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El “Quintado” o “Mes de mayo” o, “Un soldado menos”, un romance popular.


Ahora que comienza un mes espectacular por la viveza de la luz y los colores y fragancias que despiertan las flores y el frescor verde, tras el lluvioso mes de abril que hemos pasado, me ha venido a los recuerdos de cuando estudiaba en la facultad, un romance que escuché por casualidad un día, hace años, de un maravilloso grupo de música tradicional llamado “La Musgaña” en su disco “El diablo cojuelo”. El pasado viernes la temática del programa radiofónico de Julia Otero versaba precisamente sobre el diablo, sin embargo una pieza de estas características (y mira que pusieron composiciones musicales) no apareció, aunque sí en mi mente.

Chema García
Romance del quintado
versión de La Musgaña (Diablo Cojuelo).

Quizá por eso o quizá porque, yo mismo de pequeño, al igual que muchos, cuando correteabas en la calle aprendías por repetición romances que cantabas mientras jugabas y que posteriormente enseñabas para que los cantaran tus hijos. Y así de generación en generación se transmitía un género literario que estaba vivo y que formaba parte del acervo cultural de cada pueblo, de cada aldea cómo un tesoro propio, del que ni siquiera eras consciente o sabías apreciar.

Retomando mi historia inicial, mientras escuchaba “Un soldado menos” de “La Musgaña”, pasó a mi lado mi abuela y me dijo:
-¿Qué escuchas? 
Yo le indiqué que músicas que seguramente no conocía… a lo que ella me sonrió y al darle más alto al volumen empezó a cantar la misma canción pero con unos segundos de antelación respecto al sonido del casette. Yo permanecía con la boca abierta. Abuela ¿pero te la sabes? Mi abuela prorrumpió a reír mientras me narraba cómo era una de las canciones más sonadas de cuando ella era joven en las verbenas de su pueblo-.
El pueblo de mi abuela es uno pequeño, muy cercano a la ciudad de Salamanca, mientras que “La Musgaña” en el disco comentaba que la recopilación de su tradición oral provenía de Cantabria. Ahí comenzó mi interés por este romance de gran belleza y que ha sido cantado por las plazas de medio mundo (incluyendo España, Latinoamérica, Marruecos, y una parte de oriente próximo, gracias a su difusión por los sefardíes).

El género literario del romance parte de la Edad Media y se transmite de forma oral de generación en generación. Juglares, primero,  y ciegos que recitaban romances después, los manuscriben para su difusión y forma de vida hasta el siglo XIX. Es una construcción poética popular que era muy difundida por su éxito, por lo pegadizo de su ritmo y fácil métrica, realizada en 14 versos de ocho sílabas con rima asonante (sólo riman las vocales) en los pares (versos que hacen número par). Relatan hechos históricos (sobre las crónicas de los reinados de Juan II, Alfonso V de Aragón, Reyes Católicos), épicos (cómo los romances de Los Infantes de Lara, El Mío Cid, Bernardo El Carpio o fuera de España, Roncesvalles, Lanzarote, Tristán) o líricos (romance del enamorado y la muerte; romance del prisionero, que tiene en común el mes de mayo, los amores la falta de libertad y algo en general que nos recuerda mucho a él) . En este caso sería un romance lírico qué corresponde a la temática de los soldados que van o regresan de un conflicto bélico.

Quizá el nombre por el que sea más conocido nuestro romance sea el de “El Quintado” cuyo sustantivo hace alusión a las quintas o levas de quintos dónde se reclutaba por obligación a uno de cada 5 mozos, es decir se reclamaba su asistencia a filas a una quinta parte de los hermanos varones o miembros de esa familia de sangre (por eso “quintado” viene de “quinto”) que al cumplir la edad de 17 años, debía servir al país en la guerra de turno y que hoy se ha quedado cómo “rito de paso” a la mayoría de edad y se celebra, sobre todo en los pueblos cómo una gran fiesta.

“Mes de mayo, mes de mayo” otro de los títulos del mismo romance (o de alguna de sus múltiples versiones) se refiere al mes en el que estamos, por eso las flores y los amores son recurrentes en este tipo de composiciones,  como ocurre con el nuestro.

El último título por el que también se le conoce “Un soldado menos” hace alusión a cómo termina el romance y cómo por un soldado tampoco se gana o pierde ninguna guerra, en alusión a que la sociedad ya estaba cansada de innumerables e inservibles guerras que no ayudaban a nadie salvo a cuatro que sacaban beneficio y sin embargo sí dejaba una multitud de familias desechas ante las continuas muertes o ante el regreso de los llamados “tullidos de guerra”que en vez de ayuda solían pasar a ser una carga.

por Nuevo Mester de Juglaria.

En un vistazo rápido se encuentran varias versiones de “El quintado” desde Santoña (Cantabria), Canarias (sobre todo en Gran Canaria). Desde Cádiz (destaca la versión "El romance del soldado" que introduce el mar y el hospital de Cádiz), pasando por Asturias (Amieva), Galicia, Portugal (cómo en Braganza), Soria, La Rioja, Valladolid y dónde yo se lo escuché cantar a mi abuela en Salamanca. El "Quintado" junto a otro romance, Romance de Don Juan, hijo y heredero de los Reyes Católicos y Señor de Salamanca, que desgraciadamente moriría muy joven, tras su boda en 1497, se encuentra recogido en Tetuán por la profesora Weich Sahak. Por lo que gracias a los contactos que aún mantenían los sefardíes recién expulsados en 1492, con sus familiares que aquí quedaron, transmitieron esta cultura oral no sólo por Marruecos, sino también por todo Oriente Próximo. A veces, cómo en Canarias, mezclado o cómo introducción “El Quintado”+“La Aparición”, el tema de "La aparición" es la vuelta o regreso de la amante (o esposa) muerta y que se le aparece al amante o (esposo) y le da una serie de consejos amenazadores sobre algunas cuestiones morales que ha de emprender exponiéndose a grandes penurias y maldiciones si no los lleva a cabo (personalmente a mi me recuerda a “El estudiante de Salamanca” obra romántica del genial José de Espronceda y que tan presente está en la literatura romántica del siglo XIX precisamente al reencumbrar los temas medievales dotados de un toque fantasmal o de ultratumba.

Cómo curiosidad de estos romances, los famosos versos ¿Dónde vas, Alfonso XII, ¿dóndevas? triste de ti, son una adaptación de otros anteriores: ¿Dónde vas triste del conde, dónde vas triste de ti? Voy a ver a mi esposita que hace 7 años que no la vi, y por lo tanto la canción popular no surgió de forma originaria ante la muerte de la reina y esposa de Alfonso XII, María de la Mercedes y Orleans, que moría de unas fiebres tifuidéas 154 días tras su matrimonio y ser investida reina, sino una adaptación posterior de un romance bastante anterior.

Cómo datos técnicos “El quintado” según la recopilación de tradición oral realizada por el Seminario Menéndez Pidal es numerado con el 0176 en el Catálogo General Descriptivo del Romancero Panhispánico publicado por el mismo Seminario. Con este título se encuentran varias versiones en la magnífica página de Suzanne H. Petersen doctora de la Universidad de Washington sobre el Proyecto del Romancero Panhispánico y en el que podéis colaborar si conocéis de algún romance que aún no esté recogido en este estudio.

Los tambores de Marte, el dios de la Guerra que sonaba cuando se llevaban a cabo las levas obligatorias de quintas, el mes de mayo, las flores y los amores se entremezclan con soldados y los géneros literarios que de pequeños, al menos hasta no hace mucho,  se transmitían de padres a hijos en pequeños juegos infantiles que al menos hoy por un día, apreciado lector, vuelven a la vida en la letra del romance:
Ciento y un quintado llevan, todos van para la guerra.
Unos ríen y otros cantan; otros bailan y otros juegan.
Si no es aquel buen soldado, que tan largas son sus penas,
que el día que le casaron, sus bodas fueron sin fiestas.
Ya se acerca el capitán, le dice de esta manera:
- ¿Qué tiene mi buen soldado; qué tiene que no se alegra?
Que el día que me casé me llevaron a la guerra
y he dejado a mi mujer, ni casada ni soltera.
Coge mi caballo blanco y vete en busca de ella,
que con un soldado menos, también se acaba la guerra.

Cuaderno de Chema
De la serie, "La curiosidad hizo sabio al gato".


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Sólo yo. Sólo un sueño.

No hay final
sin comienzo.
No existe
ni la muerte ni el tiempo.

Sólo la vida, desnuda
ante nuestros ojos,
circula y se devanea
como la llama
en un junco,
como una vela
en un río.

Sólo existimos.
Sólo nosotros.
Nosotros mismos.

Paseamos
con miserias
o sin miserias,
entre sonrisas
propias o ajenas.

Somos
preámbulos
sin preámbulos.

No hay prólogos
de otros,
no hay libros
sin vida,
No hay músicas
sin materia,
sólo locura;
no existe una senda
sin árboles
ni una luna cerca.

Sólo ideas como mareas
golpean contra el acantilado.

Para los amigos
no existen los epílogos,
pues no existen los peligros.

Sólo Jasón.
Sólo nosotros.
Nosotros mismos.

Y aunque dicen
que todo es un ciclo
y que reviviremos lo vivido,
no alcanzaremos a comprendernos
ni a amarnos sin ser otros locos,
más ajenos o cercanos,
que nosotros mismos.

Aquellos que nos acompañen
y nos hagan crecer por dentro,
aquellos que crean en el ser humano;
sentirán nuestra huella y reflejarán
su mirada en nuestro espejo.

Simplemente ellos,
sabrán de mi existencia.

Sólo vosotros.
Sólo el rumor del viento.

Sólo tú galoparás por la pradera
como un potro salvaje de otro tiempo.

Sólo yo
puedo recorrer
la locura
en mi camino
y buscar mi tumba
en un entierro.

No habrá finales
sino comienzos...
no habrá extraños,
al nacer un solo llanto.

Sólo tus pasos
y una sombra
que no sabe
quien se interpone
entre la luz que te crea
y su etéreo manto.

Que pergeña
tu vida
con el mayor
de los cariños.

Sólo yo.
Sólo un sueño.


Cuaderno de Chema
De la serie, "La curiosidad hizo sabio al gato".


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¿Tienen sentido algunos oficios poco reconocidos? ¿Valoramos a los blogueros?

  • A veces no se comprende la figura del bloguero o bloguera. Por parte de la sociedad se ve como alguien frikie que busca una notoriedad. Personas que están enganchadas un montón de horas a la red y de las que gustan en sus horas libres ocuparlas en una afición de la que apenas se puede sacar provecho.

En una sociedad tan globalizada, palabra eufemística para no decir deshumanizada, como la actual, se tiende a valorar poco el trabajo del intelecto y, mucho, trabajos como los de quien cobra más y realiza el menor esfuerzo.

Si a eso le añadimos que el consumo desaforado tiende a una cultura del ocio en la que en nuestros ratos libres consumimos más, pagamos más por cosas que apenas tienen valor de verdad. Sin embargo, por seguir esas modas al final nos sentimos más vacíos y más solos, por muchos palos de selfies que compremos para hacernos fotos y más fotos.

Y no me parece mal que se vendan palos de selfies, ni cienes y cienes de productos calificados de “la teletienda”, lo que me parece mal es que no se valoren trabajos y esfuerzos como los del teatro, los del clown (ojo me refiero al mundo del “payaso-mimo” no a los de Los Inmortales con mandoble en ristre), los de artistas callejeros y no tan callejeros que, de siempre, han aportado más a la sociedad que no por ejemplo los show business en relación al mundo deportivo y a los deportistas.

No hablemos ya de la clásica paradoja que se produce cuando alguien (en espacios muy cerrados y reducidos, donde por cierto, suele haber niños pequeños) comienza la protorrea verbal insidiosa e injuriosa de soltar exabruptos hacia los árbitros, hacia los jugadores del equipo contrario y no digamos ya la saña en la jerga para referirse a los hinchas rivales. Y, por supuesto, nos mofamos cuando alguien intenta hacer consciente que eso puede suponer un problema a la larga para nuestra sociedad.

Y luego nos llamamos civilizados y pretendemos poner dos rombos a muchas de las películas que se emiten en televisión por no hablar de series como Juego de Tronos o Vikingos, donde “hay mucha violencia y sexo explícito”. Qué le pregunten a Valderrama, el jugador colombiano del Real Valladolid si cuando el laureado jugador madridista José Miguel González Campo (alias Michel) se propasó en lo que eufemísticamente podríamos llamar en términos musicales “tocata y fuga” como si se tratara de Juan Sebastian Bach.

La única diferencia estriba en que las series y las películas son de ficción y así lo entendemos todos… mientras que los mamporros, persecuciones, insultos y demás intimidaciones no son de ficción… pero quizá eso no le impacte a los niños. Es curioso como muchos padres y abuelos de una cierta edad se escandalizan de que una niña con 16 años pueda abortar sin el consentimiento paterno pero no les parece mal llevar a bebés o a crituras con 10 años a los encierros y correr detrás de los toros en un acto que, cuando menos, pone en riesgo la vida del padre y también la de los niños.

Lo cierto es que todas las sociedades tienen sus dobles morales pero sólo solemos criticar a los pueblos, regiones o países vecinos y no nos ponemos nunca a cuestionar los nuestros. Volviendo al tema inicial, cada vez que avanza el tiempo hay menos blogueros por la blogosfera, al igual que hay menos profesionales que se dedican al mundo del teatro, del arte callejero hacia los que yo desde aquí rompo una lanza.

Supongo que este intento por parte de los que se encuentran en los gobiernos (no sólo nacionales y me da igual de la tendencia política que sean) se pretende cada vez más deseducar a la gente para que no piense, para que sienta encarriladamente cuando tenga que sentir y en la dirección que interese en vez de educar ciudadanos para que haya un mundo mejor. Hay sectores político-sociales donde se ve, sino con buenos ojos, al menos no se manifiesta en sus partidas presupuestarias claras y reales; la ejecución de programas contra la despoblación de los pueblos. Contra la emigración forzada y gratuita para que bajen las listas del paro. No digamos el paro de los jóvenes. No digamos las ayudas sociales. No digamos la preocupación por la salud y por el bienestar de nuestros mayores.

No digamos… podría seguir de forma indefinida… y, aunque probablemente, estas letras no las lean muchas personas, las que lo hagáis habréis hecho un ejercicio de reflexión, de puesta en valor de alguien que escribe con plena libertad, según le dicte su conciencia, sobre todo porque no le debe nada a nadie, porque no tiene un amo a quien servir ni un diablo a quien encomendar su paga.

Y los que escribimos de esta manera somos blogueros y blogueras, algunos tienen muchísimo éxito y seguimiento, y debido a su trabajo y esfuerzo consiguen vivir de ello día a día y tienen un mérito excepcional. Muchos otros sólo lo hacemos por pura satisfacción personal, porque algo nos conduce a no callarnos, a no dejar dentro de nosotros algunas de las cuestiones que vemos, puedan llegar a producir una úlcera, y como un mensaje en una botella; arrojamos a un estanque de datos por agua y de redes por cable donde la información pueda llegar a todos.

No se trata de buscar una notoriedad, ni de rellenar el espacio del corazoncito que todos llevamos dentro y que a veces se convierte en ego, rotundamente no. Se trata de realizar con palabras fotografías de la realidad, de la cocina, de los deportes, de la sociedad, pero desde la libertad de expresión y de conciencia procurando respetar a los demás para poder opinar y convivir con formación, pero también exponiendo con claridad lo que cada uno piensa y siendo críticos, empezando por nosotros mismos.

Si se buscara una notoriedad, un ego volador no identificado, prácticamente habría sólo blogs que hablaran de fútbol, o de crónicas de sociedad, pero la realidad es que a poco que uno hurgue en internet se dará cuenta que hay de todo y para todos.

Por lo tanto, cada lunes se seguirá hablando por la mañana de las rivalidades deportivas enconadas bajo las que se camuflan en los campos todo tipo de violencia verbal y física gratuita aculturando en valores a los más pequeños y sólo unos pocos seguirán leyendo reflexiones como esta, pero eso no quiere decir que se más verdad la de ellos que la mía, ni la mía que la de ellos.

Lo que está claro es que la figura de los blogueros y de las blogueras seguirá estando infravalorada incluso aunque nos pique la curiosidad de algún dato o conocimiento puntual para el que exigiremos que algún frikie haya dedicado ya no unas horas, sino parte de su vida al conocimiento en particular de lo que nos interese, sea una receta de cocina, un dato histórico, cultural, o quién es o qué hizo fulanito o menganito.

Y que nos lo exponga, ya no como un profesor, sino con un lenguaje claro, accesible, haga una labor de divulgación y a la vez de rigor casi científico. Incluso hasta nos caerá bien ese frikie que nos habrá alegrado la tarde. Al igual que nos caerá fenomenal ese actor de teatro, ese poeta-rapsoda, ese artista callejero… no obstante seguiremos sin hacer nada para que se mantengan y casi nos dará igual que desaparezcan como ya están desapareciendo oficios en los pueblos… pero como dice un poema irlandés medieval, no nos acordaremos de plantar y cuidar a los árboles hasta que no nos quedemos sin madera.

Ahora que aún estamos a tiempo acordémonos de todos ellos y valoremos aunque sea con una sonrisa, con un aplauso, con un acudir a sus funciones, a sus galas, a sus calles, y echemos una moneda a quien pensemos que se la merezca y aplaudamos fuerte por todos ellos. Valoremos pues a todos los que se esfuerzan por que la sociedad siga siendo más humana y menos globalizada.

Cuaderno de Chema
De la serie, "La curiosidad hizo sabio al gato".

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La montaña en nuestros días

  • Resulta difícil acercarnos a la "cultura rural". Quizá porque quienes están inmersos en ella y son un agente activo que socializa, y recibe, y emite rasgos distintivos de la misma, la considera parte de sí, de su mundo, y la tiene tan interiorizada que no permite a "otros" y menos a los "urbanitas", que le digan qué tiene que pensar o sentir, cuando tantas veces se le ha cuestionado desde "aquellos" que devoran los productos que tanto mima, y tanto trabajo, tiempo y esfuerzo le ha costado obtener, aún a costa de sus "no vacaciones", de sus "exiguos descansos", de sus "casi ausentes relaciones sociales que no sean con un entorno que tan de cerca y bien conoce".



Quizá porque los que no vivimos inmersos en esa forma de vida, nos dejamos casi siempre llevar por los prejuicios de quienes la minusvaloran y además tachan peyorativamente de "popular" "ignorante" y otros apelativos peores.

Lo cierto es que al llevar eso a cabo estamos idealizando  la cultura de una sociedad post-industrial e idealizada (cuando la que es un "constructo" y la "rara" e "ignorante" muchas veces es precisamente la post-industrial y no la otra que durante miles de años nos ha permitido llegar donde estamos, aún a costa de "triturar" el campo y "cargarnos" una forma de vida sin la cual careceríamos de la herramienta más básica y primaria: Nuestra alimentación).

Hay otras disciplinas científicas que abordan el estudio del comportamiento humano desde otras premisas, pero la antropología precisamente no busca el conocimiento objetivo de lo que ha ocurrido en esa comunidad de seres humanos, sino cómo lo han vivido sus individuos cómo tales o cómo grupo. Es decir busca conocer no los hechos que fueron importantes sino qué parte o cómo se produce la interrelación social y económica o mágico-religiosa entre los mismos para que tenga tanta importancia.

Por lo tanto no trata de discernir entre los hechos y la realidad, sino de comprender el funcionamiento de la realidad subjetiva del "nosotros" y cómo se refuerzan las relaciones frente al "ellos" que no forman parte de nuestro grupo.

Evidentemente los planteamientos teóricos y metodológicos son muy diferentes dependiendo de los investigadores que los lleven a cabo. Si tenemos todo esto presente y si a mayores le unimos la propia duda existencial de ¿quién es un analfabeto?.  Probablemente si dejamos a un "urbanita" o persona de ciudad sin luz ni energía durante un invierno en una zona de montaña, esa persona no sobreviviría pues no conoce ni el entorno, no sabe plantar, cultivar, recoger, cuidar de los animales, echará en falta los supermercados y esa multitud de electrodomésticos y aparatos tecnológicos de los que parece que sin ellos el ser humano no llega  a lo que Maslow denominó autorrealización. Por lo tanto hay muchos tipos de conocimiento y "lo superflúo" en ocasiones cambia y el objeto de las burlas se puede convertir en el sujeto que las emite.

Además la historia lo que sí nos muestra, a poca perspectiva con la que la observemos (y tampoco hay que caer en el debate clásico de Oswald Spengler yArnold Toynbee sobre si las civilizaciones siguen unos ciclos que se repiten en la historia y si nuestra mal llamada "Civilización Occidental" pueda escapar o no a ellos) es el cambio y alternativa que se producen entre el campo y las ciudades. Produciéndose un desarrollo de los primeros para alternar con una caída y desarrollo posterior de los segundos y así constantemente ante sucesivas "crisis", ante la mirada impasible de esos habitantes de la montaña, forjados por el sol y el frío, por la intemperie y lo rudo de una vida que también otorga alegrías y sentimientos cómo a cualquier ser humano.

Por lo tanto las montañas y sus gentes, no son ajenas a las modas, a los cambios, a la minería, al desarrollo expansivo en apenas decenios y a la pérdida de todo aquello con lo que con tanto ahínco se amó y de lo que tanto cuenta desprenderse tras su pérdida y abandono.

Que determinados seres humanos sean más callados no quiere decir que no hayan sufrido impasibles, sino que su carácter les ha enseñado a luchar, a aguantar y a levantarse de nuevo pues ante la nieve y la soledad de nada sirve quejarse.

Estoy convencido, aunque no llegó un año el que yo mismo me crié en una zona de alta montaña, de que somos nosotros los que tenemos que aprender mucho aún de esas gentes de la montaña y no ellos de nosotros y más en tiempos de crisis en las que antes o después las ciudades se transforman y son las montañas y el campo los que albergan una cultura rural de la que nunca podemos ni debemos dejar a un lado.

Cuaderno de Chema
De la serie, "La curiosidad hizo sabio al gato".

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Carta al desuso, al olvido. A mi cercana muerte. A un árbol… con tres heridas vengo.




Estimada cercana muerte o a quien por algún casual me lea.


Como escribió el poeta del pueblo, con tres heridas vengo. La de la vida, la del amor, la de la muerte... Y aunque parezca mentira y en pleno siglo XXI, vengo a abandonar este mundo de la cruel voluntad del ser humano. Condenado a muerte me hallo en la cuna de los árboles, en el África que tanto quiero. Mi delito haber confiado en los hombres y mi pecado no haber seguido una religión con fervor para en estos momentos sentirme algo más reconfortado.

La realidad le saca a uno de la vida, y le devuelve a los cementerios poblados de intrahistorias valientes, de verdades a medias que jamás verán la luz. Mientras, las plazas de los pueblos se llenan en los países ricos de tecnología con la que atontar a los niños y, en los países pobres, ropas nuevas y falsas sonrisas para fomentar la competitividad y el ansia por valores cada vez menos colectivos. De domingos soleados, de candorosas y escondidas sábanas donde bregar con la política, el hambre, la ambición y hasta con la familia.

La herida de la vida la traigo, aunque conseguí plantar muchos árboles y criar animales, también sentí morir a varios, incluyendo a algunos seres humanos. Cuando alguien te dedica su involuntaria última mirada algo imborrable se te clava en el alma. Una huida que te persigue ya hasta momentos como éste en el que te vienen recuerdos mezclados con ganas de vomitar  y que alguien te despierte y te saque de este territorio nauseabundo donde el olor es insoportable. Donde el pecho te va a estallar porque el corazón pesa más que la vida.

La herida del amor la traigo porque varias veces en mi juventud no fui correspondido, en mi madurez y en mi vejez ya no podré amar más. Van a cortar mis alas. Si quien lea estas letras vuelve a escuchar un disparo… que se acuerde de mí y de cómo tantas y tantas veces ha sido derrotada la justicia por el hombre.

La herida de la muerte la traigo en el sonido de cada noche, en el deambular de las botas de los guardias, en el cadalso que me persigue en cada sueño. Gélido sonido del viento cuando oscurece. Gritos de mis compañeros de celda cuando preguntan el por qué entre lágrimas tras ser compelidos a rastras hacia un viaje sin retorno.

Si ves un árbol, acuérdate de quien lo plantó y valora que durante años ha sobrevivido, a pesar de los peligros de la naturaleza, incluyendo la amenaza del ser humano.

Si ves un árbol acuérdate cómo detrás hay una historia del tiempo, cada ser que ha interactuado con él. Cada pájaro que lo ha sobrevolado hasta hacer de él su abrigo y guiándose por la forma de sus ramas y su copa ha alimentado a sus crías y buscado en sus frutos materia para mantener a su progenie.

Si ves un árbol acuérdate de alguien que como yo los amaba tanto.

Sólo me consuela saber que con mis restos, aunque se los echen a los perros o a los cerdos, los acabarán defecando y con ellos, abonarán el campo.

Y por lo tanto muero tranquilo al saber que tras venir con tres heridas algún día daré de comer a un bosque y con mi fuerza medrará dinámico  y vigoroso para mantener en pie a multitud de criaturas.

Con mi fallecimiento sanará la herida de la vida, la de la muerte y la del amor.

Por eso Thánatos, aunque te siento cercana y me deslumbra el brillo de tu guadaña, nunca podrás arrebatarme  lo que un hombre puede hacer por un árbol.

Cuaderno de Chema
De la serie, "La curiosidad hizo sabio al gato".

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Insultamos a quien no debemos


  • Es bastante curiosa la utilización de los insultos en las sociedades actuales de habla española. Aquellos que nos salen solos ante un hecho rápido, injusto, con mala intención por parte de la otra persona y que debemos concentrar en una o muy pocas palabras; serán todos ofensivos para colectivos minoritarios de los que no tienen ninguna culpa ni responsabilidad pero que echamos en sus espaldas todo lo malo de nuestras acciones cotidianas.




Y sino hagan la prueba, imaginen que están a punto de cruzar un paso de cebra, perfectamente señalizado y actuando correctamente y en ese momento un coche a toda velocidad irrumpe y está a punto de atropellarles. La reacción mayoritaria es girar el cuerpo hacia la estela del automóvil y apretando los dientes soltar un improperio… pero ¿Cuál sería? “Subnormal”, “Idiota”, “Impotente”, “Zorra”, “Gilipollas”, “Hijo de puta”, “Jue’puta”  ¿Pero qué han hecho realmente esos colectivos de personas o animales para que de tan mala manera utilicemos su nombre? Realmente nada… entonces ¿Por qué los utilizamos como chivos expiatorios de todos nuestros males perentorios cuándo nos acaece algo malo y repentino? Son los colectivos marginales o peor vistos y qué tememos por ignorancia o por mala fe, por estereotipos los que fundamentan el blanco de los apelativos para insultar a alguien. ¿Actuamos bien acaso cuando utilizamos oprobios que se ceban con estos colectivos para desahogarnos en semejantes situaciones? Es decir ¿insultamos a quien debemos?

Lo mismo ocurre, como explicaba magníficamente Alexis Valdés en un monólogo, donde todo lo malo recibe el apelativo peyorativo de “negro”. “Humor negro”, ”día negro”, ”alma negra”, “negro porvenir”, “mercado negro”, “cine negro”, “beso negro”, hasta el dinero si es “negro” es malo… y no digamos lo peor y más destructivo conocido un “agujero negro”. Si hasta el s. XVI cualquier persona negra para la Iglesia no tenía alma y si uno echa un vistazo a las estadísticas históricas sobre la esclavitud entre África y el Caribe u observa las pinturas románicas verá como hasta el rey Baltasar de los Reyes Magos era blanco y no negro. Podemos inferir que el contexto socio-cultural en el que se generan los improperios va a ser fundamental para la creación del mismo. Otro caso es hasta cuándo pueden y deben seguir dando vueltas y rulando tantos y tantos oprobios con un base cultural tan errónea e injusta.


Aunque los insultos sean una práctica social desaprobada y rechazada. No vale con engañarnos a nosotros mismos con argumentos pueriles. Con sólo la represión, pensando en no volver a decir palabras malsonantes o soeces, puesto que en determinados momentos nuestra condición humana nos obliga a comunicarnos y a soltar por nuestra boquita una ristra de vocablos muy específicos y que deben cumplir una función social e individual. Los insultos no se pueden quitar de nuestro vocabulario. Sólo se pueden sustituir unos por otros y con práctica, pero quien pretenda eludirlos totalmente se engaña o simplemente quiere quedar bien delante de otros.

Por mucho que a los niños en su proceso de socialización, tanto primaria como secundaria, se reprima y categóricamente trate de cortarse de raíz en sus inicios (la doble moral que toda sociedad posee) el hecho que se produce en sí, es una jocosa hilaridad al escuchar a un retoño emitir con soltura semejantes exabruptos. La consecuencia que se produce es la contraria a la deseada y, quien aprende la lengua española, tanto sea como lengua materna o secundaria (y sino observar cómo cualquier extranjero lo primero que aprende charlando en un idioma son los insultos) los interioriza rápidamente como una forma de expresión fecunda a la hora de poder comunicarse.

Para que exista un vituperio, debe haber intencionalidad en el emisor de hacer daño concentrado en una o pocas palabras emitidas con fuerza y animadversión, pero también debe darse de manera ineludible en el receptor la sensación de sentirse lastimado. Y quizá aquí se da la peor parte, puesto que significa por parte de todos esos colectivos, empezando por las madres y acabando por las prostitutas o disminuidos de cualquier condición o clase que tienen asumido e interiorizado el rol de tener que sufrir y aguantar semejante escarnio público cada vez que alguien hace uso de un insulto en esas circunstancias, es una manera de legitimar y que se consolide y se mantenga en la sociedad el machismo y la condición sumisa de madres y mujeres; la marginalidad a la que muchas veces se ven abocados minusválidos, inmigrantes, colectivos LGTB´S.

¿Por qué no hacemos nada para evitar que eso siga así años y años?

Hace algún tiempo el jugador búlgaro del Barcelona Hristo Stoichkov ejecutaba los insultos a la perfección y había pasado por varios países y aprendido varios idiomas pero al árbitro o a sus contrincantes siempre les insultaba en castellano. Y es en este hecho donde adquiere su significación el lenguaje y para que se dé tiene que existir previamente un contexto social y cultural, una base ética convencional (con un origen más o menos reciente) admitido por casi todos y por casi todas como algo real y trémulamente ofensivo.
Por aquello del doble sentido, es curioso como desde sus comienzos el quizá utilizado como peor insulto en lengua castellana “Hijo de puta” en todos los tiempos de la misma, también tenía el sentido encomiástico y adulador. Ya en El Quijote Sancho aclara:

-Digo -respondió Sancho- que confieso que no es deshonra llamar hijo de puta a nadie, cuando cae debajo del entendimiento de alabarle.

Como muy apropiadamente nos muestra la Wikipedia en un estudio Paralelos y Meridianos  de Guillermo Sheridan sobre El Quijote para explicarlo dentro del contexto social y cultural de la época “Hijo de puta” sería un insulto poliédrico que afectaría a varias facetas. La primera se trataría de “El que no es procreado de legítimo matrimonio”. La segunda “se insulta a la madre [por puta] y al padre [por permitir ser puta a su mujer] (...) es además un insulto gerundial, pues el hijo de puta lo fue al nacer, sigue siéndolo en el presente y lo será aún en el futuro (...) Un hijo de puta lo es a perpetuidad. Yo añadiría además que se llama cornudo al padre, puesto que si la madre yace con otro hombre por dinero o no… O lo que es lo mismo una mala persona.

Ya en las Españas del Lazarillo de Tormes o en las del Buscón de Quevedo se deja claro la importancia del nacimiento de cuna noble y la tan habitual figura del Hidalgo o Fidalgo. Y de cómo en tiempos de escasez y penuria se busca el aparentar, la exención de impuestos y gozar de una vida que socialmente es considerada como “por encima de tus posibilidades” por parte de los pudientes y como “el sueño español” de los siglos XVI al XIX pasa por ser noble. La Hidalguía aunque surgió con la Reconquista allá por el siglo X para premiar a quienes ayudaban a los reyes en sus luchas, consistía en un título que otorgaba el monarca con ciertos privilegios.

Hidalgo apócope de Hi(jo)d(e)algo se otorgaba por ser hijo de algo o de alguien [respetado o de noble cuna] aunque no tuvieran muchos bienes. Podían ser de sangre o por que los monarcas le habían concedido ese título, con el que en cualquier caso no pagaban impuestos. En el siglo XVIII en Asturias llegaron a ser el 80% de la población, en Cantabria el 90% y en Vizcaya todos los que nacían eran considerados Hidalgos (origen de los fueros que aún hoy perviven en la actualidad). Lo cierto es que incluso en el siglo XIX la burguesía se ennoblece y la nobleza se aburguesa perpetuándose y extendiéndose el apelativo como insulto por doquier.

Por todo ello no nos sorprende que durante tantos años y con tanto fervor se haya utilizado como el peor de los insultos meterse con el origen desconocido de la familia de uno o de una. Más si atendemos al papel casi sumiso y sin personalidad que tanto por entonces como hasta hace escasos años otorgaba la sociedad a la mujer. No será hasta la Constitución de 1978 en su artículo 39.2 en la que los poderes públicos aseguren la protección integral de los hijos, iguales estos ante la ley con independencia de su filiación, y de las madres, cualquiera que sea su estado civil y en el artículo 39.3 Los padres deben prestar asistencia de todo orden a sus hijos habidos dentro o fuera del matrimonio, durante su minoría de edad y en los demás casos en los que legalmente proceda. Y aunque el artículo 39 tenga la misma protección que el 47 el derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada, supuso un gran avance social para el reconocimiento de los derechos de todos.

De la misma manera que hasta hace muy poco todos aprendimos de pequeños valores culturales en los cuentos tradicionales donde la Cenicienta debe esperar a que un príncipe la rescate de su desgracia, o la Bella durmiente (el colmo de la sumisión) dormida durante años incluso esperando a que un príncipe (eso sí por supuesto también de noble cuna y nada de un Hidalgo cualquiera de tres al cuarto sino un auténtico heredero a la corona) la despierte.

El insulto utiliza para sus campos semánticos a la sexualidad, a los progenitores, a la apariencia, a las discapacidades físicas y mentales, a las minorías que se consideran marginales y con las que la sociedad se ceba y se recrea. Quizá sea muy atrevido por mi parte intentar cambiar la manera de agraviar al otro cuando en el “habla” se necesite pero lo que sí podemos es a nivel personal generar otros insultos y tratar de utilizarlos sustituyendo los clásicos para así socializar en valores, al menos a niños y a extranjeros, para que algún día desaparezca de nuestro vocabulario definitivamente la denigración que supone para cualquier madre, mujer o prostituta que alguien se acuerde de ella en esos términos.

La riqueza de nuestro idioma nos lleva a una ingeniosa forma de crear insultos de manera automática, simplemente eligiendo la tercera persona de singular del presente de indicativo de un verbo y un sustantivo detrás al que se adhiere formando dos palabras en una. Así es como se crearon los ya míticos “abrazafarolas”, “correveydiles”, “chupacuartos”, etcétera. Y es una bonita y a la par original forma de crear con ingenio un insulto para la ocasión sin tener que acudir a la sexualidad, ni a denigrar colectivos minoritarios y malconsiderados marginales.

Por supuesto que todos tenemos la libertad de elegir nuestros insultos con las limitaciones del código penal, eso sí, que considera que “Hijo de puta” puede ser delito o falta dependiendo de lo que interprete el Juez. Pero también tenemos la obligación de conocer o cuando menos que seamos conscientes de toda la carga social y cultural que conlleva seguir insultando a quien no debemos.

Cuaderno de Chema
De la serie, "La curiosidad hizo sabio al gato".


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Recogida de castañas

  • Dicen que las investigaciones producen sus efectos y que antes o después aparecen los resultados. Dicen que los árboles no se plantan, ni se cuidan solos y que después con paciencia recogen sus frutos.




Es precisamente como los castañicultores esperan hasta recoger kilos y kilos del ansiado rendimiento que tantos usos alimenticios posee puesto que se puede comer cruda, asada, hacerla pasta, harina, pastel, y hay hasta licor e incluso miel de castañas.

A pesar de que los resultados palpables de las investigaciones de la Justicia lleguen tarde, muy tarde; cuando aparecen nos aportan un hálito de esperanza. De confiar en la diosa de la venda en los ojos y que antes, o después, muchos que se lo merecen morderán el polvo que se genera entre las rejas.


Y no me refiero a los “robagallinas” a los que parece ser estuvo básicamente dedicado tanto la Ley de Enjuiciamiento Criminal como los Códigos Penales que ha habido desde sus comienzos. Tampoco me refiero a cualquier ciudadano que por alguna situación kafkiana más o menos imprevista acabe en algún proceso ingresando en prisión, sino a los que han campado a sus anchas con tarjeta o gasto de representación adueñándose a gran escala de lo ajeno con total impunidad.



Cuando los poderes fácticos se confabulan desde la sombra, durante años y años, para que el peso de la Ley caiga sobre el que roba para comer y no sobre el que nos roba a todos para que no comamos ninguno... Cuando aumentan un 24% los millonarios (considerados los propietarios de más de unos 39 millones de euros) sólo en el último año y tarde en bajar el paro poco más de un 1% desde 2011 a 2014. Supone que pase quien pase por el poder no cambia el statu quo de los de arriba y mucho menos de los cada vez más “fuera del sistema”...
Cuando tenemos que acudir a nuestros vecinos europeos del norte para que obliguen a nuestros gobernantes a ejecutar lo que ellos no se atreven (como tantas y tantas sentencias de David contra Goliath frente a la triada capitolina de Constructores-Políticos-Bancarios)... Cuando los del sur nos piden ayuda a gritos en forma de intentos masivos de entrada... Cuando los de al lado se han quedado sin nada y lo único que nos importa es no acabar como ellos... 


Lo que parece funcionar es el trabajo lento e impasible de la hormiga que trabaja para la Justicia.


Más de diez veces la Tierra dando una vuelta completa al sol, desde que empezó a instruirse el caso Fabra en la Comunidad Valenciana y, que si no llega el indulto va a acabar con el presunto (hasta que no haya sentencia firme sigue siendo presunto) culpable en la cárcel. Tantos y tantos casos de corrupción ya era hora de que llegara la recogida de las castañas. Que parece… por fin va a llegar. Porque hasta ahora ¿Cuántos señoritos y señoritas han sido condenados por altos casos de corrupción? ¿Y de éstos, cuántos han entrado de forma real en la cárcel? Muy pocos en comparación con los sucesos acaecidos.


Y es que, aunque “castaña” sea una palabra bastante polisémica en nuestro lenguaje, va desde, recibir un cachete, cogerse una borrachera, hasta darse un leñazo como un piano, o ser una persona tremendamente aburrida. Pues bien, tantos y tantos consejeros de las entonces Cajas de Ahorros y Monte de Piedad, que han dilapidado con la ayuda y aquiescencia de los políticos profesionales que los pusieron en sus cargos, los ahorros de millones y millones de personas bien pueden recibir el apelativo de “castañas” y ahora en este tiempo llega su recogida.


Con mucho tesón y con una falta de medios y de sueldo acordes a los resultados que acaecen a la sociedad entera. Pues el resultado de su labor ahorra muchísimos millones a las arcas públicas y privadas. Y sin embargo, nadie parece darse cuenta, ni valorar, ni aportar en los presupuestos las partidas necesarias para modernizar y dotar de pleno significado a cuantos luchan por acabar con la corrupción y las soflamas de las que tanto adolece la sociedad. Ya lo decían en The Wire, la serie televisiva de culto norteamericana, hay que seguir el rastro del dinero y ver donde acaba…


Sin embargo, tanto aquí como allí, se enfrentan a un sinfín de trabas, que sortean entre decisiones políticas y zascandiles recolocados a dedo para meter palos entre las ruedas, es muy difícil que el carro de Ben-hur pueda ni siquiera acabar la carrera. Pero en ocasiones acaba socavando desde dentro un gran árbol de la familia de las fagáceas. De tronco ancho, copa espesa, color verde intenso, y por fruto una nuez parda, escondida en un estuche con pinchos, del que se saca un fruto blanco que durante largas y numerosas generaciones (si hacemos caso a las palabras de Estrabón más de 2000 años) se ha recogido de forma tradicional por este tiempo. Verde y blanco como Bankia, negro como sus tarjetas y ojalá preferentistas y ahorradores puedan recuperar parte de lo “amasado”, de lo conquistado “al hurgue”, de lo afanado sin reparo.


Eso sí, ese fruto siempre cuando se come deja un regusto amargo si comes poco y si comes mucho un largo ardor de estómago. Y es que las castañas, aparte de difíciles de coger directamente del árbol (o con las manos en la masa), también les ocurre que al igual que le pasaba al caballo de Atila por donde pisaba no volvía a crecer la hierba, pues aquí salvo que llegue algún Goirogolzarri de turno, ocurre lo mismo.


Entre finales de octubre y primeros de noviembre hay muchos lugares de la península donde se recogen castañas. Fiestas con solera, magostus, castañadas, recogidas y asadas se celebran juntándose ante una lumbre y compartiendo historias, música o esa cultura popular que tanto posee de cultura y que tan poco valorada es a veces por los repeinados de trajes caros y coches de empresa, por los súbditos del dinero ajeno, por aquellos que siguen haciéndonos creer que son casos puntuales y excepciones que confirman la regla de la honradez de la política y sus relaciones con la banca y la empresa. ¡Sigamos con la tradición recogiendo castañas!


Mientras no se haga responsable a los partidos políticos, como responsables subsidiarios de las decisiones tomadas por algunos de sus miembros y tengan que acarrear multas y resarcimientos a los estafados por semejantes robos y tropelías con patrimonio de los propios partidos políticos y por supuesto de sus responsables e incluso de sus militantes si procediera...


Mientras no se pongan medios reales para combatir semejantes casos, ni inspectores suficientes, ni medios humanos y materiales para destaponar la justicia, en vez de marear la perdiz con debates más morales que éticos, que nos dividan de manera diametralmente opuesta, para mantener abobados a los ciudadanos-corderos de forma interesada para aumentar la polémica y dejar a un lado estos verdaderos problemas endémicos de nuestra Administración de Justicia, no se pondrá remedio.


Mientras el Notario Mayor del Reino no sea de forma verdadera y auténtica el Defensor del Pueblo (o a éste se le tenga atado de pies y manos), habrá que convertir en héroes y reconocer semejante gesta (casi tan grande como la del Cid para entendernos) a aquellos que se juegan su vida sin llegar a mil euros al mes para ver tantas y tantas carpetas apiladas de situaciones humanas que esperan a que se dirima su caso.


Tendremos que escuchar cada día como se ríen en nuestra cara de “ciudadanos” puesto que ya no pueden llamarnos “súbditos” aunque en algunas cuestiones poco ha cambiado desde aquellas situaciones que generaron e inspiraron la Marsellesa el himno de nuestros gabachos vecinos. Aquella marcha desde Marsella hasta París en 1789 para luchar contra los privilegios de unos pocos que amasaban grandes fortunas y no permitían apenas una comida caliente a los hijos de los demás, puesto que en el coto de los ciervos sólo podía cazar la familia real o sus consentidos. Entonces consiguieron que se acabara con los “súbditos”, sin embargo, hoy pocos son los “ciudadanos” honrados y muchas las castañas que esperan en los árboles a ser recogidas.


Cuaderno de Chema
De la serie, "La curiosidad hizo sabio al gato".


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En estos días en los que vivir es un arte…



En estos días en los que vivir es un arte como cantaban los "Celtas Cortos" nos damos cuenta cómo, casi siempre, que todo cambia para que nada cambie demasiado. Vivir nunca ha sido fácil.



Miles de personas se suicidan cada día con toda la sociedad, casi al completo, dándoles la espalda. En los últimos 45 años las tasas de suicidio han aumentado en un 60% a nivel mundial. Casi un millón al año. Una muerte cada 40 segundos. Y los intentos de suicidio son 20 veces más . Y precisamente es con los que sobreviven a estos últimos con los que se puede interactuar. Pero por no dedicar los suficientes medios y presupuestos para reducir ese gran problema e ignorándolo, no nos damos cuenta que nos afecta a todos y que cada día va en aumento en todo el mundo.

Con el resto de la población ocurre desde tiempos inmemoriales un carroñeo para poder sobrevivir, cuando nuestros “tatata… rabuelos” robaban algún despojo a las hienas para hacerse con algo de carne fresca allá por el Pleistoceno. La situación actual de “crisis” que domina el mundo globalizado y buena parte del emergente con hileras de personas rebuscando en los contenedores-estercoleros lo ha modernizado. Convertido en “carroñeo urbano” y es a otras hienas que se alimentan del soma que los “mass media” ofrecen, a las que se hurga en sus basuras. 

También se ha pasado por épocas de gloria y alabanza hacia unos pocos dirigentes en los que residían las mejores condiciones de vida, pero sin embargo quienes no pertenecían a esas élites su modus vivendi resultaba de lo más duro. Como se puede achacar a cualquier Imperio, cacique o dictador que haya habido en la Historia. 

Ha sido precisamente en esas épocas, intermedias entre Imperios, esos cambios convulsos cuando ha surgido y resurgido la bandera de la mejora de las condiciones del pueblo, aunque fuera “todo para el pueblo, y en nombre del pueblo, pero sin el pueblo” como ocurría en los tiempos de la Ilustración. 

Más bien se convertía en ese dicho popular que escuché muchas veces de los labios de mi abuela diciendo: “Come con el guarda, vive con el guarda, duerme con el guarda… y cuando puedas líbrate del guarda”. Así se crearon a sí mismos, y por desgracia siguen surgiendo cada día, muchos dirigentes que endiosados a ojos de los pueblos, por sus propios sistemas de propaganda y de represión; siguen subyugando a una mayoría que simplemente pretende salir adelante con lo que buenamente puede. 

No hay que mirar a otro tiempo. Al de las postguerras y “el hambre”, los “Tiempos de Silencio”, los “Santos Inocentes”, las “Colmenas” y los “Pascual Duarte”. Siguen vigentes viviéndose hoy en día y en muchas partes del mundo y en tu propia esquina y sino, observa un contenedor durante horas, te sorprenderás de cuantas personas se acercan a husmearlo. Aunque no se hable de ello, no dejan de existir por eso, dichas situaciones. 

Quizá si nos atenemos a las estadísticas y a la historia económica llegaríamos al sorprendente resultado siguiente: “Nunca se ha vivido tan bien como en este momento” como comentaba en sus escritos el economista austríaco Ludwig Von Mises hace no tantos años. Pero por paradójico que resulte no podemos contentarnos con dar el visto bueno a estas reflexiones para caer en los postulados de Milton Freeman y por seductores o lógicos que nos parezcan sus teorías dejar de denunciar que podían ser mejores aún y desde hace ya mucho tiempo, no para todos pero sí para quien más lo necesita a costa de quien ahora más lo disfruta.

No es un alarde de optimismo, o una defensa de los planteamientos políticos, y mucho menos de su aplicación práctica socio-económica de quien actualmente ostenta el poder, sino que nos estaríamos refiriendo a lo largo de toda la Historia en qué momento se han dado las condiciones mejores para el mayor número de personas de todas las dadas hasta ahora. 

Aunque por supuesto en determinadas regiones, como la Europa actual más la periférica sur sí cabe, no sea el mejor ejemplo. Por otro lado la percepción de la sociedad de esta situación no tiene por qué encajar con la situación práctica de lo comentado. De hecho ahora mismo, salvo por unos pocos se percibe todo lo contrario (cuando quizás quienes defienden eso han vivido mejor hace algunos años).

Dejando a un lado la nostalgia con los argumentos de “cualquier tiempo pasado fue mejor” y, teniendo en cuenta que la mayor parte de los individuos del mundo actual la situación no es precisamente la más aconsejable. Personalmente pienso que debería ser mucho mejor y conseguir una mejor redistribución de la riqueza. Los modelos no deben apuntar a países ricos y países pobres, sino a mejorar las condiciones de la mayor parte de individuos que habiten cualquier país.

Esta torre de marfil en la que nos quieren hacer vivir y creer la mayoría de los políticos. Como si fuera una realidad utópica a la que llegaremos algún día si se cumplieran a rajatabla sus programas electorales. Cuando en realidad se trata de un futuro distópico cada vez más cercano y cada vez más difícil del que evadirse.

Existen modelos buenos o malos (y algunos son criminales), pero quizá haya que poner el énfasis en sus aplicaciones, en su praxeología, si se prefiere en la realidad de lo que acontece tras unos años de práctica. Cada partido político emula una serie de ideas apriorísticas en las que confía como fe ciega. Como Dios de su religión. Ensalzando su propio pasado, metiendo bajo la alfombra a sus peores dirigentes y a sus episodios de ruina. 

Y resulta que si todos fuésemos hormigas o abejas sacrificados en pos de la causa común, dejándonos la piel en nuestro cometido, llegaríamos a la conclusión de que lo bueno o lo malo ya no es tanto el modelo, sino que siempre el peso y las peores condiciones recaen en las hormigas obreras, en las abejas soldado en las exploradoras que mueren a cientos cada día empotradas en los parabrisas de los cristales de nuestros coches. Por desgracia hoy apenas se habla de la siniestralidad laboral como problema, cuando sigue estando ahí y es muy relevante. Y que unos pocos representantes, con cientos de privilegios son los zánganos que gozan realmente de las mejores condiciones de la vida. Y a los que ni siquiera se puede investigar… como debiera.

Hace pocos años recordaba alguna entrevista en la que le preguntaban a Jordi Pujol por el desprestigio de la política y él aludía a Aristóteles cuando hablaba del Zoón Politikón y lo traducía como que el ser humano era un “animal político” y la política debía de ser ensalzada. Humildemente creo que Aristóteles no se refería a eso, sino a que el ser humano es “un animal de la Polis (o ciudad-estado de la Grecia Clásica) a medio camino entre los animales y los dioses”. Lo que no decía Pujol es que el propio Aristóteles postulaba que nunca existiría una Democracia sin esclavos que pudieran ocuparse de las labores más denigrantes o duras de una sociedad. Está claro que el ex-presidente de Cataluña, quien hasta que un juez diga lo contrario sigue manteniendo intacto su derecho a la presunción de inocencia; y Aristóteles se equivocaban.

Estoy de acuerdo en que la política de los políticos anónimos con cuentas corrientes necesitadas, aquellos que se desviven por mejorar las condiciones de todos y que creen realmente que lo que hacen sirve a la mayoría y no a ellos mismos o a los intereses de sus partidos, deberían ser ensalzados y encumbrados. Y no expulsados y acallados, como demuestra la práctica. Pero es culpa de todos cuando no salimos a la calle para defenderlo con uñas y dientes, en vez de hacerlo para defender una identidad o cuando desciende un equipo de fútbol.

La autocrítica de los partidos debería hacer hincapié en quién y por qué lo ha hecho mal dentro de los suyos en el pasado para mejorar la aplicación de su modelo. Empezando por explicarnos realmente qué están haciendo para acabar con la corrupción cada uno de sus filas. Y no en defender epistemológicamente un modelo, que como cualquier otro se basa en axiomas que hay que dar por válidos y por lo tanto siempre tendremos que aceptar algo por bueno para poder construir lo siguiente. 

Los modelos se acaban convirtiendo en tautologías, cortinas de humo para enriquecer a los de su cuerda, subterfugio de corrupciones cada vez más frecuentes independientemente de los partidos o de sus ideologías; sino mejoran la renta per cápita de los miembros de las distintas comunidades que conforman la sociedad y no sólo de los propietarios de los amarres de los puertos deportivos más caros en un país con más de 6000 kilómetros de costa no sirven. Sea el modelo ideológico que sea.

Mientras haya un grueso de la sociedad que mire hacia otro lado, seguirán aumentando los suicidios, los niños-esclavos trabajando horas y horas, seguirán las mujeres vendidas como esclavas sexuales, seguirán las industrias armamentísticas y los artículos de lujo enriqueciendo cada vez más a unas pocas familias… seguirá aumentando el paro, seguirán los recortes, seguirán el culto a las personalidades… seguirá cambiando todo para que nada cambie demasiado. 

En estos tiempos en los que vivir es un arte y en pocos años han subido todos los impuestos, menos el de la compra-venta del propio Arte que ha bajado, acabaremos viendo en un museo ya no “La fuente” (el inodoro) de Marcel Duchamp sino grupos enteros de personas que antes eran considerados clase media y qué, para poder comer y refugiarse bajo techo, tendrán que acudir cada día a ese museo para trabajar interpretando el papel de estatuas humanas y haciendo de ellos mismos en el pasado. “Alcántaras” de otro tiempo para poder sobrevivir en estos días en los que vivir es un arte.


Datos de la OMS publicados en agosto de 2012, publicados en who.int


Cuaderno de Chema
De la serie, "La curiosidad hizo sabio al gato".


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Un exagüe culpable

"
Hasta chinos y estado-unidenses mantienen una interjección continua en sus rostros, mientras expectantes esperan a ver cómo se desenvuelven los acontecimientos. En estos momentos en los que los gobernantes de la Unión Europea y muchos analistas y contertulios invitados a los medios de comunicación más tradicionales se hinchan los carrillos intentando buscar un exagüe culpable, difuminado entre la masa de un pueblo que, supuestamente, ha vivido por encima de sus posibilidades. Los regentes, los que tenían la responsabilidad y sobre todo los mecanismos de control a su cargo, según sus constituciones y ordenamientos jurídicos han demostrado que no estaban a la altura de las circunstancias, mientras sus disputas maniqueas por ostentar un poder plutocrático se dividía entre supuestas ideologías decimonónicas que creen extemporáneas, cuando izquierdas y derechas carecen de sentido en un sistema capitalista globalizado donde ya carecen de sentido desde hace lustros.

Chema García
Historiador, seguidor de Curiosón
Entrada completa en el blog de Chema García
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Curiosón, una palabra que no existe


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Cuaderno de Chema García


Su formación como arqueólogo-prehistoriador le llevó a formar parte de los equipos de investigación en relación con la excavación y estudio de yacimientos arqueológicos tan significativos como el Monasterio de Yuste (Cuacos de Yuste, Cáceres), la Cueva de la Garma (Omoño-Cantabria), la Cueva de las Caldas (Priorio-Asturias),  Fressignes (Argenton-sur-Creuse, Francia), Castanheiro do Vento (Vila Nova de Foz Coa, Portugal) o más recientemente en Cueva Guantes (Santibañez de Arriba, Palencia) donde coexistieron muy probablemente Neandertales y Sapiens.


 
La curiosidad hizo sabio al gato
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La Frase
  • Un exagüe culpable 
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  • Curiosón, una palabra que no existe  | "Curiosón invitado"
  • Comillas histórico,  | "Curiosón viajero".

Publicación de artículos científicos y reseñas:
  • "Útiles prehistóricos. Forma, función y uso” de Calvo Trias, 2003. Revista Zephyrus. USAL. 
  • “La explotación de recursos en el Cantábrico en el Pleistoceno Superior: Líneas interpretativas en Paleoeconomía”. (VV AA). Actas del 1er Congreso de Estudiantes de Prehistoria, 2003. URV.
  • “Procedimientos de análisis y experimentación: una aproximación a las secuencias de aprovechamiento y consumo en el Paleolítico”. (VV AA). Actas de la XI Reunión Nacional de Cuaternario, 2003. UO. 
  • “Cultural Identity in the Roman Empire” de Laurence Ray y Berry Joan, 2004.  Revista Studia Histórica, Historia Antigua. USAL.

Prólogos y Textos
Ha sido prologuista de 
  • Compendio de Relatos (2012) de José Carlos López Martín, Editorial Gram ( y autor de su contraportada).
  • Microhistorias surrealistas nacidas en la realidad (2013) del artista y diseñador gráfico Chema Barragán, Rayajos en el aire, el libro. 

Poemas:
  • "Sangre y letras de arena" Letras en el Sahara, poemario (2011) Editorial Gram.
  • "Mi voz pide tu música", Revista Entropía (2011) Editorial Gram.
  • "Estos días azules y este rojo sol de la infancia", 150 Poemas homenaje a Antonio Machado (2014) Editorial Artgerust.

Relatos cortos
  • Las cuatro valientes mujeres, Revista Entropía (2013) Editorial Gram.

Premios y menciones
  • Finalista del Premio al mejor relato publicado en 2011 de la Revista Entropía .
  • Finalista en el I Concurso de Poesía Artgerust. Homenaje a Antonio Machado (2014).

J.M. (Chema) García actualmente es Auxiliar Administrativo y escritor amateur.
Creador y administrador de la bitácora “Varlania. Tierra de leyenda” donde da salida a su vena más creativa, tocando de alguna u otra forma, casi todos los géneros.

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