [23], dean de la catedral de Toledo, ciudad donde cursa el bachillerato.
________________

[22] Villanueva Lázaro, José María:  “La Cantabria Leonesa”, editorial Lancia, 1990



[23] Siendo muy niño sus padres lo llevaron a Toledo donde residía el hermano de su madre, Celestino de Mier, deán de la Catedral. Allí realizó los primeros cursos de primaria y el bachiller en Artes.
Existe un Expediente de Limpieza de Sangre, el número 1053, sobre don Celestino. El él se encuentran partidas de bautismo y otros datos sobre la familia en 1800. Seguramente en las Actas Capitulares de estos años en los cuales fue dean y canónico se hallen más datos de su actividad en la Catedral de Toledo.





Cuaderno de @Froilán
De la sección del autor "La Madeja", para "Diario Palentino" y Globedia.

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Al borde de un precipicio

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Cada vez con más frecuencia, supongo que será cosa de la edad, uno mira el mundo y asiste impotente a su inexorable destrucción. Vuelve el pasado con sus guerras frías, cada vez más letales, todo el conocimiento del hombre puesto en el avance tecnológico. 

Y sí en el avance cada vez se ganan más batallas a enfermedades como el cáncer, uno mira impotente esa muerte de valores, tan letal como el arma más moderna y destructiva.
Nada pasa hasta que no lo vivimos en carne propia, mientras vemos correr a nuestro lado la injusticia, la corrupción, la muerte en soledad de quienes nos acompañan y preceden; la ambición por poseer más, por destacar, por adquirir tantas cosas que no necesitamos... Es un hecho evidente que el mundo va hacia su precipicio, atrapado el hombre en una carrera sin fondo por la superación, donde no hay tiempo para ver el hielo en el que se han ido envolviendo los sentimientos.

Froilán de Lózar
Escritor y Publicista
Fundador de Curiosón

Del ensayo inédito "El futuro inmediato"
Del capítulo: La perfección y los conocimientos.
Cuaderno de Froilán de Lózar


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Barrio y Mier, Anexo (IV)

Anexo al ensayo "La Aventura política de Matias Barrio y Mier"


Froilán de Lózar


El presente texto no se incluyó dentro del libro publicado en 2008 por la "Institución Tello Téllez de Meneses". Como me parece interesante, lo he rescatado del olvido y os lo regalo en cinco capítulos. 




Con 49 años muere el autor de “La Regenta”, Leopoldo Alas Ureña “Clarín” (1852–1901) a quien en 1878 le niegan una cátedra por sus ideas liberales y republicanas. 



En 1856 nace en Santander Menéndez Pelayo   que será un referente constante para su generación y las venideras por el estudio de la historia y la bibliografía literaria española. El fisiólogo José Gómez Ocaña[19], un año después de su muerte, le califica de “celta subbraquicéfalo”, haciendo alusión a su memoria prodigiosa. Formó parte de varias Academias, en algunas de las cuales desempeñó importantes cargos y sus trabajos constituyen la más seria aportación de la época de la Restauración al conocimiento de la historia de España. 

Entre sus obras podemos citar: 
  • “La ciencia española”, (1876), reivindicación de la existencia de una tradición científica en España. 
  • “Horacio en España” (1877), análisis de las traducciones de Horacio.  
  • “Historia de los heterodoxos españoles” (1880-82), donde estudia la tradición cristiana a través de la historia de España.
Al hacer referencia a las Cortes del 71, además de la cita que hace de don Cándido y don Ramón Nocedal, escribe que “el liberalismo tuvo decididos impugnadores en la minoría católico-monárquica, o sea, carlista, fuerte y compacta en aquel Congreso más que en ninguno y dirigida   por   un   jefe   habilísimo y   nada   bisoño   en   achaques parlamentarios (Nocedal) alcanzó señalados triunfos contra el liberalismo hasta el punto de obtener como consecuencia forzosa de la libertad de asociación que la Constitución proclamaba el restablecimiento de las Comunidades religiosas”. [20]


Brillante fue, en aquellas Cortes -en la opinión de Manuel Senante- la campaña de la minoría carlista contra el liberalismo. En ellas estaban los Nocedal, padre e hijo, Aparisi Guijarro, Carbonero y Sol, Barrio y Mier; Martínez Izquierdo, después obispo de Salamanca, Gabino Tejado, Sánchez del Campo, Vinader y otros muchos hasta casi 70.[21]



_____________

[19] Gómez Ocaña, José: Estudio biográfico de cinco sabios españoles, Madrid, 1913
[20] Senante, Manuel: “Constante lucha de la verdadera España contra el liberalismo”, en Cristiandad, revista quincenal, año II, núm. 26, pp 183-186, Barcelona-Madrid, 15 de abril de 1945
[21] Senante, Manuel, ibídem





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De la sección del autor "La Madeja", para "Diario Palentino" y Globedia.

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Barrio y Mier, Anexo (III)

  • Matías era siete años más joven que Rosalía de Castro, romántica también; viajera por Castilla, al decir de Julio Llamazares (Tras os montes)[17] que, aunque viviera en varias ciudades castellanas, añoró siempre su Santiago de Compostela, su tierra, sus “Cantares gallegos”, sus “Follas novas”.




Froilán de Lózar


El presente texto no se incluyó dentro del libro publicado en 2008 por la "Institución Tello Téllez de Meneses". Como me parece interesante, lo he rescatado del olvido y os lo regalo en cinco capítulos. 



Nace Matías el mismo año que el gran poeta de Valladolid José Zorrilla (1818-1893) da a conocer su obra teatral cumbre, Don Juan Tenorio, la única que, al decir de los críticos y literatos, ha resistido el paso de los tiempos.

La relación entre política y literatura se estrecha durante el romanticismo, época a la que pertenece el político y escritor Francisco Navarro Villoslada (1818), que si bien, en un principio, arremete contra las ideas del carlismo, con posterioridad sería uno de los principales seguidores del integrismo y catolicismo defendido por estos, llegando a ser diputado por el partido tradicionalista y secretario del pretendiente carlista a la corona. Sus novelas le sirven para exponer sus ideas políticas, utilizando fuentes históricas:

Doña Blanca de Navarra (1847).    

Doña Urraca de Castilla (1849)
Amaya y los vascos en el siglo VIII (1877) [18]

El caso más cercano al orador que más adelante vamos a descubrir, lo encontramos en el conservador cántabro José Mª. de Pereda (1833–1906), diputado por el partido carlista en 1868, tres años antes de que Matías gane su escaño por el distrito de Cervera de Pisuerga. Como a nuestro paisano, las ideas políticas no le impedirán cosechar amigos entre sus adversarios ideológicos, como es el caso de Pérez Galdós, progresista, literato y poeta como él. Pereda fue académico desde 1897.   

Este escritor costumbrista, que sigue en muchas de sus obras el modelo literario de Ramón de Mesonero Romanos, defiende en sus novelas la postura más conservadora, católica y tradicional.
—El buey suelto, Don Gonzálo González de la Gonzalera, De tal palo, tal astilla [19]
________________

[17]  Julio Llamazares, en su viaje por el noreste de Portugal, diferencia de este modo al turista y al viajero: Turista es el que viaja por capricho y viajero el que lo hace por pasión.

[18] Navarro Villoslada, Francisco (1818-1895)

Amaya ó Los Vascos en el Siglo VIII : novela histórica. -- Ed. facsímil. Novela Histórica Española. Madrid, Biblioteca del Apostolado de la Prensa, 1909.
Doña Blanca de Navarra : crónica del siglo XV. -- Ed. facsímil. Novela Histórica Española. Madrid, Administración del Apostolado de la Prensa, 1923.
Doña Urraca de Castilla : memorias de tres canónigos : novela histórica original. -- Ed. facsímil. Novela Histórica Española. Madrid, Apostolado de la Prensa, 1928.
Fuente: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

[19] El buey suelto : cuadros edificantes de la vida de un solterón. -- Ed. facsímil. Clásicos en la Biblioteca Nacional. José Mª de Pereda. Original: Madrid, Imprenta y Fundición de M. Tello, 1878. Don Gonzalo González de la Gonzalera / por José María de Pereda C. de la Real Academia Española. -- Ed. facsímil. 

Clásicos en la Biblioteca Nacional. José Mª de Pereda. Original: Madrid, Imprenta y Fundición de M. Tello, 1879.
De tal palo tal astilla. -- Ed. facsímil. Clásicos en la Biblioteca Nacional. José Mª de Pereda. Original: Madrid, 


Imprenta y Fundición de M. Tello, 1880.
Fuente: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.





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Barrio y Mier, Anexo (II)

  • Aunque el motivo principal que me empujara a elaborar esta faceta política de mi ilustre vecino, fuera la de recordarle al cumplirse el siglo de su muerte, entendí conveniente reflejar también las reseñas de sus contemporáneos, artistas como él, comprometidos como Barrio y Mier en la política y la cultura de su tiempo.




Froilán de Lózar


El presente texto no se incluyó dentro del libro publicado en 2008 por la "Institución Tello Téllez de Meneses". Como me parece interesante, lo he rescatado del olvido y os lo regalo en cinco capítulos. 




Matías era veinte años más joven que la escritora Carolina Coronado, de pensamiento progresista, mujer que lleva su ideología al límite dando cobijo a algunos políticos en épocas difíciles. (1823-1911) Nació en el seno de una familia acomodada, pero de ideología progresista, lo que provocó que su padre y su abuelo fueran perseguidos. Tras mudarse a la capital de provincia, Badajoz, Carolina sería educada de la forma tradicional para las niñas de la época: costura, labores del hogar... pese a lo cual, ya desde pequeña mostró su interés por la literatura, y comienza a leer, robando horas al sueño, cualquier género u obra que puede conseguir. Por ello desarrolla una extraordinaria facilidad para componer versos con un lenguaje algo desaliñado e incluso con errores léxicos, pero espontáneo y muy cargado de sentimiento, motivado por amores imposibles, entre los cuáles destaca Alberto -de quien se duda si realmente llegó a existir. Sus primeros poemas datan de la temprana edad de 10 años.



Posiblemente también contribuyese a su temperamento romántico la afección de catalepsia crónica que padecía, llegando a "morir" varias veces, lo que hizo que se obsesionase con la idea de poder ser enterrada en vida, hasta tal punto que embalsama el cadáver de su marido, negándose a enterrarlo e incluso dirigiéndose a el con el apelativo de "el silencioso". Incluso tiene varias "premoniciones" en las que anticipa el fallecimiento de sus hijos.[16]



Vive en el mismo tiempo que el sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Seguro que llegó a conocer la frescura de aquellos versos suyos que hablaban de poesía:



Mientras la ciencia a descubrir no alcance

las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista,
mientras la humanidad, siempre avanzando
no sepa a dó camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

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[16] Fuentes:  Wikipedia, la enciclopedia libre, buscabiografías.com y libros de texto.





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Barrio y Mier, Anexo (I)


Froilán de Lózar

El presente texto no se incluyó dentro del libro publicado en 2008 por la "Institución Tello Téllez de Meneses". Como me parece interesante, lo he rescatado del olvido y os lo regalo en cinco capítulos.


Por las notas que se desprenden de sus discursos, además de “un sabio impar, un católico sin tacha y un caballero español del siglo de Oro” –como le califican los biógrafos, nuestro político, nuestro poeta, estuvo bañado de romanticismo. Cuando él inicia los estudios, el romanticismo en España ha tocado fondo (los historiadores calculan que nuestro romanticismo apenas dura dieciséis años (1834–1850), pero los efectos, como demuestran los escritos, alcanzan buena parte de su vida, y si entre sus virtudes, a las que él mismo hace alusión –como veremos en sus discursos– sin pretender, estimo yo, los aplausos o la compasión de quienes ocuparon los escaños, se habla de modestia y sencillez en fuerte contraste con la valía de su talento, debemos añadirle en alguna medida el pesimismo, el tedio, la frustración, como ausencia de una respuesta justa de quienes en aquellos años nos gobiernan, sin olvidar la pasión y la melancolía, todas ellas síntomas evidentes de un romanticismo que debió marcarle de algún modo.

Llegados a este punto debo añadir una reseña familiar, porque lejos de su talento me considero un autor romántico, ligado a la leyenda de la tierra que nos cobijó a ambos, bebiendo de sus fuentes, inmerso en la historia de los pequeños pueblos, que han visto cómo se iban modificando sus costumbres, cómo las nuevas formas políticas iban entrando lentamente, cómo entraba la técnica, acabando aquellas con sus fueros y abriendo esta última su ventana al modernismo, cediendo de esa manera buena parte de ese romanticismo que aquí se denotaba.

Quizá fuera su romanticismo lo que lleva a este nativo de Verdeña a no cobrar sus honorarios como abogado. Ya hubo otro paisano, Laureano Abad, nacido en Polentinos, bien instruído, católico, que sin los estudios y la sabiduría de Barrio y Mier alcanzó a base de lectura el conocimiento de las leyes, lo que llevaba a su despacho-escritorio, un rincón abotargado de libros y boletines oficiales, a muchas gentes de los pueblos cercanos en busca de solución y de consulta. Entre sus labores podemos citar la de secretario de Polentinos, Arbejal, Vañes, Valsadornil, donde, además, tallaba a los mozos y recababa datos para el Marqués de la Valdavia. Como Barrio y Mier, Laureano no cobraba sus honorarios o lo dejaba a la voluntad de sus clientes.

Se sabe que Matías murió en el campo abierto entonces denominado “Las Ventas del Espíritu Santo”, en el chalet de un cliente y amigo. Conoció ese amigo a través de un sacerdote, pues hallándose enredado en pleitos que no avanzaban, este le aconsejó que se pusiera en contacto con el bufete de Matías. Así lo hizo y poco después nuestro hombre desatascaba el expediente y ganaba el juicio. Barrio y Mier le pasó una nota diciéndole: “Mis haberes, son 500 ptas.: si le parecen excesivos rebaje lo que quiera”. El agradecido cliente le envió 2000 y, sabedor de sus problemas de salud, le cedió el chalet que poseía en las Ventas. [15]
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[15] Diario Palentino, 25 de Junio de 1909




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La pobreza es un río desbocado

La pobreza es la puerta del martirio. Es un arma sin alma que se asedia al porvenir y mata la esperanza. Los tifones, las riadas, los huracanes, los terremotos, atacan siempre a los más pobres, a quienes viven casi con lo puesto, a quienes mueren de forma brutal, tragados por ese ímpetu bravío de los elementos, a quienes viven abrazados el resto de sus días a un montón de recuerdos.





Froilán de Lózar




Y es posible que mañana, la gran mayoría de los que viven bien, de los que vivimos, nos olvidemos del asunto, envenenados como estamos por tantas historias. Ahora resulta que los expertos ya lo habían advertido: "Vendrá un diluvio". ¿Y qué más da? ¿Vamos a pegarnos con lo que mande el cielo? El alcalde de Cerro de los Reyes, declaró que "las muertes podían haberse evitado". Hay que buscar culpables como sea y no rendirnos a esa vieja sintonía que nos aconseja no ir contra natura. Al río lo que es del río. No desarmarle como si de un puzzle se tratara, meterle entre cuatro tubos o habilitarle un camino distinto, porque, al final, como se dijo, como nos enseñaron en la escuela, el río vuelve a su cauce. A Yebra (Guadalajara), le tocó la tragedia hace 20 años (1995). La calle principal del pueblo se encontraba en una vaguada. Murieron 10 personas. ¿Cuántos Cerros de los Reyes, cuántos Yebras, cuántos Biescas quedan en España?


Una cruz sobre otra. Un río de barro que se adentra en el pueblo sigilosamente, de noche, y va empujando puertas, y va llenando las estancias, como si se estuviera repitiendo alguna de las plagas con las que Moisés, guiado por Dios, castigó a Egipto.



No hace falta mucha imaginación para situarse en el lugar, a esa hora en que mucha gente duerme, y otros muchos se olvidan de que viven en el paro sentados aquel año ante "La sonrisa del pelícano" o "Crónicas Marcianas". Ibarra, el presidente polémico, que siempre veía espinas en otros paladares, anunció: "algo aprenderemos de la tragedia".



Y sí, se nos cuaja en la garganta este modelo de resignación que ya arrastramos desde niños. Este país de expertos donde los hidrogeólogos te sugieren el modelo de vivienda y el lugar idóneo para enclavarla lejos de la tragedia; donde los periodistas te pintan sobre el papel las previsiones y donde los alcaldes ponen a Dios por testigo de la velada culpabilidad de los gobiernos.



Parecemos condenados al suceso. Dice Umbral que a los banqueros no les pilla. Nos cebamos en conclusiones y preguntas para después de la tragedia. "¿Y si hubiéramos ido...?¿Qué hubiera pasado si...?", sin darnos cuenta que tal historia es ya pasado, que veintitantas vidas se han quedado de repente en el lodo. Cuando llego a este punto siempre me acuerdo de José María, me refiero a "Peridis", que hablaba en Cervera de las raíces, de las casas, de las personas... Me acuerdo de la lucha titánica de los habitantes de Riaño, remisos a abandonar sus casas ante el ahogamiento de su pequeño pueblo. Cuesta mucho dejar el hogar donde has echado las raíces. Para muchos no es fácil cambiar el orden de su vida, aunque vivan sobre la boca del volcán. En algo tenía razón el presidente Ibarra: "No puedo levantar el teléfono y decirle a la policía que acote una calle".



Todos tratan de eludir responsabilidades, sobre todo cuando hay muertos. Y probablemente, si alguien las toma, será para enclavar una presa más grande por arriba, para desviar el río hacia otro sitio, para calmar a quienes lo han perdido todo. Los expertos aseguran que este tipo de cosas sólo pasan cada 100 años más o menos.


© Froilán de Lózar para Diario Palentino
De la sección "La Colmena", en Diario Palentino, 1995.





Cuaderno de @Froilán
De la sección del autor "La Madeja", para "Diario Palentino" y Globedia.

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