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De aquellos mares, estos sueños


Alfonso Pascal Ros, premio 2012 a la Creación Literaria por el Gobierno de Navarra.


VII

Mi ventana favorita es esa
que no tiene importancia
y se abre como todas
para dar pena en su sitio.
Por esa ventana también te amo.
Como un hombre sentado,
tampoco alcanza nada
que no puedan lograr otros cristales.
Tiene la anchura de tu y yo
y la misma altura
pero no la de uno solo.
Sabe encogerse entonces,
cuando nota no sé como que alguien falta
o que hay alguien asomado
que no sabe mirar por ella.
No necesita un patio
que le conceda validez.
Ni siquiera necesita
que un muro la contenga.
Aunque está en el aire,
sin una red debajo,
podemos confiados
asomarnos sin caernos.

XII

Como hombre atormentado
cambia de golpe los poemas
que escribe de golpe.
Cree que así cambia su vida
y el sino que la rige.
Temblándole la mano
donde escribió odio escribe amor
tratando inutilmente de evocarlo.
Sobre un nombre que borra escribe otro
para afirmar que el primero está olvidado
y sólo el nuevo cuenta.
Cambia un verso o más
y el título que llevan esos versos.
Sabe que lo logrado así
es seguir con su tormento
y contradecir la nueva aspiración.

Al fin y al cabo
esas palabras que ha quitado
las sentirá pronto en otro sitio
si no lo siente ya.

El atormentado desea romper eso
que vive más tiempo con él.
Es el hombre
que sólo rompe unas palabras
porque ignora
el modo de romper con su dolor.


Volúmen 505 de la Colección Adonáis
15 de Octubre de 1993

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Juan Gracia Armendariz

Dirige y presenta esta selección: Alfonso Pascal Ros
Premio a la Creación Literaria del Gobierno de Navarra 2012.



La minuciosidad del artesano

Me lo pone fácil Juan Gracia, muy fácil, para introducir sus textos porque poco puedo y debo añadir a su persona y a su obra. Me puede el corazón y dejo que me pueda si les digo que es una de las personas con quien más afectuosamente he compartido inicios literarios, primeros balbuceos impresos y también, cómo no, primeras alegrías y decepciones de letraheridos. Y para ser escritor, persona honrada como pocas con su obra. Sí quiero protestar que aunque autor sólido y consolidado, siento que no sea tan reconocido como se merece; pero al tiempo. Es peaje a pagar y entonces seré el primero en alegrarme.
Cuatro apuntes para los más profanos en su obra: Juan Gracia Armendáriz (Pamplona, 1965), periodista cuando era periodista en cabeceras como El Mundo, Diario 16 o Heraldo de Aragón (domingo a domingo sigue dando muestras hoy de su maestría en Diario de Navarra), es profesor de la Universidad Complutense de Madrid y autor, lo que nos importa, de obra poética (Como si al otro lado latiera, 1994), de relatos (Noticias de la frontera, 1994; Queridos desconocidos, 1999) y de la novela o, mejor dicho, de una obra que en palabras suyas participa del cuento y de la novela (Cazadores, 2002). Les llamo la atención sobre esta última, entrañable y conmovedora, y sobre sus microrrelatos, que recomiendo vivamente. Minuciosamente.

Alfonso Pascal Ros
Barañáin, 15 de abril de 2005

Insomnio

Vendrá esta noche, como todas las anteriores.
Trepará por la pared y se esconderá en el armario o debajo de la cama. Esperará la hora exacta, cuando relaje los músculos del cuello y relaje los párpados. Sé que voy a sentir miedo cuando escuche su respiración en la cocina o el viento frío de sus pasos alejándose por el pasillo. He intentado convencerle de que estoy débil y ya no le sirvo, mis mejillas están muy pálidas.
Pero el vampiro no escucha y se ríe de mi crucifijo.

_________

(De Noticias de la frontera. Incluido en la antología Grandes minicuentos fantásticos, Editorial Alfaguara, 2004)

P O E S Í A
@Alfonso Pascal Ros, para la revista "Pernía", Barañaín, Octubre de 2003
@Revista Literaria Pernía, Nueva Época, 2006-2011.  
Edita y dirige: Froilán de Lózar


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Martín Ruiz

  • Azuzado por las ganas de llegar más lejos, para conocer lo que está detrás de las noticias, convencí a mi redactor Jefe, Félix Monreal, para que el periódico me financiara un viaje a principios de 1999 a Irak, para conocer las condiciones en las que 20 millones de seres humanos afrontaban los bombardeos anglo-norteamericanos y, sobre todo, unas durísimas sanciones económicas impuestas por buena parte de la comunidad internacional.



De la serie de autores seleccionados para nuestra revista "Pernía" por el escritor navarro Alfonso Pascal Ros, premio 2012 a la Creación Literaria por el Gobierno de Navarra.



Un hombre valiente

Por mucho que Martín Ruiz trate de convencerme de que hace falta más valor para ponerse ante el papel en blanco cada día, yo digo que no. Valor es ser consciente de jugarse el tipo como él lo ha hecho, manteniendo intacta la conciencia, los valores, eso que hoy día se dice que está en desuso, bajo mínimos, y que yo también digo que no, al menos en personas como Martín, y que además poeta por si faltara poco. Cuando la mayoría miramos hacia otro lado para no comprometernos con las grandes fracturas del mundo, él no sólo mira de frente los problemas sino que se mete dentro y nos los cuenta. No he pensado nada mejor para conmemorar el primer aniversario de mi canal literario en este espacio que otro impagable amigo, Froilán de Lózar, pone a mi disposición, que esta entrega que les comparto. Sólo les pido que se tomen su tiempo, que pinchen en los títulos de los artículos en azul y entren a leer sus escritos porque merece la pena con este pamplonés que se autodefine con "creatividad, capacidad de trabajo, coherencia y compromiso con la verdad. Con olfato de gol”. Las cosas muchas veces sí son como nos las cuentan.

Alfonso Pascal Ros
Barañáin, 2 de setiembre de 2002


Siete años de experiencia en comunicación

  • Entre mafias, ministros corruptos y gestión de empresas
Estas líneas tan sólo pretenden ser el esbozo, siempre incompleto, de una carrera profesional que no ha hecho mas que comenzar. Están escritas en primera persona desde la óptica de un gestor, que tras pasar por distintos terrenos como elaborador de contenidos pretende ahora demostrar su valía en un ámbito tan complejo y específico como es la dirección de empresas de comunicación Mis comienzos en el periodismo se remontan a hace siete años, cuando tenía 20. Acababa de entrar en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra cuando fui a caer en el Diario de Noticias, un rotativo local, que necesitaba un colaborador para la sección de deportes que supiera de atletismo. Cuando llegué no sabía ni encender el ordenador. De aquellos años recuerdo el olor de bocadillos de txistorra en la redacción, y el barro que se introducía hasta los sitios más insospechados cuando cubría carreras pedestres. O cómo me temblaba la grabadora al entrevistar a Fermín Cacho y Martín Fiz de paso por Navarra.

Pero el 10 de mayo de 1998 comprendí que la noticia es como una liebre, que salta cuando y por donde uno menos se lo espera. Se celebraba la décima edición de la media maratón ciudad de Pamplona, que disputaban unos 800 atletas locales junto a algunos fondistas africanos de segunda fila. El caso es que aquella carrera la ganó un keniano muy simpático que decía llamarse John Kinyuru. Pero en realidad ese era un seudónimo. Una especie de “Juan Nadie” a lo keniata. Nos dimos cuenta de ello viendo las fotografías de aquel año, y comparándolas con las que teníamos en el archivo del periódico. El verdadero nombre de este campeón era Godfrey Muriuki, y había ganado también el año anterior. Ese era el hecho, que más tarde no tuvieron más remedio que reconocer los organizadores de la carrera. Pero, ¿por qué se había inscrito con una identidad diferente? Las respuestas las di en la serie “Muriuki ante el espejo” y “Jornaleros del asfalto” donde contaba los últimos pasos de este atleta, que se alejaban mucho de la altura de los podios y el lustre de los trofeos. Como otros compatriotas suyos, había llegado a España captado por “mafias” que le adelantaron el importe del viaje y le proporcionaron alojamiento, a cambio de más de la mitad de la cantidad en metálico que obtenía en las carreras. Durante el día vivía hacinado junto otros treinta atletas africanos en la clandestinidad de un chalet de la sierra madrileña. Al atardecer salían a entrenar casi a escondidas. Azuzado por las ganas de llegar más lejos, para conocer lo que está detrás de las noticias, convencí a mi redactor Jefe, Félix Monreal, para que el periódico me financiara un viaje a principios de 1999 a Irak, para conocer las condiciones en las que 20 millones de seres humanos afrontaban los bombardeos anglo-norteamericanos y, sobre todo, unas durísimas sanciones económicas impuestas por buena parte de la comunidad internacional. Durante dos semanas, escribí desde allí varias crónicas “La guerra silenciosa”, “Viaje a las mil y una tragedias”, “Petróleo por alimentos”, “Bombas de papel”...

El nexo común era cómo el hambre y la enfermedad diezmaban a un pueblo que, tras alcanzar altas cotas de desarrollo y bienestar, era obligado a volver a la edad media. Gracias a esta serie, Lorenzo Milá me entregó justo un año después el premio de prácticas en periodismo de la Universidad de Navarra. En junio de 2000 me licencié en Periodismo por la Universidad de Navarra. Ya nada me ataba a Pamplona. Podía viajar en busca de nuevas noticias. Me presenté a una selección que realizaba La Prensa Gráfica, uno de los principales periódicos de Centroamérica con una tirada diaria de 120.000 ejemplares. Una vez instalado en El Salvador, me destinaron por un año en Enfoques, suplemento de investigación, donde pude rastrear las noticias que para mí son más interesantes, las que los lectores tiene derecho a saber y los gobernantes y otros poderosos pretenden ocultar. Era un país en proceso de democratización, donde algunas personas influyentes no están aún acostumbradas a que se les cuestione. Tras conocer todo tipo de presiones, varias denuncias ante la Fiscalía General de la República (que se fallaron a mi favor, por poseer siempre la carga de la prueba) y tres terremotos (13 de enero, 13 de febrero y 17 de marzo de 2001), me decanté por otros terrenos donde continuar buscando la verdad. Motivo por el cual me enrolé en septiembre de 2001 en el Máster de Gestión de Empresas de Comunicación (MGEC) impartido por el IESE y la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. Durante estos meses he adquirido conocimientos en áreas como dirección, liderazgo e innovación, estrategia y entornos empresariales, marketing, marco legal, gestión de contenidos, dirección comercial, gestión de recursos humanos... enfocados a un entorno tan específico como son las empresas de comunicación. Asimismo, he tenido oportunidad de llevar al terreno de la realidad estas destrezas. Desde principios de abril he recalado en Madrid, en Telecinco, el canal de televisión más rentable de Europa. He estado asignado en la Agencia de Televisión Latinoamericana y Servicios (ATLAS) que intenta recuperar con la venta a terceros parte de la inversión realizada en contenidos informativos. En esta empresa he podido realizar propuestas conducentes a la comercialización de nuevos productos a empresas, así como desarrollar análisis internos, estrategias y formatos destinados a la televisión local, un sector incipiente en la industria audiovisual europea.

ARTÍCULO

@Alfonso Pascal Ros, para la revista "Pernía", Barañaín, Octubre de 2003
@Revista Literaria Pernía, Nueva Época, 2002-2011-2014. Edita y dirige: Froilán de Lózar

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Mario Zunzarren Angós.

El 24 de noviembre de 2005 se presentó en Pamplona el poemario “Blanca Mar Entre Silencios”, ópera prima de Mario Zunzarren Angós. Mario Zunzarren Angós (Pamplona, 1957) fue ganador en 2004 del Primer Premio de Redacción otorgado por la Fundación Camilo José Cela. Miembro del Aula de Literatura de la Casa de la Juventud de Pamplona, es asiduo colaborador de su revista literaria “Una vez en Pamplona”. A continuación se ofrece el prólogo del libro firmado por Alfonso Pascal Ros y una pequeña muestra rescatada de una selección enviada por nuestro colaborador para esta serie.





  • Dos horas con Mario
La primera vez que Mario me llamó para hablar de poesía, para confesarme, mejor dicho, que quería conocer este mundillo, sobre todo aprender y que le diera caña sin reparos, pensé, como siempre que me pasan estas cosas (gato escaldado que del agua caliente huye), que mejor se olvidara de todo y no me martirizase presentándose como otro que hace versos y queriéndome convencer de que en la Literatura Universal hay un antes y un después de sus ripios. Que se fuera con su mal de altura por donde había venido. Como si ser poeta, no hay más que verme, fuera lo más recomendable del mundo mundial. Desventajas de llevar años en el asunto sabiendo lo que se cuece y a quien cuecen en el panorama poético que, visto desde fuera, puede sonar a amapolas y amaneceres, nubecillas y fontanas, pero que por dentro es igual de miserable y chanchullero que cualquier otro. El caso esque no recuerdo si se lo iba a decir así de claro o no, pero sí tengo presente que Mario me dejó desarmado con su humildad y apasionamiento. Porque más allá de sus aciertos y titubeos, de sus hallazgos e irregularidades, las ganas, sobre todo las ganas, supe que no iban a faltarle. Y en esas estamos; con todo gusto abriendo su primer libro, Blanca Mar Entre Silencios, dando de corazón la bienvenida, la alternativa, a otro letraherido entre tanto letraherido.
Nada mejor para un poeta que empieza que empezar andando, valga la metáfora. Buscar. Y Mario busca. El punto más corto entre dos puntos es una metáfora. Hace las maletas y a golpe de verso, desde tierra adentro, en viaje iniciático busca poesía y busca el mar. Con todas sus connotaciones. Es el camino lo que importa. Tiene ganas de hacer. Es la búsqueda lo que importa. Metapoéticamente incluso. Y así tropieza y cae y vuelve a levantarse y sigue andando y tropieza de nuevo para volver a levantarse. Para cantar lo que ve y lo que quiere ver. Para poblarse de lugares que le serán reconocibles y comunes. Para acopiarse de ellos y empezar a construir un mundo de ilusión al margen del mundo: Pamplona y Sevilla, Madrid y Granada, el Arga y el Mediterráneo… Para rendir sus primeros homenajes a quienes ya considera como parte de ese nuevo mundo: Lorca y Rosalía, Sabina y Chavela Vargas, Curro Romero y Camarón, Alberti…

Para cantar al amor, a la muerte, a quienes nos faltan y a lo que nos falta; a lo primero que empieza por cantar un poeta. Para jugar con las palabras y emocionarse desde el mismo título, donde empiezan (amor paterno y amor marítimo, permitan la expresión) a resumirse y repartirse sus afectos. Y como ganas de seguir horizontes ya he dicho que no le faltan, me tomo una parada obligatoria para retener algunos de sus versos:
Desolación en tiempos de rebaja,
eres piel a granel al fin y al cabo,
poco más que el farol de la baraja.

Y él, como una esponja, que sonríe y te lo agradece y se pone a la tarea sin disculpas de mal pagador. Con más dedicación si cabe. Ya llegará el momento de atinar a la primera.

Hoy, como siempre, igual en tiempos de laya que de chip, en estos que en otros pagos de quebrantos, hoy como siempre, pero sobre todo hoy, me sigue sorprendiendo para bien que personas como Mario se sientan atraídas por la palabra poética. Y digo como Mario porque él ya no es un adolescente que pretenda conquistar con una cuarteta a la doncella de primer curso sino un hombre hecho y derecho el que se siente llamado, perdón ahora por la cursilería, para este sacerdocio. Porque es la poesía en sí misma, a pesar del primer párrafo de este funesto prologuista, lo que salva en buena parte este mundillo de nuestros disparates. Cuando edificamos versos algo nos hace dignos. Cuando hacemos poesía estamos haciendo lo más serio del mundo; mejores a los demás, incluso. Renunciando a demasiadas cosas. Para hobbies, los hobbies. Un poeta se parece a un hombre práctico como un político de tantos a un benefactor de la humanidad: en nada. Es un momento mágico el del poeta que pone sus primeras palabras sobre el papel. Por eso sé lo que habrá sentido Mario:

Préstale el arado a este secano,
para que vea la luz,
para quebrar la tierra…

Y como nada mejor que seguir andando, le veo andando mucho tiempo, cada vez más seguro, hasta que logre desprenderse de la mayor parte de sus maletas, de su ropaje, para encontrar la poesía tal y como es: desnuda frente al mar. Se habrá desprendido entonces el poema de todo lo que no es poema para que sólo el verso quede. La propia cabeza te sumará las sílabas de un verso sin contarlas. Vendrán entonces nuevas estrofas y otro libro donde, en símil taurino, como algunos de tus versos, Mario, adormecerás las manos (distinción de buen torero) y dejarás que el verso pase, se haga y fluya hecho ya poesía al otro lado de la muleta. Te sobrará también, entonces, la muleta.

Alfonso Pascal Ros
Pamplona y octubre de 2005

Granada

Empinado Sacromonte,
la cueva de los Amaya,
por naturales, la luna,
por derechazos, la Alhambra,
y envolviéndolo todo,
tú, mi gitana del alma.

Granada, cristiana y mora,
suenan cascos de caballos
por Albaicín a la aurora.

Y cuando despunta el día,
la fragancia de tus ojos
recorre mi Andalucía.

Ayer soñé que me amabas,
engalanada y ardiente,
pero hoy me despierto solo,
con soledad insolente.

_______

La editorial Laocoonte acaba de publicar un interesante libro de entrevistas con los seis hombres que han presidido Navarra desde 1979, titulado “Treinta años no es nada”. Su escritor, Mario Zunzarren Angós, repasa la historia reciente de Navarra hasta la actualidad a través de los ojos de quienes la han presidido en cada momento: Jaime Ignacio del Burgo, Juan Manuel Arza, Gabriel Urralburo, Juan Cruz Alli, Javier Otano y Miguel Sanz. El libro, entre otros muchos asuntos, abunda además en cuestiones personales. Llama especialmente la atención cuando a cada uno de los seis presidentes navarros se le pregunta por qué le diría a Dios si Este entrara de repente por la puerta. Como pueden comprobar, hay reacciones para casi todos los gustos.


P O E S Í A
@Alfonso Pascal Ros, para la revista "Pernía", Barañaín, Agosto de 2006
@Revista Literaria Pernía, Nueva Época, 2006-2011.  
Edita y dirige: Froilán de Lózar


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Marina Aoiz


Dirige y presenta esta selección: Alfonso Pascal Ros
Premio a la Creación Literaria del Gobierno de Navarra 201
2.

En tierra de poetas
Esta, como habrán advertido quienes se han tomado la molestia (y a quienes tanto agradezco el haber seguido esta página a lo largo de los meses),no es sólo una tierra de conquistadores, misioneros y militares. Tampoco sólo de layas, tragantúas y gente que habla más o menos gracioso siempre a una buena mesa. Hablo de Navarra, claro. También es de poetas pero apenas conocida por ello. La única distinción que establezco en poesía, quienes me conocen bien lo saben, es la calidad. Jamás el sexo, la edad, la procedencia de los poemas... Viene esto a cuento porque he caído en la cuenta de que en las cinco entregas anteriores (Rafael García Aguilar, Marchena, Asiáin, Martín Ruiz, amén de la propia) no había traído un nombre de mujer a estas páginas. Pero como tampoco de nadie rubio o de dos quince de estatura pongamos por caso. Porque no se trata de traer por traer sino de hacerlo bien, por eso les participo mi gozo con estos versos de una poetisa navarra, de la Navarra Media, con una voz personalísima, siempre (es mi impresión) muy sideral, mitológica y zodiacal, con exquisito cuidado de la palabra en poemas de una serenidad extrema, delicados pero no frágiles, poesía que se hermana a lo largo y ancho del mundo, lirismo entre nebulosas, mistérico, de lejanos paisajes donde la mujer ocupa el primer plano.Poesía onírica en permanente unión con la tierra. Poesía de sol y de agua y la tierra otra vez, siempre la tierra.Periodista, además de gemóloga (lo notarán en sus poemas) y orfebre, Marina Aoiz Monreal es nacida en Tafalla el 11 de julio de 1955 y es ya voz de largo recorrido y es autora de los poemarios “Algunas palabras de amor y mar” (Ed. Aguacero, U.C.V Caracas-Venezuela, 1985), “La risa de Gea” (Ayuda a la Creación Literaria, Gobierno de Navarra, 1986), “Tierra secreta” (Colección La Higuera, Tafalla 1991), “Admisural”(Ed. María del Villar Berruezo,Tafalla 1998) y “Fragmentos de obsidiana” (Ed. María del Villar Berruezo, Tafalla 2001). En prosa ha dado a la imprenta “La Tribu del Perenquén” (Ed. bilingüe Cuentillos a la mar, Edición de Fundación María del Villar Berruezo, Tafalla 1999). Incluida en varios libros colectivos y colaboradora de revistas literarias y periódicos, profesora de los cursos de Literatura organizados por el Área de la Mujer del Ayuntamiento de Tafalla, es también en su patria chica miembro del Consejo de Redacción de la revista “La Voz de la Merindad”, Vicepresidenta de la “Fundación María del Villar Berruezo” y codirectora de la revista literaria “Luces y Sombras”, publicación abierta donde las haya. Baste un dato del número correspondiente a 2002 donde en sus 160 páginas se hermanan tres continentes, diez países y casi ochenta autores.

Alfonso Pascal Ros
Barañáin, 2 de diciembre de 2002



  • La sirena 
No codicio tus perfiles
de diamante. Esa dicha fulgurante
de tu cara,
frenesí en un lecho
de pétalos de rosa.
La sirena
sin embargo
nos convoca a puerto, entre las algas.
Capricho salado.
Rumor de agua.

___

(Este poema, escrito a modo de collage, forma parte del libro inédito “Don de la luz”, y recibió el primer premio de poesía en el XV Certamen de Poesía “Ciudad de Tudela”, 1999. Publicado en la revista “Traslapuente” en diciembre de 1999, “Los helechos” y “El viaje” se incorporan a “Al aire nuevo, Antología de poesía española actual”, editada en San Luis Potosí (México) por la editorial Desierto en 2001.


P O E S Í A
@Alfonso Pascal Ros, para la revista "Pernía", Barañaín, Agosto de 2006
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Edita y dirige: Froilán de Lózar


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Javier Olivar

Dirige y presenta esta selección: Alfonso Pascal Ros
Premio a la Creación Literaria del Gobierno de Navarra 2012.



Pago de deudas(*)

Le debía una a Javier. Bueno, más de una porque sólo puedo hablar de él cosas buenas, algo no muy común en este cainista oficio nuestro donde llega un momento, visto los visto, donde uno no sabe si cortarse las venas o dejárselas largas. Que Javier no necesita tener más dientes que los que tiene ni pone por poner cara de bueno cuando se pegan otros. Que visto lo visto, tiene bemoles, 3.500 libros de poesía publicados al año en España con una media, siendo condescendiente, de 3.495 prescindibles. 3.490 con prólogos intercambiables y lugares comunes, menos hechos, como el defensa malo, enmendándole la plana al periodista deportivo, para el surco que para la pasarela. Que bajando a esta vieja tierra nuestra, que supongo que como todas, a menudo para ser alguien hay que ser una mezcla difícilmente superable de muy jetas o muy malo.

Le debía una. Aún conservo su poema, lo clavó, donde estoy todavía jugando a polis y cacos (me imagino que entre los segundos) y no sé si serán estas líneas la correspondencia que merece Javier Olivar porque uno de los pocos sabores de la poesía nuestra (cuánta hiel) es conocer personas así.

El camino más corto entre dos versos es una greguería. Y lo que no es Javier lo son las greguerías por las que le conoceréis: camaleónicas, haciendo a la vez que una letra mayúscula o el pez más cotidiano se nos ofrezcan con volúmenes y formas diferentes. Si siempre he preferido el poeta al verso, en este caso me quedo con ambos.

Las greguerías de Javier, aunque no las presente sobre el trapecio, obligan a la atención total. Como al contador de chistes cortos (por aquello de metáfora + humorismo) al que prestar atención continua para no perdernos nada. No retomar la lectura después de un rato con la mente (el que la tenga) en blanco porque nos habremos perdido mucho. Pero Javier, como en su tiempo Ramón, el maestro de la vida, no es sólo un peregrino contador de chistes porque la ingeniosidad poco ingeniosa es como el soneto débil: pone al descubierto las carencias del poeta (y por enésima vez no identifiquemos el humorismo con el tono menor). Por eso el atrevimiento de Javier merece justo premio y mayor correspondencia. Que atreverse también es sufrir, y perdonen la tristeza, como casi todo lo que rodea y absorbe la creación literaria. Que el cinismo y la ironía, al menos para mí, no son autodefensa sino don. La estética greguerística se modela como roca metamórfica, de otras rocas, para absorber de todas ellas y hacer una roca nueva. La greguería, el haiku de Bashô, los ajustadísimos relatos de Juan Gracia al otro lado de la frontera, el poema del gitano y el viento de otro Javier, Asiáin: arte máximo desde lo mínimo. Metamorfosis de tantos géneros en un chispazo mágico. Las greguerías de Javier son la vuelta al mundo del revés, contemplarlo haciendo el pino y desordenar sus algarabías. Desorganizarlo. Son eso y lo indefinible además para que nos alborotemos mágicamente.

Si Ramón, que nació o le nacieron, que no sabe cómo hay que decirlo, para llamarse Ramón, rey de la última barricada del Pombo (aquí teníamos el Ginés y el Eslava de donde también en cualquier momento aparecerían tipos embozados desenvainando espadas), si el gran Ramón reinventó las greguerías un día en el balcón de la casa familiar de la calle de la Puebla de Madrid, Javier nació para llamarse Javier y volvió a reinventar las ocurrencias hace tiempo, y seguro que también rodeado de los suyos, en un momento que pensaría cómo ayudar a alguien. Porque no es la primera vez ni la segunda que el Javier que nació para llamarse Javier se mete en líos de estos, y ojalá no sea la última para que, amigos todos, las disfrutemos.

Seguro que hoy desde una tribuna más alta que la del Pombo se toma el maestro un vino a la salud de este libro.

Quizá compadeciendo al autor de este prólogo, por mi culpa, por mi gran culpa, que tenía que haber sido más breve aún.

Seguro que mejor también.


Alfonso Pascal Ros
Pamplona y 18 de octubre de 2003
(*)Prólogo del libro Letras de cambio, de Javier Olivar de Julián, Aoiz (Navarra): Bilaketa, 2003.

  • Letras De Cambio

—La tortuga fue recibida en la playa con una gran ovación.
—¿Para qué se marca con tiza la arena de las plazas de toros si no hay un juez de línea?
—El caballo del picador es un valiente y no lo sabe.
—El toro quiere saber qué hay detrás de las faldas del capote.
Al final lo sabe: la muerte.
—El coche que hace sonar su alarma cuando se lo lleva la grúa, es un pez que protesta con el anzuelo enganchado en el paladar.
—El cocodrilo debería visitar al ortodoncista.
—Las escamas del pez son las tejas que tiene, para que no le entre agua en su casa.
—El pan va dejando su caspa por ahí.
—A la barra de pan le salen hoyuelos en cada corrusco.
—El eco sabe jugar al frontón, pero no al tenis.
—Las gafas cabalgan sobre su montura.
—El verdadero premio del escalón más alto del podium, es que no se vea la calva del ganador.
—El éxito de estos zapatos hace que se vendan a pares.
—Los espejos se visten con la ropa de los demás.
—La plancha no la inventaron los romanos porque es gótica.
—Los zapatos, como guantes de boxeo que son, atan sus cordones para dar patadas.
—Lo primero que deshacemos en un caramelo son sus coletas.
—Los abrigos en el perchero hacen una melé.
—En los collares de perlas de las mujeres vemos los puntos suspensivos sobre su pecho, pero no la palabra oculta de su espalda.
—El estribillo es el escaparate del poema que lleva dentro la canción.
—A las velas les gustan las paredes de gotelé.
—Por el pasillo del tren caminan los borrachos.
—Las sillas no saben cruzar los brazos.
—El mar parpadea sobre la playa.
—Al coco lo bautizó un náufrago tartamudo que quiso decir: ¡comida!
—Me colocó la sombrilla y quedé asombrado.
—En el avión se me pasa el tiempo volando.
—El compás lleva pantalones almidonados.
—La luna es un fakir que camina sobre una alfombra de estrellas
—La luna se ha acostumbrado a rodar por la noche.
—La Tierra hace acrobacias con la luna sobre su hocico.
—El dedo gordo de la mano se enfadó con los demás y todavía hoy guardan las distancias.
—El cuerpo humano derrocha inteligencia; cuanto más comemos, más nos crece la tripa, para alejarnos de la mesa.
—Donde tenemos el ombligo, debería estar el rabito de la manzana.
—El aparato de ortodoncia lo inventó un artesano que hacía bicicletas de alambre.
—El cactus no tiene el pelo rizado ni siquiera en la axila.
—Panoli: pan con aceite.
—Divergente: gente divertida.
—Panelar es congelar el pan.
—Un habano es un abanico grande.
—En principio esto es el fin. En fin, esto es el principio.
—Ese lado del remo está remodelado.
—Los enamorados amortizan el teléfono.
—¡Qué diferencia las Adoratrices con las adora-bíceps!
—La línea divisoria es la que divide Soria.
—Un minero palindromista anima la mina.
—Finlandia debería estar en el fin de la India.
—Fui atolondrado al atolón dorado.
—El señor Pérez se cambió el apellido desperezándose.
—Una persona saludable es una persona a la que se puede saludar.
—¿Ve las velas? ¿Y los hilos?
—Estaba hilando y ahora está bailando.
—La cómoda era incómoda.
—No es de jardinero dejar dinero.
—El resto encontrado es humano; es su mano.
—Guzmán es un buen hombre.
—Las aspirinas las deberíamos tomar aspiradas.
—Aguja horaria: ¿Adonde vas, hija?
—Aguja del segundero: Voy a dar una vuelta.
—El piloto del avión confesó que había planeado todo el viaje.
—Murió por arma de fuego y le prepararon una capilla ardiente; sólo faltaba que fuera al infierno.
—Las autopistas de peaje, deberían ser de “G” a “P”, para seguir un orden alfabético.
—La Q dejó el cigarrillo por el chupa-chups.
—La R es una presumida que se mira sus zapatos nuevos.
—La J toca el saxo para dormir a la Z.
—La oreja en la mujer es una j, con su pendiente y todo.
—La N es la silla plegable del abecedario.
—La U es el imán del abecedario que atrae a la diéresis (Ü).
—La Ñ intenta batir el récord de inmersión en bañera.
—Agropecuario, una vez empezado podría acabar el abecedario: agropqrstuvwxyz.
—Todas las preposiciones son indecentes.
—Es curioso que “aparte” se escriba junto y que “junto a” se escriba separado.
—La i es un tee de salida.
—El 9 no se afeita el pelo de la barbilla.
—El 8 es el reloj de arena por el que pasan todos los números.
—El símbolo de la división I, lo inventaron dos jugadores de tenis.
—La T de Toro siembra el miedo en el abecedario.
—La H de Humildad, encima de muda, va la primera.
—Las letras y los números van al vestuario entre paréntesis ( ).
—Escalera debería escribirse con H.
—La D es luna decreciente.
—La tilde de estiércol, es la mosca que juega en él.
—¡Mira qué hora es! ¡Es más tarde que nunca!
—El cine es la embajada de los sueños aquí, en el país de la realidad.
—Si pudiéramos cortar por la mitad la luna con un cuchillo, veríamos que está rellena de greguerías.
—Soñando somos unos inconscientes.
—Le regaló cuanto él era y ella lo devolvió por una talla mayor.
—Cuando terminamos un sueño, deberían salir en los créditos los nombres de los personajes que han participado.
—Una persona que ama a sus enemigos, como predica el sacerdote, ¿qué enemigos puede tener?
—Cuando un sacerdote se corta las uñas, repasa los diez mandamientos.
—Morirse es una experiencia única.
—Con las mujeres nos pasa como con las revistas del kiosko, que queremos leerlas todas, menos la que vamos a comprar.
—Vemos películas porque necesitamos saber dónde estamos y quienes somos.
—Tenía un embrague en el corazón que le detenía la tracción de amar.
—Leer tiene algo de preso y a la vez de libertad.
—Sólo nos pone nerviosos lo que el subconsciente quiere que nos ponga nerviosos.
—El mérito del escritor es pensar y escribir al mismo tiempo.
—Hablamos a la velocidad del sonido, incluso al recitar poesía.
—Cuando el bolígrafo no pinta, damos rienda suelta a nuestra creación abstracta.


P O E S Í A
@Alfonso Pascal Ros, para la revista "Pernía", Barañaín, Agosto de 2006
@Revista Literaria Pernía, Nueva Época, 2006-2011.  
Edita y dirige: Froilán de Lózar


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Jesús Mauleón

  • Gracias, maestro
Con un extensísimo estudio de Tomás Yerro (más de 120 páginas, un libro dentro de otro libro), tan atinado como riguroso, lo que nada sorprende conociendo el buen hacer de Tomás Yerro en toda empresa literaria, ha visto la luz “Obra poética (1954-2005)” de Jesús Mauleón (Pamplona: Gobierno de Navarra,2005). Si en este libro queda recogida su poesía hasta la fecha, no digo toda porque nuevos poemas se le añadirán con el tiempo, seguro, la obra en prosa de Mauleón no es de menor significación. Aquí sus novelas: “El tío de Jaimerena” (1980), “Osasuna se traduce la salud” (1985), “El senador Villanueva” (2000); aquí sus libros espirituales: “Palabras al amanecer” (1994), “Cien oraciones para respirar” (1994), “Cien oraciones de la familia” (1995), “Feliz cumpleaños, La fiesta de la vida” (2001), “El día de la madre, Amor de todos los días” (2003); aquí también su libro infantil “Kiu y Liu y otros cuentos para niños” (1984). Sacerdote, licenciado en Filosofía y Letras y profesor de literatura española y universal durante más de década y media, el nombre de Jesús Mauleón (Arróniz, Navarra, 1936) está ligado al de la cultura navarra de la segunda mitad del siglo XX: cofundador y director de la revista poética “Río Arga”, vicepresidente del Ateneo Navarro / Nafar Ateneoa, colaborador de prensa y radio. Pero sobre todo está ligado al de la memoria personal de muchos que tenemos el gusto y el acierto de tratarle. Lo dice alguien que le debe a Jesús Mauléon el haber sido el primer lector crítico de sus poemas. Porque Jesús Mauleón es más que un poeta: es un maestro de poetas y es un maestro de comportamientos personales. De lo primero, aquí les dejo sus versos; de lo segundo doy fe yo.

Alfonso Pascal Ros
Barañáin, 20 de marzo de 2006


Mambrú se fue a la guerra
Cuando iba a escribir garra, puse guerra,
y en vez de la botella la batalla.
Ya sentado a la mesa, al ir a pedir pan, me salió ¡pun!
¡Qué absurda confusión haber nacido una noche de invierno a flor de tiros!
(Fue aquella guerra atroz que Dios confunda y la historia emborrache y estrangule).
No sé qué iba a escribir y puse Oriente Medio.
Y donde sale el sol salió un disco viscoso de petróleo
que se tragó como un borrón la página.
La pez y no la paz, el hambre por el hombre,
y en vez de un mundo grato,
un grito, un error y un horror, un vasto manantial de sangre y llama
y el estruendo que clama en el desierto.
Mas, vista y comprobada la demencia,
¿a qué gastar saliva o tanta tinta tonta en proclamarla?
¿A qué llorar la calma en que se acuestan dolor y dólar juntos?
 Mambrú se fue a la garra y no a la guerra, montado en una perra.
Se fue a la gorra y le dio a la botella en la batalla.
Mambrú se puso loco, y a este paso,
con un poco de suerte y mucha muerte,
está ya a punto de volverse loca la perra de Mambrú, y,
lo que es más grave,
sus propios hijos locos y otros hijos de perra.
(1991De Río Arga abajo y otros poemas) 

P O E S Í A
@Alfonso Pascal Ros, para la revista "Pernía", Barañaín, Octubre de 2003
@Revista Literaria Pernía, Nueva Época, 2006-2011. Edita y dirige: Froilán de Lózar


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Un hombre ha terminado de escribir



  • IV Premio de Poesía Ciudad de Pamplona, 2010

Cuando se abrió la plica que guardaba el nombre del autor de este libro, los miembros del jurado que lo habíamos considerado el mejor de los presentados al IV Premio "Ciudad de Pamplona", nos llevamos una alegría al descubrir que por primera vez el ganador era un poeta de la tierra, un pamplonés de 45 años, con una amplia trayectoria literaria a sus espaldas y, sobre todo, con una probada vocación poética, refrendada con valiosos premios y publicaciones.
Un hombre ha terminado de escribir es un libro sabiamente compuesto, en que la variedad de personajes y situaciones que por él desfilan, resulta armonizada por la elección para todos ellos de una estrofa original y maleable: poemas de doce versos endecasilábicos, con rima sonante arromanzada.
Que nadie se asuste. el lector disfrutará a un tiempo de la diversidad y de la armonía compositiva, todo ello al servicio de una visión aguda y múltiple de nuestro tiempo, expresada en un lenguaje accesible y certero. Un libro con muchas facetas. Un retrato colectivo de un mundo, en el que todos, de una u otra forma, podemos sentirnos retratados.

Jesús Munárriz

  • Por mucho que se mira y se compara
Por mucho que se mide y se compara,
que se mide las manos, da lo mismo.
Todos más altos que él, con mejor coche,
más famosos, delgados y atractivos.
Todos con mejor sueldo a fin de mes
dándoselas de ricos, bien vestidos,
todos con rubia al lado y secretaria
de medianoche a tres, todos más listos.
Donde encontrarse pronto con alguno
peor que él, mejor si es conocido...
Para ser como yo te haría falta
clase y saber estar, se pone digno.

  • Y qué decir de los que llevan puesta
Y qué decir de los que llevan puesta
desde primera hora una sonrisa,
una palabra amable para todos,
para todos que tal y buenos días.
Y qué decir de los que no se cansan
jamás de trabajar y andar la vida
haciendo tanto bien sin hacer ruído,
contangiando sus ganas y alegría,
mediando en discusiones, soportando,
y disculpando errores y caídas.
Y qué decir de los demás mortales
contando a duras penas otro día.

  • Suele morir de día, acostumbrado
Suele morir de día, acostumbrado,
pone en blanco los ojos, los sentidos
mientras baja la diestra a la cintura
con el sol a la espalda, el alma en vilo.
Afronta así las luces como un duelo
contra mí, contra tí, contra sí mismo,
que si el mundo amanece contra él,
aburrido otro día de haber sido
el que barre después de cada fiesta,
cuando nadie lo espera lanza un grito;
¡la manzana podrida, para otro!
¡Quedamos donde quieras, con padrinos!

@Revista Pernía, Nueva Época, 2010. Edita y Dirige: Froilán de Lózar

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Javier Asiaín Urtasun


Dirige y presenta esta selección: Alfonso Pascal Ros
Premio a la Creación Literaria del Gobierno de Navarra 2012.



  • Los efectos personales de Javier
El pasado viernes 7 de junio tuve el placer de participar en Pamplona en la presentación del primer libro de un poeta que apunta, que diría el crítico. La generosidad de Javier me permitió escribir el prólogo de ese primer libro, Efectos personales, una muestra de cuyos poemas ponemos a su disposición. Un buen tipo este Javier. Eso es lo que es, un buen tipo. Y buen poeta además como quiero que comprueben.

Como apunto en el prólogo, la obra está ahí, como el artista. Y no seré yo quien desmenuce los poemas de otro. Un poema se vale por sí mismo o no se vale. Y los de Javier saben andar y vivir solos. Y algo más. Por eso me limito sólo a apuntarles cuatro datos suyos de solapa: Que nació en Pamplona en 1970, que colabora en revistas como Río Arga, Luces y Sombras o Iruña behin, que presenta en Radio COPE Navarra el programa El recreo de los Vates (así, con v, que se imaginan de qué va), que es miembro activo y bien activo del Grupo Nueva Poesía del Ateneo Navarro, que ha ganado algunos premios, colaborado en algunos libros colectivos y que es un buen tipo además. Esto último creo que lo había dicho pero no me importa repetirlo.

Alfonso PASCAL ROS
Barañáin, 15.6.2002


Cercanías

De la sombra
que de tu pecho
viniera a traerte encendida
a mi boca,
tan de repente,
y me hiciese de noche
acurrucado en tu oscuro
como un ladrido necesitado
que alimentara el flujo
de mis emociones convexas,
procreándome labios desatados,
tempestad de arterias inusuales.

De tu sombra, a mí,
que todo me trasiega
y me contagia
y me conmuta
a ti,
que de mis manos a tus senos
soy como un demente
abrazado a un archipiélago.
________________
Nota: 
El poeta y ateneísta Javier Asiáin se alzó con el VIII Premio Internacional de Poesía "Claudio Rodríguez", que convoca el Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo. El poemario, "El triunfo de Galatea", fue seleccionado entre 284 trabajos procedentes de países como Chile, Australia, Dinamarca, Cuba, Ecuador, Israel, Iglaterra, Honduras, Estados Unidos, Perú, Nicaragua , México y Portugal.
Asímismo, Asiaín obtuvo el pasado año el Premio San Juan de la Cruz y por ese motivo ha participado estos días en el III Encuentro de Poesía, que organiza "El Norte de Castilla", con el patrocinio del Ayuntamiento de Palencia, donde leyó trabajos de su último libro: "Liturgia de las horas".
  • Tras una momento de relajación con el turno de preguntas, el vate navarro volvió a emocionar y a tensar el momento con las 'Oraciones de la noche', también con los ojos del público cerrados, y con una entonación por su parte llena de música, de cadencias, de silencios, de reiteraciones, de evaporaciones de las palabras y de los sonidos.
Fernando Caballero, en "El Norte de Castilla", 7 de Junio de 2013
  • El poeta navarro Javier Asiáin presentó ayer por la tarde en el Hotel La Perla su poemario Liturgia de las horas, el poemario con el que obtuvo en 2012 el Premio San Juan de la Cruz. En compañía del poeta y exsecretario de Estado de Cultura Luis Alberto de Cuenca, Asiáin acercó a los asistentes las claves de esta nueva obra, que él mismo define como "un canto a la belleza y al amor, un espacio de encuentro".
Diario "Noticias de Navarra"6 Marzo de 2013
  • Estamos, me atrevo a reseñarlo, ante un libro de pensamiento, diferente a lo que hoy se escribe, por lo menos diferente a cuanto se publica, hoy que tanto se abusa de dar ideas a la luz y cuando esta luz es toda una nebulosa que nos impide ver el realismo de las formas.
Diario "Lanza", Ciudad Real, 30 Enero de 2013



P O E S Í A
@Alfonso Pascal Ros, para la revista "Pernía", Barañaín, Agosto de 2006
@Revista Literaria Pernía, Nueva Época, 2006-2011. Edita y dirige: Froilán de Lózar
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Iokin Ferrero Ozkoidi


Dirige y presenta esta selección: Alfonso Pascal Ros
Premio a la Creación Literaria del Gobierno de Navarra 2012.


Primera entrega
Dicho sea de paso que es un placer presentar la primera obra de ficción de un hombre multifacético: fotógrafo, pintor, impulsor de iniciativas socioculturales y de juventud..., inquieto como él solo. El autor, Iokin Ferrero Ozkoidi (Pamplona, 1965, sí, fue buena cosecha ese año, de paso dicho también), sin vicios literarios adquiridos, es protagonista de estos breves párrafos que nos invitan a la lectura de un tirón.

He aquí la obrita (el diminutivo a cuenta de la extensión, por supuesto), con un fino humor tan necesario en nuestros días; de nuestros días también este marco del ciber-agobio, hombres y máquinas, máquinas y hombres, que uno defiende que debe servirse de ellas pero sin que le acaben anulando.

Desde las páginas de la prestigiosa revista “Pregón” donde ha visto la luz (Pamplona, número 21, verano de 2003), viaja el relato a este rincón que me honra compartir con ustedes, este espacio como inmejorable soporte de la trama.
Alfonso Pascal Ros
La Manga, 6 de agosto de 2003



¡¡COBARDE!!

Esta palabra dicha en un tono encolerizado me sacó de la somnolencia en la que me encontraba. Del susto me caí de la silla y me quedé, sin quererlo y al segundo bote, mirando la pantalla de marras.

Lo que allí vi me dejo helado… Desde la pantalla unos ojos electrónicos, que parecían sonrientes, me miraban.

…ya era hora de que te decidieses a mirarme.

Mientras me decía esto me cucó un ojo.

Aparte de esos ojos, en la pantalla se distinguía con claridad una boca o, mejor dicho, el esbozo de una boca en la que una zona negra se encontraba enmarcada por dos labios que al hablar no solo se movían sino que con gran precisión vocalizaban todas sus palabras.



P O E S Í A
@Alfonso Pascal Ros, para la revista "Pernía", Barañaín, Agosto de 2006
@Revista Literaria Pernía, Nueva Época, 2006-2011.  
Edita y dirige: Froilán de Lózar


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Principio de Pascal, la obra




Alfonso Pascal Ros
Premio a la Creación Literaria
Gobierno de Navarra, 2012


Últimos telegramas desde Vilna I(Vienes en mis pensamientos)

Quiero morirme antes que tú. Te quiero.
Cuando acabe la guerra yo te llamo.
Esto se llena
de matasietes que nos hacen miedos.
Historia que jamás pedirá cuentas
como si a padre y madre jalearan
por trabajar de sol a sol un día
y otro.
Jefe elegido a dedo de otro a dedo,
que para quien se vende siempre hay precio
y no vale una bala si es que vale.
Fusilan al amanecer como si nada.

Últimos telegramas desde Vilna (III)
(10 días de Julio)

Ni está ni se le espera.
Igual de hipócrita que el fuego amigo
y un alto el fuego navideño.
O cuneta o legión. Y eligió delatarnos.
Cómo, nos preguntaban, se vuelve de una guerra.
Ser poeta no deja ser más cosas.
Parece que el dolor habla por él
si siempre los mejores son los otros
(con su pan se lo coman).
Iluso que esperaba que si uno de los nuestros
si arriba no se hiciera de los suyos,
no se vendiese,
y lo hace en cuanto llega.

Cuando el equipo mete gol, el portero
no se abraza con nadie.

A mi padre

Digo Alfonso dos puntos,
poeta cuando escribe y sólo entonces.
(...)
Tanto esfuerzo, joder, para quedarme
en poeta local sin pretensiones.
(...)
Si poeta oficial para más señas,
que me vengan a mi y ahora con esas,
y que lo que faltaba, además zurdo,
si como el toro bueno ante el castigo
aún me voy más arriba y no reculo.
Que solos los porteros también lloran.

Ver también en nuestro blog: Principio de Pascal, el hombre
Sección del autor en Curiosón:  Cuaderno de Alfonso

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Principio de Pascal, el hombre


Con su permiso, hoy quiero hacer un alto en el camino, para participarles otra buena noticia que tiene que ver con los amigos que, desde otras tierras nos comunican y alientan con sus versos.

El Gobierno de Navarra ha dejado en mi buzón un nuevo libro con el que ha premiado la obra de mi gran amigo y colaborador Alfonso Pascal Ros.

Prologado por otro hombre de letras, Jesús Munárriz, al que el poeta elogia, afirma que "Principio de Pascal", es un homenaje al padre muerto, al Pascal de sesma, a los pascales de Perú, ahora de Pamplona; un guiño al Pascal más famoso, el de Clermont.

Alfonso Pascal, el de Barañain, es un tio franco, generoso, amigo de sus amigos, entregado como bien puntualiza Peralta, a una trayectoria cada vez más personal y segura, al que necesitamos oir de vez en cuando y a quien pasado un tiempo sin su esencia, enseguida le decimos, como él nos dice al comienzo de este libro:

Y con la misma voz que te marchaste 
esperaba dijeras
que volvías...

Félix Maraña, dice en la posdata de este mismo ejemplar,  que "la poesía de Pascal desvela con claridad, incluso descuido, las entrañas de su hacedor". El miedo a coronarse en ese circo o circuíto al que te aupan, al que te añaden tus compañeros de trabajo, cuando quisieras escribir algo que trascendiera las fronteras de tu propio mundo pero hacerlo al mismo tiempo sin que se te notara, como el propio Alfonso ya lo expresaba en su libro "los Vinculos del verdugo" (1993),

Admito sin embargo, que la vida
se me mantiene a fuerza de escribir. 
Es peligrosa esta fatal costumbre 
de vivir arrastrando una amargura.

Yo admito todo lo que se dice de Alfonso, pero me entrego con deleite a cuanto expone, porque lo hace siempre a corazón abierto. Esto es lo que hay y así lo canta. 

Nota:
El proximo sábado, en la sección "Revista Pernía" degustaremos tres poemas de este nuevo libro de Alfonso Pascal Ros.
Artículo publicado por el autor de este blog en su sección "La Madeja" de "Diario Palentino"

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Dani Aldaya

  • Dani Aldaya o el futuro de la poesía
No hablo del futuro de la poesía navarra, ni siquiera de la española o la del siglo XXI, porque no me van los localismos. Harto estoy de sambenitos de poetas locales y otras zarandajas. Hablo del futuro en la poesía, a secas y nada más y nada menos, que es lo máximo. Uno, que no se gana la vida de adivino y es poco partidario de predicciones, en literatura no teme arriesgarse. Concedo el valor a esta sección de apostar por nombres que todavía, recalco lo de todavía, no son los más conocidos del panorama literario; pero de ahí su valor. Apostar sobre seguro y cuando se ha cortado la cinta de llegada (si es que alguna vez se llega), poco mérito tiene. Esta en concreto, la de Dani Aldaya (Pamplona, 1976), es una clara apuesta de futuro. Y si no, léanle para rebatirme. Autor de “Inventario de panes y peces” (Pamplona: Fecit, 2003), pocos casos conozco de autor joven con primer libro tan rotundo. Porque en ese primer libro muchos autores, aparte de tentativas y palos de ciego, tratan de ir sobre seguro. Pues este por fortuna no es el caso.
Bregado también en unas cuantas revistas y premios (obligado calvario, esto segundo sobre todo, de cuantos poetas hemos sido), he aquí una muestra de su buen hacer. De mi apuesta sobre seguro.

Alfonso Pascal Ros
Barañaín, 10 de Agosto de 2004

De profesión mis labores

Harta de andar por casa
de dictadora cruel de los niños,
de milagrera oficial de tus trapos y tus
camisas,
de lavandera de tus calzoncillos,
de aprendiza de la cocina de tu madre,
he decidido colgar los hábitos,
apuntarme al curso de soldadura,
beneficiarme al recadero del súper
y hacerme lesbiana en mis ratos libres.

O eso o el dolor de cabeza, tú decides.

P O E S Í A
@Alfonso Pascal Ros, para la revista "Pernía", Barañaín, 10 de Agosto de 2004
@Revista Literaria Pernía, Nueva Época, 2004-2011. Edita y dirige: Froilán de Lózar


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Ilia Galán me llama





Como ritual que uno espera con gusto, menos mal, y del que no pretendo huir ojalá en muchos años, espero la llamada de Javier. Suele ser por Sanfermines o Navidad, por ambas fechas casi siempre, cuando venido a Pamplona desde sus mil ocupaciones y locuras en Madrid me convoca. Y allá que voy yo, el menos amigo de los actos sociales, a ver qué nos contamos esta vez, que siempre es lo mismo o a mí me lo parece: lo jodido que lo tenemos en esto de juntar letras cuando sigues una ruta independiente, alejada de circulillos y camarillas o camadas. No es que nos contemos el cuento de la lástima, que no es así, pero no teniéndonos por tontos del todo sí que sabemos cuándo tanto esfuerzo tantas veces es baldío no viniendo esos esfuerzos bien apadrinados. Pero ahí que seguimos, y nos miramos haciendo fuerza y pedimos otro café, sin claudicar, porque la constancia no es la menor de las virtudes. Cosas de esas donde curiosamente casi nunca ponemos a parir a nadie. Bendita inocencia, ya ven. Así que mientras le despido, aquí les dejo parte de lo que estos Sanfermines me dejó: una buena muestra de los poemas de su último libro, “Amanece” (Calambur Editorial, 2005). No son poemas fáciles porque Javier Díez Galán (Ilia Galán) es un tipo todo menos fácil. El puñado de sus libros anteriores no se los cito; prefiero que den con ellos.

Alfonso Pascal Ros 
Barañáin, 19 de julio de 2005

Feroz
El cansancio se tumbó
a beber las aguas del río,
pero escupió, dos veces,
barro sobre el desierto.
Una hiena aúlla el horizonte,
los buitres pesaban sobre lo eterno.
Masticó, haciéndose sangre
los recuerdos,
y buscó
buceando en su hueca desesperación
la imagen
de la paloma.


La editorial "Calambur" presenta el libro-disco "Trovadores de silencios".
Poetas
que intervienen:
Marcos R. Barnatán, J. M. Caballero Bonald, Rosa Díaz, Ilia Galán, Jesús Hilario Tundidor, Miguel Losada, Javier Lostalé, José María Merino, Juan Carlos Mestre, Esther Peñas, Jaime Siles y Luis Antonio de Villena.
Cantautores:
Luis Eduardo Aute, Luis Felipe Barrio, Javier Bergia, Carlos Chaouen, Fernando Márquez El Zurdo, Alejandro Martínez, Rafa Mora y Moncho Otero, Ángela Muro, Juan d’Ors, Amancio Prada y Guadalupe Urbina.
El trabajo está coordinado por Ilia Galán, poeta que protagoniza esta entrada.

______________

P O E S Í A
@Alfonso Pascal Ros, para la revista "Pernía", Barañaín, 19 Julio de 2005
@Revista Literaria Pernía, Nueva Época, 2006-2011. Edita y dirige: Froilán de Lózar

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Domingo López


Dirige y presenta esta selección: Alfonso Pascal Ros
Premio a la Creación Literaria del Gobierno de Navarra 2012.

  • Un honor haberte conocido
El pasado 8 de marzo de 2006 la Casa de Cultura del pueblo navarro de Lodosa acogió la tradicional entrega del Premio “Ángel Martínez Baigorri” de Poesía, habiendo resultado ganador del mismo el año anterior el poemario “Blues” del escritor Domingo López, presentado para la ocasión el libro en el mismo acto.Transcribo a continuación mis palabras de presentación en dicho acto e incluyo en la página poemas pertenecientes a tres colecciones de versos del autor: poemas del propio “Blues” y de “Los días en la calle” y “Que sí venceremos”. Los poemas pertenecientes a estos dos últimos libros confieso que no los conocía hasta ahora y su lectura no ha hecho sino reafirmarme en que tuvimos en Lodosa la suerte de haber premiado a un gran poeta. Magnífico. Espero que lo disfruten como lo he hecho yo.

Alfonso Pascal Ros
Barañaín, Agosto de 2006


Mano de sobra

Del ingrato
trabajo inestable:
1 - A la calle
por quedarse embarazada
sin consideración

2 – Al cementerio
cuando resbaló sin avisar
en el andamio.




P O E S Í A
@Alfonso Pascal Ros, para la revista "Pernía", Barañaín, Agosto de 2006
@Revista Literaria Pernía, Nueva Época, 2006-2011.  
Edita y dirige: Froilán de Lózar

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Yo, Ángel Urrutia



Por Consuelo Allué



Era otoño, el dorado otoño de valle del Larráun, concretamente el 20 de octubre de 1933 cuando nací en Lecumberri. Fui el 6º de 8 hermanos. Mi padre era también de Lecumberri, y mi madre de Bedayo (Guipúzcoa). Aniceta, mi madre, cuando vino a Navarra no sabía castellano, aprendió poco a poco (en unos versos de “Retrato de mi madre” lo menciono). El euskera fue mi lengua materna y paterna. Castellano aprendí en la escuela, y en castellano he escrito toda mi obra excepto dos poemas, uno en latín y otro en vasco.

En marzo de 1938, cuando yo tenía cuatro años y estando mi madre embarazada del octavo hijo, que nacería en agosto, mi padre murió de peritonitis por la patada que le dio un mulo. Esto agravó las estrecheces normales provocadas por la guerra y la posguerra.

Sin cumplir los once años, en 1944, ingresé en Pamplona en el seminario de los paúles, donde conocí, entre otros, a Jesús Górriz. Creo que en el seminario de los paúles se pagaba menos que en el diocesano, pero el hambre y el frío eran muy semejantes. En otro verso del “Retrato de mi madre” confesé que, por la hambre viva que allí pasábamos, alguna vez comí cáscaras de naranja.

En los paúles, desde la mañana temprano hasta la hora de dormir, salvo los ratos de las comidas y algún recreo, nos dedicábamos a estudiar: se alternaban las clases con los periodos de estudio. Y no podíamos perder el tiempo con distracciones, porque al que no aprobaba no le era posible continuar. También hacíamos deporte: dábamos grandes paseos, fundamentalmente por el extrarradio de la ciudad para no mezclarnos con el mundanal ruido, y jugábamos a fútbol en los ratos de descanso. La disciplina era muy estricta. Muestra de ello es que, en principio, solamente se podía hablar en los recreos.

Los estudios no eran oficiales, no nos proporcionaban un título que nos permitiese buscar otro empleo: o nos convertíamos en sacerdotes paúles, o nada. Bueno, tanto como nada no: si lo dejábamos antes de ordenarnos volvíamos al mundo con una aceptable formación en humanidades.

El despertar de la vocación literaria en muchos alumnos se debe en parte a algunos profesores. Entre ellos recuerdo por ejemplo a Javier Mauleón. Elegían con buen tino las lecturas de clase: Lorca, Gerardo Diego, Alberti, Pemán, Juan Ramón, Azorín... Además en el seminario dedicábamos muchas horas a redactar: todos los días ejercicios y ejercicios de composición en latín y en castellano.

En 1950, a los 17 años, cuando concluí los estudios en el seminario de Pamplona, pasé al de Limpias. Por una parte, los cursos superiores exigían mayor esfuerzo intelectual y dedicación. Por otra, esta marcha a Santander supuso no ver a mi familia con la frecuencia de antes: del colegio sólo íbamos a casa en vacaciones de verano. En Limpias permanecí entre 1950 y 1952, hasta los 19 años. Sucedió algo curioso, quizá decisivo: yo escribí un poema a mi madre, y el padre Luis Bacaicoa le puso música, fue como darle un visto bueno especial, y propinarme a mí el espaldarazo definitivo hacia el mundo de la palabra escrita.

De Santander íbamos a Madrid, donde estuve entre 1952 y 1955. Aunque había empezado los estudios de teología en Cuenca, a los 22 años tomé la decisión de no ordenarme sacerdote. En aquellos momentos de alguna manera me sentía derrotado, no era fácil volver. Era consciente, por ejemplo, de que para mi madre iba a ser un gran disgusto. En ese poema, “Retrato de mi madre”, hay un verso -“ni cuando vine de hombre con los brazos caídos junto a ella”- que recoge aquella imagen de mí mismo

Al abandonar el seminario tuve que cumplir el Servicio Militar. Era 1956, en Hortaleza, Sanidad.

Ya de vuelta en Navarra en 1957, mi primer empleo fue guarda de parques y jardines en Pamplona. En este año empecé a publicar poemas en la revista Pregón. De guarda de parques y jardines pasé a la industria Penibérica, donde prefería los turnos de noche para dedicar algunos ratos a escribir. Entonces conocí a José Luis Amadoz.

La década de los 60 es importante para la exteriorización, ampliación hacia fuera quiero decir, de mi vida literaria. Hilario Martínez Úbeda nos propuso a Jesús Górriz, a José Luis Amadoz y a mí que lo apoyáramos en la creación de editorial Morea. En 1963 salió la primera obra, Glosas a la ciudad de Ángel María Pascual. De Morea son también mi Corazón escrito (1963) y los Sonetos para no morir (1965). Por aquellos años comienzan las tertulias literarias del café Niza y del club Viana. Y los programas radiofónicos dedicados a la literatura, alguno de los cuales yo conduje,“Invitación a la poesía”, “Papel de primavera”...

Luego vino otro cambio de empleo: dejé Penibérica para trabajar en una librería. En Galería Artiza, entre libros, me encontraba satisfecho. En 1972, en “Edición preparada por Galería Artiza” como se especifica en la obra, se publicó Mujer, azul de cada día.

Al poco, mientras continúan las tertulias y se intensifica la vida cultural en la ciudad, nace Río Arga (número uno en diciembre de 1976), la revista de poesía que ha servido a muchos cuando menos para darse a conocer y para tener los primeros contactos con el mundo de la publicación.

En 1979, cuando se edita Me clavé una agonía, yo debía estar sin empleo. Se cerró Artiza, y trabajé como contable cinco años en una empresa de calzado. Después, el paro. De aquellos tiempos son los poemas de esta obra.

En adelante ya no hubo ningún empleo fijo, pero sí otros libros de versos: primero Milquererte y la Antología de la poesía navarra actual, mi primera antología, aplaudida y criticada, con la que yo quise evidenciar un momento de auge de la vida poética de Navarra. Ese mismo año, 1982, dejé Río Arga. Después leí aún más que antes, por ello más antologías (Homenaje a la madre, Pamplona cantada y contada, Antología del vino y Sonetistas pamploneses), y otros poemarios (A 25 de amor -1987- y Libro de homenajes -1989, Rocamador-).

Tras muchos proyectos, algunos más factibles, otros menos, vimos nacer en 1990 Medialuna Ediciones, que yo dirigía. Lo primero que publicamos en Medialuna fue al mismo tiempo mi última obra de creación, Los ojos de la luz. Aunque también son una cierta creación las antologías (Poemas a Euskal-Herria y De Navarra a Compostela).

Sobre mi obra se han escrito algunas cosas muy bonitas, muy agradables. Según José Mari Romera, “el puente hacia una nueva época lo tendió Ángel Urrutia [un servidor] que escribía unos versos tirando a desarraigados [...], vanguardista a su manera y un clásico también a su manera.
(1) Teodoro González dijo que yo era una permanente invitación a la poesía (2), Juan Colino que amé a Navarra sobre todas las cosas y a la poesía como a mí mismo. (3) Pues sí, mi vida estaba volcada hacia la poesía.

José Hierro considera que los autores contemporáneos lo son de obras completas.
(4) En mi caso parece cierto. En Corazón escrito (editada en 1963 pero donde se recogen poemas compuestos desde 1957 –algunos de ellos publicados en Pregón-) me reencuentro con el exseminarista y cristiano convencido que yo era, y que aún no había asimilado del todo el giro que imprimió a su vida al dejar los paúles. Está también en aquellos poemas el enamorado que comienza a cantar el amor, y hay muchos otros temas que retomaré en las obras siguientes. Y las referencias al color azul, la palabra “milquererte” que en 1982 se convertirá en título de un libro... Por otra parte, si un lector sólo conoce uno de mis poemarios, por ejemplo, si sólo ha leído Milquererte, ¿qué idea tendrá de mi obra? En esos versos encontrará un poeta que canta y cuenta casi sin pudor su vida amorosa, una poesía sensual, erótica....

Según Carlos Murciano “el amor viene a ser como un río que cruza toda la poesía de este navarro.
(5) Pues sí, amor a la esposa, a la madre, a las personas, a la literatura... Y algún mérito tendrá que yo escribiese sobre un amor real y realizado (o realizándose), no de amores platónicos o de amores imposibles y ficticios. Escribir el amor de cada día es más difícil, hay menos tradición literaria.

Pero además del amor también traté otros temas: la vida indisolublemente unida a la muerte, las reflexiones y las dudas sobre la existencia, la rebeldía ante la condición humana, Dios y nuestra relación con él, el arte, la literatura... Poesía agónica, existencial, arraigada. Sin embargo no sólo quejas, también vivencias puntuales: la belleza de una mariposa, la organización de la vida cotidiana, una ciudad, un paisaje...

Es cierto que, en cuanto a la métrica, empecé muy clásico, con romances, tercetos, sonetos..., como si necesitara afianzar y demostrar la técnica, y no puedo negar que sentía una atracción indudable por el soneto. No obstante, y sin dejar las formas clásicas, también me lancé a la polimetría, a los versículos y a la experimentación gráfica (tímida experimentación gráfica si se quiere, la de algunos de mis poemas). Nunca ahorré metáforas, ni adjetivos, ni me asustaron las imágenes surrealistas, y me subyugaban los neologismos (milquererte, urrutiaré, nievedad, semillado, azucenar...). En fin, ¿qué hago monologándome sobre mi obra? Sólo espero que en el futuro alguien de vez en cuando la lea.

___________

(1) ROMERA, J.M.: “Ángel Urrutia del Arga”, en Río Arga, nº.72, 1994, pp.39–38
(2) GONZÁLEZ, T.: “Ángel Urrutia, permanente invitación a la poesía”, en Río Arga, nº.72,
/1994, pp.17–18
(3) COLINA, J.: Sin título, en “Traslapuente”, nº 10, 1994, p.23
(4) HIERRO, J.: “Prólogo”, en IV Premio de Diudadela, Ayuntamiento de Pamplona, 1994, p.13
(5) MURCIANO, C.: “Prefacio”, en “Milquererte”, Barcelona, Rondas, 1982, p.8


B I O G R A F Í A
@Alfonso Pascal Ros, para la revista "Pernía", Barañaín, 17 de noviembre de 2004
@Consuelo Allué, para la revista "Pernía", 17 de Noviembre de 2004
@Revista Literaria Pernía, Nueva Época, 2010. Edita y dirige: Froilán de Lózar


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